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miércoles, 2 de junio de 2010

Lista de imperfecciones por Bella Swan,capítulo 19: Arde Troya.


Capítulo 19: Arde Troya.

Mis ojos permanecían cerrados.

¿Abrirlos?

Ni muerta.

— Numero uno, egocéntrico — me cubrí el rostro con las manos —Amigo de los espejos y cualquier cosa que sea similar e inclusive lo que el resto le dice sobre 'su persona', en otras palabras chicas, ve su reflejo y babea por él — Edward soltó una pequeña risita de burla.

No te burles tanto cariño.

Suspire y tome aire un par de veces. Yo tenía que conseguir esa lista.

— ¿Por qué no me pasas la lista? No es de buena educación leer cosas que no son tuyas — Trate de sonar razonable, Edward me miro y me guiño un ojo.

— Tranquila chica, esto esta interesante — respondió. Pensé en llegar tan bajo como para rogarle pero desistí, ¿Qué más da? — Numero dos, Promiscuo — Edward soltó una sonora carcajada — No lo puedes culpar por esto, Bella — fruncí el ceño y rodé mis ojos. Claro, estaba hablando de él.

— Edward, por favor — hice un puchero como Emmett y estire mi mano, para ver si conseguía algo; nada, absolutamente nada. Edward negó con su cabeza y yo quería morir.

El numero tres.

Si leía el numero tres yo moriría en la acera literalmente.

— Numero tres, Coba… — Me levante súbitamente de haciendo que Edward me tomara atención.

Improvisa Bella, improvisa, pensé.

— Levántate — Edward levanto una ceja y me hizo caso, se puso de pie y yo me cruce de brazos — Ahora, dame la lista — Exigí totalmente seria. Edward negó con su cabeza — Edward Cullen dame la maldita lista — Una sonrisa torcida aprecio en su rostro.

— ¿O qué? — me pregunto prepotentemente, cruzando sus brazos sobre su pecho. Bufe y le di un pisotón a la acera.

— O te parto la cara aquí mismo — di un paso al frente y me posicione delante de él — Ahora, dame la lista — Edward sonrió aún mas y dio otro paso.

— No — dijo, giro y carraspeo — Como decía, numero tres…—pauso y me miro por sobre su hombro. Infle mis mejillas y conté hasta…tres.

No sé qué fue lo que se apodero de mí, pero en un segundo estaba haciendo una escena en la calle, colgada de la espalda de Edward, a quien había tomado por sorpresa y ahora se reía a mandíbula batiente mientras yo trataba de no caerme de su espalda por los movimientos que hacía.

— Edward, entrégame la maldita lista ¡O tiro de tu cabello, lo juro! — Chille, Edward aún no paraba de reír y debo decir que hasta yo tenía una pequeña sonrisa adornando mi rostro.

— Numero tres, cobarde… — Dejo de reír abruptamente cuando leyó eso, y yo ya no le encontraba la gracia a la escena — Sugerido por la…— susurro, antes de quedarse quieto. Me baje de su espalda y me quede parada tras de él.

El silencio incomodo que reino en el lugar era horrible.

— Edward, yo…— alcé mi mano para tocar su hombro pero esta quedo suspendida a mitad de camino.

— ¡Bella! — el agitado grito de Alec hizo que nos volteáramos a ver. Alec tenía sus manos apoyadas sobre sus rodillas, levanto su cabeza y sonrió — Al fin ten encuentro…— susurro con la respiración agitada.

Mire de reojo a Edward y vi que tenía su mirada clavada en Alec, sus verdes ojos estaban más oscurecidos de lo normal y su mandíbula estaba tensa. Volví mi vista a Alec y le agradecí internamente por aparecer justo ahora.

— ¿Que quieres? — Edward le pregunto súbitamente con la voz ronca — ¿No te estabas divirtiendo con Jane? ¡¿Por qué demonios tienes que aparecer ahora? — rugió, arrugando la esquina del papel que seguía en sus manos.

— No estoy hablando contigo — Alec frunció el ceño y luego fijo su vista en mi — ¿Podemos hablar Bella? O… ¿Interrumpí algo? — Tenía dos pares de ojos clavados en mí, trague saliva pesadamente.

3. Cobarde: Bella es una cobarde.

— N-no, no interrumpes nada — murmure, pasando mi mano por mi cabello desenfrenadamente. Edward soltó una risa amarga.

— ¿Te irás con él? — Me pregunto con una retorcida diversión en su tono de voz — Lo viste besarse con otra chica y ahora te irás con el…— agregó despreocupadamente.

— Tú no sabes cómo pasaron las cosas — Los ojos azules de Alec flamearon cuando dijo eso. Edward le dio una mirada despectiva.

— Créeme que si se lo que paso, estábamos en primera fila, genio — Edward le respondió irónicamente, acercándose a él — ¿Qué vas a decir ahora? 'Oh Bella, ella fue la que me beso' — siguió con demasiada teatralización. Alec soltó un gruñido y avanzo hasta quedar frente a frente con Edward.

— Cállate — siseo amenazadoramente. Edward sonrió.

— ¿Qué? ¿Me vas a golpear? — Edward soltó una carcajada despectiva y luego giro su rostro — Adelante campeón, ponlo justo aquí — le dijo, apuntando su mejilla.

— ¡Ya basta! — Chille, poniéndome entremedio de los dos — ¡Están actuando como niños! ¡Ya basta! — Edward y Alec se seguían mirando de esa forma como 'Te odio y estoy esperando el momento indicado para acabar contigo'

— Vete con él, Bella — Edward soltó eso amargamente — Oh, y me quedo con esto, creo que el resto será más interesante ¿no? — Pregunto con resentimiento — Y…tu sabes muy bien que no soy el único cobarde aquí — Me quede de piedra cuando dijo eso.

Sin más dio media vuelta y se fue, dejándome helada junto a Alec.


— Alec — susurre por enésima vez, cansada de escuchar sus disculpas.

— Es verdad Bella, ella fue la que me beso, yo no quise…— gacho su cabeza y jalo de sus cabellos, se veía tan adorable así de frustrado. Suspire y desordene su cabello — Bueno si…pero, lo que quiero decir es…— reí un poco por su enredo de palabras.

— Ey, no es como si fuéramos novios o algo así — rodé mis ojos restándole importancia — Aun te gusta Jane, puedo aceptar eso — sonreí quedamente.

Mi cabeza seguía en Edward y sus palabras, en Edward leyendo la lista, en Edward descubriendo que él era la lista…y en todo lo que me esperaba. Suspire y recogí mis piernas, abrazando mis rodillas y enterrando mi cabeza en ellas. Esto, todo esto me sobrepasaba, era más grande que yo.

Oh, y mamá me debe una gran explicación acerca de su traición.

¿No se supone que yo soy su hija?

— ¿Estás bien? — me preguntó Alec suavemente. Asentí y luego suspire — ¿Quieres hablar, Bella? — No, no necesitaba hablar con nadie en estos momentos.

— ¿Y Jane? — le pregunto, tratando de cambiar el tema, mientras levantaba mi cabeza.

— Entro al club — respondió encogiéndose de hombros, tratando de restarle importancia a la situación — ¿Qué estabas hablando con Edward? — pregunto curiosamente, le sonreí con amargura.

— ¿Qué estabas hablando con Jane? — le pregunte devuelta, aún con la sonrisa en mis labios, la cual fue correspondida. Alec suspiro y paso su brazo sobre mis hombros, atrayéndome a él.

— El amor apesta ¿huh? — me dijo, besando la cima de mi cabeza. Reí sin ganas.

Amor.

Que mal sonaba esa palabra.


— ¡Traidora! — Chille enajenada — ¡¿Por qué demonios le diste la lista a Edward? ¡Eres mi madre, por Dios! — me cubrí el rostro con las manos tratando de tranquilizarme, no podía parar de pasearme por la sala de estar.

— ¡No me hables con ese tono! — Chillo Renée, poniendo sus brazos en forma de jarra — Lo hice porque tienes que acabar con todo eso jovencita — Bufe y mire el techo por un rato.

— ¡No es de tu incumbencia! ¡¿Por qué siempre te metes en lo que no debes mamá? ¡Eso era mío y de nadie más! ¡Agh! — Me tire sobre el sofá y cruce mis brazos — ¿Sabes? No soy tu mayor fan ahora — Los zapatos de mamá sonaron contra el piso cuando volvió a la cocina.

— ¡A tu habitación, ahora! — chillo hecha una furia desde la cocina, me levante del sillón y camine perezosamente a la escalera.

— ¡Oh Dios, moriré encerrada en mi habitación, que cosa más horrible! — chille con sarcasmo mientras subía la escalera. Escuche un '¡Ahora Isabella!' antes de cerrar la puerta de un portazo.

Lo peor de todo era que ella estaba enojada conmigo ¡Ella! Algo que no podía ser porque fue ella quien me traiciono, fue ella la culpable de que Edward tuviera la lista en sus manos. Me eché sobre mi cama hecha bolsa, ya no quería más problemas…Oh, y lo peor aun es que me espera un problemón, uno bien grande. La puerta de mi habitación se abrió con un suave chirrido, me gire dándole la espalda.

¿Qué nadie entendía que no me apetecía hablar?

Parece que no.

— Voltéate — La voz demandante de Emmett me saco de mis casillas ¿Ahora él también se enojara conmigo? — Voltéate Isabella, vamos a hablar quieras o no — Suspire resignada. Era tan fácil descifrar cuando alguien estaba enfadado conmigo, solo bastaba el 'Isabella' para deducirlo.

— ¿Qué quieres tu también? — pregunte hastiada. Emmett tenía el ceño levemente fruncido, se acerco a mi cama y se sentó junto a mí.

— ¿Qué mierda es eso de la lista? — Si yo era directa en algunas ocasiones, Emmett iba al grano sin pensarlo.

— ¿Quién te fue con el cuento? ¡Oh, espera, ya se! Fue mamá — rodé mis ojos enfurecida — Te diré lo de la lista. Es un juego que tu novia y la querida Alice aceptaron por mí, y claro, yo no me negué. Si cariño, mi misión era buscar imperfección en 'la perfección que es Edward' — Suspire y me cubrí el rostro con las manos — ¿Quieres detalles, quieres que te diga los diez puntos que alcance a escribir antes de que mamá le diera la lista a Edward? — le pregunte irónicamente. Emmett soltó un largo suspiro.

— ¿Edward tiene la lista? — Asentí — Dios… — miré a Emmett por entre mis dedos y vi como negaba con su cabeza — ¿Has hablado con él? — me preguntó luego, negué.

Hablar con Edward era lo menos que podía hacer ahora.

— ¿Cómo quieres que hable con él? — Descubrí mi rostro y me acomode sentada junto a Emmett — Emm, no puedo hacerlo, ¿Qué le diré? — murmure angustiada. Apoye mi cabeza en el hombro de mi hermano y suspire, Emmett me rodeo con uno de sus brazos y con el otro desordeno mi cabello.

Sonreí, recordando a Alec hacer lo mismo.

— Bella, tienes que hablarle — Si, ahora odiaba cuando Emmett se ponía serio — Edward, el…no debe estar pasándola muy bien — Emmett suspiro — Para nada bien si tú dices que la lista se basaba en él y para colmo estaba escrita por ti — La culpa comenzó a inundarme.

Bella, eres un monstruo. Me dije internamente.

— Mamá tiene la culpa — susurre, tratando de convencerme a mi misma de eso.

— Sabes muy bien que eso no es verdad, tal vez mamá ayudo a que se adelantara lo que sea que va a pasar — Emmett comenzó a acariciar mi brazo tiernamente — Pero ella no es la culpable, y está muy arrepentida de haberlo hecho Bells — Suspire y rodé mis ojos.

— En otras palabras te mando a decirme que lo sentía ¿no? — pregunto, levantando mi vista para mirar a Emmett, mi hermano sonrió con su característica alegría.

— Bueno, algo así — Se encogió de hombros y se puso de pie, jalando de mi mano para que lo acompañara — En realidad ella quiere disculparse de chica a chica, tu sabes — Emm rodó sus ojos y yo sonreí genuinamente.

Mamá estaba apoyada contra la encimera, su cuerpo temblaba tenuemente y la culpa volvió a mí. Emmett me dio un empujoncito para que me acercara, 'empujoncito' entiéndase por un empujón por parte de Emmett. Me acerque titubeante, cuando estuve lo suficientemente cera de mamá como para ver que por mi culpa y mi maldita boca la había hecho llorar mi corazón se estrujo.

Hizo un suave crush.

— Lo siento mamá — susurre, dándole un fuerte abrazo que me fue correspondido — Sabes que siempre seré tu fan ¿no? — trate de bromear, pero las lagrimas agolpándose en mis ojos no me dejaban hacerlo muy bien.

— Perdóname pequeña — mamá beso mi mejilla y me abrazo aun mas fuerte — tu sabes que quiero lo mejor para ti ¿no? — reí y rodé mis ojos.

— Por favor no me digas que lo mejor para mi es que me arregle con Edward — Renée bufo y yo sonreí.

— Bueno, no digo nada entonces — nos sonreímos y luego fuimos aplastadas por Emmett.

— ¡Aw! ¡Abrazo familiar! — Emmett nos abrazo a las dos, casi sacándonos el aire.

Bueno, las madres siempre quieren lo mejor para uno.

Aunque hagan el más grande de los errores.


Era increíble como el clima cambiaba tan drásticamente en Forks. Y yo era una de esas personas que amaba la lluvia, si, la amaba. Sobre todo caminar bajo ella sin un paraguas. Luego de mi charla con Emmett y de que mamá se disculpara por haberse metido en cosas que no debía decidí tomar un paseo. Tal vez necesitaba hablar con Edward de todo esto, bueno, si él quería hablarme después de que leyera la lista. Ya me encontraba un poco empapada por la pequeña llovizna que caía, mi sorpresa fue tan grade cuando llegue al parque y en una de las bancas vi a una persona tan malditamente conocida para mí.

Me acerque lentamente y me quede parada tras la banca.

Inhala, exhala.

— ¿E-Edward? — susurre, tocando su hombro para que volteara. Edward volteo a verme, su cabello estaba más desordenado que de costumbre y sus ojos carecían de aquel brillo que los hacían tan particular.

Crush, mi corazón hablaba por sí solo.

— Ten — me dijo escuetamente entregándome la lista, estire mi mano temblorosamente a para tomarla, y justo cuando alcance la esquina Edward la retiro — Espera, primero que nada, debo decirte algunas cosas — dijo soltando una amarga risita.

— Edward, yo puedo explicarlo, lo juro — la desesperación se estaba apoderando de mi persona. Edward hizo una mueca con sus labios y sus ojos llamearon.

Estaba perdida, prácticamente.

— Oh, ¿Qué me vas a explicar? — me pregunto, con oscura diversión — ¿Qué no querías hacerlo? ¿Qué te obligaron? — Rió sin humor — ¡¿Qué yo era tu maldito conejillo de indias? — rugió, mirándome hostilmente. Me estremecí con aquella mirada.

— ¡Fue un estúpido juego, lo admito! — chille, sentía mis ojos escocer.

— Egocéntrico, promiscuo, cobarde, bipolar, celoso, impulsivo, insensible, arrogante, inoportuno, cruel — Edward abrió sus ojos fingiendo sorpresa — Dios, soy un ser despreciable ¿No lo crees? — agrego burlonamente, me encogí en mi lugar.

— Edward, yo…— no pude seguir hablando por el maldito nudo que se había formado en mi garganta.

— Y lo peor es que…— Se jalo los cabellos y luego volvió su vista a mi — ¡Tu eres la única culpable de que yo haga esto! — espeto con voz contenida, agitando el maltratado papel que tenía entre sus manos desenfrenadamente.

— ¿Yo? ¿Por qué? — pregunte incrédula, viendo como sus manos se crispaban más y más. Estaba asustada, tenía que admitirlo ¿Cómo un estúpido juego puede volverse algo tan espantoso?

Porque te amo — susurro antes de darse media vuelta y tirar el papel hecho una bolita al suelo.

Una estatua parecía estática en mi lugar, viendo como se alejaba.

Lo había arruinado todo, pero...

¿Había escuchado bien lo que había dicho?

Lamb !


LAP

Fotitos de Eclipse !! LAP





Perdida .. capitulo 11:Competición


Capítulo XI: Competición

(Bella's Point of View)

- …Bella… Tierra a Bella… ¿puedes oírme…?

Presté atención; Simmons me estaba mirando. Al parecer, mi mente se había ido a vagar otra vez. Creer que un vampiro se había acostado a mi lado toda la noche luego de un lapso de siete años tenía tendencia a causar ese efecto.

- ¿Podrías entregarme el archivo de Merrill Lynch? - sonreía. Evidentemente, me lo había estado pidiendo por un rato y no le había oído.

Se lo entregué y volví a mi trabajo.

Eran las tres de la tarde del viernes, el viernes anterior al Día de Gracias, y Simmons y yo estábamos en mi oficina preparando una propuesta para la administración. Ahora que las Navidades se acercaban, nuestro departamento de relaciones públicas quería que nos esforzáramos en mejorar nuestra imagen. La premisa era que si dábamos la impresión de ser una firma más devota y compasiva, aquellas compañías que nos odiaban volverían a negociar con nosotros. Algunos de la empresa queríamos llegarle más a la comunidad y hacer algún trabajo que no obtuviera recompensa o donar algo de dinero a los niños menos privilegiados. O algo así de ridículo. Todavía no entendía por qué me habían puesto al cargo de ello, yo era lo más lejano a cariñosa y cálida que esta firma había visto alguna vez.

Estábamos terminando los últimos detalles de una campaña de publicidad que nos haría lucir como la Madre Teresa -sólo que mucho mejor vestidos- cuando Simmons arrojó su bolígrafo a la mesa.

- He estado en la oficina desde las siete, necesito salir de aquí - dijo.

Reí.

- Tenemos todavía una hora más de trabajo en esta increíble pérdida de tiempo y luego tendremos que salir de todos modos. No queremos llegar tarde al Baile del Gobernador.

- Ah, sí, otro baile - sonrió y luego lanzó una carcajada irónica -. No tenía idea de que trabajar aquí involucraría ir a tantas fiestas, no recuerdo haber visto aquello en la descripción de mi trabajo.

Asentí, de acuerdo. Estaba bastante segura de que odiaba las fiestas mucho más de lo que él lo hacía.

- Bueno, pareces disfrutar a las chicas que llevas a aquellas cenas - bromeé.

Se reclinó en su silla con las manos tras la cabeza y una media sonrisa.

- Esa es una de las partes que no me molestan - alzó las cejas levemente y suspiró -. Disfrutaré pasar la noche con Sasha.

- ¿Sasha? ¿Y qué sucedió con la supermodelo de Gazelle?

- Oh, Sasha también es una modelo, y es muy súper – lanzó una carcajada profunda.

Ladeé la cabeza y le miré unos segundos.

- ¿Cuántos años tienes? - pregunté.

- Hemos trabajado juntos de una forma u otra por dos años y esa es la primera pregunta personal que me haces - parpadeó, sorprendido -. ¿De verdad no sabes mi edad?

- Siempre pensé que no me superabas por mucho - dije a la defensiva -. No es como si revisara todos tus datos.

- Tengo veinticuatro - rió entre dientes -. Mi cumpleaños es en enero, soy sólo pocos meses menor que tú.

Intenté mirarle con otros ojos. Era un tanto atractivo, aunque ¿qué podía decir yo?. Juzgaba a cada hombre que veía con un estándar mucho más alto de perfección.

- Este trabajo realmente debe afectar tu vida social - dije con sarcástica sinceridad.

- No ayuda mucho – rió entre dientes otra vez, estirando sus brazos por encima de la cabeza -. Pero soy humano, hago tiempo para cosas que considero importantes.

- Ouch - repuse con ironía.

- La peor parte - continuó, riendo - es que la mayoría asumen que estamos juntos. Pasamos tanto tiempo el uno al lado del otro que es difícil convencer a las mujeres de que no sucede nada entre nosotros. Siempre están celosas de ti.

- ¿Celosas de mí? - hice una mueca -. Las chicas con las que sales son diosas, ¿de qué podrían sentir celos?.

- Realmente no te ves a ti misma con claridad, ¿verdad? - se enderezó en su asiento, mirándome con calidez.

En ese momento, Sally entró con una pila de papeles para firmar. Arriba de todos ellos había una revista; sin mirarla, la tomé.

- Sally, creo que olvidaste esto.

- Oh, no, señorita Swan – dijo, observándola -. Eso es para usted, creo que le gustará verlo.

Se alejó con rapidez sonriendo, contenta. Obviamente pensaba que habría algo allí que me interesaría. Apoyé la revista en la mesa frente a mí y entré en pánico mientras comenzaba a balbucear incoherentemente.

Era la revista STAR y había una imagen de Vaughn en la portada… y no estaba solo. Yo caminaba a su lado y él tenía su brazo alrededor de mí. Podía decir que la fotografía había sido tomada cuando nos dirigíamos al restaurante de la semana pasada. El título rezaba 'Amor para el soltero vivo más codiciado' y en el resumen podía leerse 'Lo siento, señoritas, sé que todas lo queremos, pero parece que ha encontrado al verdadero amor, la agente Isabella Swan'.

Simmons sólo podía ver mi expresión. Se mostraba extremadamente preocupado mientras me arrebataba la revista y la giraba entre sus manos para leerla. Abrió mucho los ojos.

- ¡Vaya!

Escuché un estrangulado gemido que reconocí como mío.

- Ese es un buen ángulo tuyo - comentó. Abrió la revista, encontró el artículo y comenzó a leer.

' Thomas Vaughn (27), el guapo lanzador de Los Gigantes de Nueva York, está aparentemente fuera del mercado. Sus amigos dicen que esta vez es serio. Se le ha visto junto a la encantadora y próxima estrella del mundo financiero, Isabella Swan (25), como una pareja, disfrutando momentos románticos alrededor de la ciudad, desde espectáculos en Broadway, Ballet y cenas en el famoso restaurante Tavern On The Green.

"Esto es de verdad" le reveló un cercano amigo a la revista STAR.

"No estaría sorprendido si suenan campanas de iglesia pronto" nos dijo en secreto otra persona de su círculo cercano, comentando que están esperando hasta el final de la temporada de fútbol para el gran anuncio.

Algunos han especulado que Swan no estaría preparada para el matrimonio y que esa es la causa de la demora. Aún está en contacto con Michael Simmons (24), con el que aún quedan brasas, y para añadir intriga al triángulo amoroso, ambos son socios. Vaughn ha demandado que Swan deje de ver a Simmons y eso ha causado cierta tensión a la pareja, además de que a ella se la ha visto recientemente en el exclusivo club Northsix bailando más que entusiastamente con un hombre aún sin identificar. Abandonó el club con él y no volvió a casa hasta las 4:00 de la mañana. Vaughn dice estar furioso pero empeñado en arreglar las cosas con ella.

Swan ha estado frecuentando tiendas que se especializan en vestidos de novia, sin duda buscando la prenda perfecta para el gran día.

"Estoy tan feliz por ellos" declaró un familiar "Thomas quiere formar una gran familia y ellos planean tener hijos tan pronto después de la boda…" '

Comencé a golpear mi cabeza contra el escritorio. Simmons levantó la mirada de la revista.

- Aún hay una página y media, ¿quieres que siga leyendo?.

- Lee una sola palabra más y te mataré allí mismo - mi voz era sofocada ya que tenía la cabeza entre las manos, apoyadas contra la mesa.

- ¿Quieres ver las otras fotografías? Hay una de ti entrando en una tienda de ropa y otra tuya y de ese tipo enorme, Emmett, saliendo del Northsix… otra de ti y Thomas retirándose del ballet y… ¡Oye! ¡Hay una de nosotros dos en la fiesta de Waldorf! - sus hombros cayeron, derrotados -. Ah, tío, me pregunto si Sasha habrá visto esto. Tendré que inventar una buena para salir de esta.

- Cállate o morirás - dije con el rostro aún contra el escritorio.

- ¿Por qué te molesta tanto? - preguntó.

Alcé la cabeza para mirarle, incrédula.

- Bueno, en primer lugar, ni una sola palabra de ese artículo es verdad. Y en segundo lugar, quiero ser temida, admirada y respetada en el mundo de los negocios y ahora… ¡estoy estancada en un triángulo amoroso con un compañero de trabajo y el tipo con el que salí a la noche, y el inocente y dulce Thomas Vaughn está intentando domesticarme para que pueda criar a sus seis hijos!

- Estás examinando todo demasiado, Bella - dijo, haciendo una mueca ante mi arranque -. Terminará pronto.

- ¡Todo esto es tu culpa! - me puse de pie y le apunté con un dedo -. ¡Esto nunca habría sucedido si no hubieras intentado obligarme a actuar humana! - comencé a ir de un lado a otro en la oficina, balbuceando otra vez y sacudiendo las manos en el aire mientras caminaba -. Ser humana nunca me ha funcionado, simplemente no soy buena en ello. ¡Todo acaba mal cada vez que lo intento!.

- Señorita Swan - dijo Sally desde el comunicador - el señor Vaughn está en la línea uno - podía escucharse la sonrisa en su voz. Me enfadó aún más.

- Los dejaré para que discutan si quieren tener seis o siete hijos - Simmons se puso de pie para salir de la habitación y agachó la cabeza cuando le arrojé un pisapapeles.

- Hola - gruñí al teléfono.

- Demonios, esperaba llegar antes de que lo vieras - Vaughn sonaba muy frustrado.

- ¿De dónde sacaron todo aquello? - grité.

- Te juro que no lo sé, Bella. En realidad no creo que hayan hablado con nadie, estoy seguro de que lo han inventado todo. Ahora mismo estoy con los dedos en el puente de la nariz, sintiendo una buena jaqueca aproximarse. ¿Aún quieres venir conmigo al Baile del Gobernador? - dijo, vacilando.

- No lo sé, Vaughn… - respondí, soltando todo el aire de golpe, exasperada.

- No quiero hacerte las cosas más difíciles - murmuró luego de una pausa -. Te llamaré mañana.

Genial, ahora me sentía culpable. Estaba dejando que esos buitres ganaran. En realidad no me interesaba asistir con Vaughn aquella noche, pero tampoco quería mantenerme en las sombras.

- ¿Qué tal esto? - propuse -. ¿Podríamos encontrarnos allí? Será mucho mejor que un montón de fotografías en las calles mañana, mostrándonos en el mismo auto. No creo que la prensa tenga permiso para entrar.

- Esa es una idea genial - podía escuchar el alivio en su voz -. Estaré allí cerca de las ocho. No puedo esperar para verte.

Sabía que debería decir 'Yo tampoco', pero aún seguía siendo una pésima mentirosa. Me decidí por algo más neutral, aunque probablemente no lo que él esperaba.

- Sí, te veré entonces.

Habían pasado dos días desde que Vaughn me había besado y quería decirle que había terminado, que necesitaba que esto acabara. Pero me había hecho prometerle cinco citas. Hoy era la cuarta.

De verdad odiaba lastimarle; había resultado ser un hombre increíblemente agradable y cualquier mujer sería afortunada en tenerle. El beso me había afectado, pero para nada del modo en que lo había hecho lo que había sucedido a la mañana siguiente. O, en realidad, lo que no había sucedido. Ese era el problema, no podía sentirlo.

No podía dejar de pensar en cómo mi manta había olido a él y en qué tan fría estaba la alfombra. Me froté las sienes. Sabía que tenía que olvidar todo aquello, ya me estaba preocupando por estar comenzando a volverme loca. Las alucinaciones eran un claro signo de una mente enferma y hacía muchísimo que no escuchaba su voz en mi cabeza. Había pensado que estaba mejorando.

Me pasé las manos por el rostro y observé mi reloj. Llegaría tarde si no me iba pronto. Arreglé mi pila de papeles y firmé los que Sally me había entregado, tomé mis cosas, arrojé la estúpida revista al bote de basura y me fui a casa para prepararme para otra fiesta a la que no quería asistir, portar un vestido que no quería usar y estar con un hombre al que no amaba.

Esto de ser humana estaba claramente sobrestimado.

Llegué al Centro Rockefeller y fui recibida por un montón de fotógrafos. Estaba tan aterrada que casi le dije a mi chofer que siguiera de largo, pero, en lugar de eso, bajé del auto y comencé a correr lo más rápido que pudiera por entre la multitud que gritaba mi nombre mientras empujaban cámaras hacia mi rostro, preguntando una y otra vez dónde estaba Vaughn. Los flashes me cegaban y todo lo que podía ver eran puntos blancos mientras tanteaba enfrente mío y encontraba la manecilla de la puerta, escapando al edificio.

No dejé de correr hasta llegar al elevador, donde mi respiración se ralentizó hasta volver a ser normal mientras llegaba al último piso en el cual se encontraba el Salón Arco Iris. Con cautela, puse un pie afuera para ver si los flashes de las cámaras empezarían de nuevo, pero no sucedió nada. Estaba a salvo.

Salí como si nada hubiera sucedido y me encontré con Simmons.

- Dios, es una locura, ¿a que si? - parecía muy emocionado con todo el asunto -. En el segundo en que salí del auto todos empezaron a gritar tu nombre y a preguntar dónde estabas. Los hubiera esquivado bastante rápido si Sasha no se hubiera detenido a posar para las fotografías

Miré a su derecha y vi a una joven muy exótica observándome desde arriba de lo que parecían metros y metros de puras piernas. El tajo en el costado de su vestido terminaba en la parte superior de su muslo. Examiné a Simmons con la mirada, calculando mentalmente que esta chica duraría dos semanas antes de que él la desechara.

Me encogí de hombros bajo mi chaqueta y comencé a abrirme paso hasta la recepción, seguida de Simmons y Piernas.

- No hay nadie allí tomando fotografías, ¿verdad? - gesticulé hacia el salón.

- No - dijo antes de que hubiera terminado mi oración, sacudiendo la cabeza -. No hay moros en la costa.

Tomé un profundo respiro y entré. Algunas cabezas se voltearon pero la mayoría no lo notó. Suspiré con alivio. Simmons nos guió hasta nuestra mesa y allí apoyé el bolso, dirigiéndome a hablar con unas pocas personas que conocía. La cena no empezaría hasta unos veinte minutos.

El Salón Arco Iris, ubicado en el último piso del Centro Rockefeller, había sido construido en la década de 1930 y muchos lo consideraban un monumento de Manhattan. Era uno de mis lugares favoritos, probablemente porque era agradable pero nada muy pretencioso. Tenía una pista de baile que rotaba pero mi característica favorita eran las ventanas que rodeaban todo el restaurante. Me acerqué a ellas para ver el exterior, algunas personas patinando en el hielo, una estatua y la fuente. El árbol navideño del Centro Rockefeller ya había sido ubicado y los empleados estaban teniendo un difícil trabajo en colocarle las luces para cuando se encendieran el siguiente jueves, el Día de Acción de Gracias.

Caía una suave cortina de nieve que hacía lucir todo muy pacífico. Apoyé la cabeza contra el cristal helado e imaginé que era la mano de Edward; instintivamente me retiré de la ventana y me dirigí hacia mi mesa.

Agradecía que Edward no viniera al baile, al menos no en persona. El lugar que ocupaba en mi corazón no contaba.

La cena comenzó poco tiempo después y Vaughn llegó, luciendo sofocado, sin aliento. Se estiró la corbata mientras examinaba la multitud y le miré con tristeza, pensando que 'Vivo' era la palabra clave en 'El soltero vivo más codiciado'. Hubiera sido demasiado perfecto poder enamorarme de él y tener esos hijos; uno o dos, no seis o siete.

Siempre tenía que hacer las cosas del modo difícil.

Una vez más intenté obligarme a mí misma a enamorarme de él, como Jake una vez había intentado imprimarse de mí antes de que me fuera a la universidad, pero no hubo suerte.

La sonrisa en su rostro era evidente cuando me encontró y comenzó a caminar hacia la mesa.

Me besó en la frente.

- Lo siento, está terrible allá afuera. No sé como arreglar esto.

- No arruinemos una perfecta velada hablando de esto - sonreí con timidez -. Podrían quedarse allí con esta temperatura por tres o cuatro horas esperando a que salgamos, eso es otorgar algo de justicia al mundo.

- Tienes razón - lanzó una carcajada y me dedicó una sonrisa natural -. Disfrutemos esta noche - me miró de arriba a abajo -. ¿Y cómo no podría hacerlo si estoy con la mujer más hermosa del salón?

Luego de la cena, el Gobernador se puso de pie para dar su discurso, extremadamente largo y aburrido. Uno pensaría, por sus palabras, que el sol no saldría sin su ayuda. Por suerte terminó pronto, aunque eso significaba que el baile comenzaría. El anfitrión anunció que el entretenimiento de esta noche sería un cantante llamado Michael Buble del que yo nunca había escuchado, pero por el cual mucha gente se mostraba muy entusiasmada. Sus canciones eran mayormente de las décadas de 1940 y 1950 y al parecer todas eran muy románticas.

Una noche de canciones de amor.

Tomé un profundo respiro y dibujé una sonrisa en mi rostro.

Vaughn se puso de pie y me tendió la mano con una expresión que me hizo querer decirle la verdad de cómo me sentía. Pero sabía que este no era el lugar. Le imité lentamente y caminamos hasta la pista con las manos enlazadas.

Me sostenía muy cerca a él, tanto que podía sentir su corazón latiendo bajo el traje.

¿Es así como es para Edward? pensé. ¿Son mis emociones así de transparentes?. Retrocedí internamente al ser consciente de que mis sentimientos serían mil veces más fáciles de descifrar para él. Nunca debió luchar por mi afecto, se lo había hecho tan fácil… nunca había sido interesante, sólo una aburrida y torpe humana.

Vaughn sostuvo mi rostro cerca de su mejilla y era obvio que quería preguntarme algo. Me aparté y le miré; parecía batallar una guerra interna, la clase de guerra en la que quieres saber la respuesta a algo pero no estás seguro de si quieres escucharla, o de cuál será la reacción de la otra persona.

Tal vez me lo haría más fácil, tal vez me preguntaría ahora mismo qué sentía por él y yo podría responderle, esperaba, con honestidad.

Finalmente, tomó aliento y habló.

- Bella… - tragó en grueso -. ¿De verdad pasaste la noche con un hombre con el que te encontraste en Northsix?.

No importaba qué sintiera por él, no quería que pensara que haría algo así.

- Vaughn, no es así – le aseguré, sacudiendo la cabeza -. Él era un viejo amigo que llegó a la ciudad inesperadamente y me pidió que saliera con él. Sí pasamos la noche juntos, pero hicimos cosas como visitar el Empire State y el Times Square. Fue todo muy inocente.

- Gracias por decírmelo - dijo con calidez y sentí el peso de sus hombros desvanecerse -. Sé que hasta que hayamos tenido las cinco citas no debería preguntarte nada así pero…

- Está bien - le interrumpí -. Me alegro que preguntaras, prefiero que sepas la verdad a que creas que soy esa clase de chica, especialmente cuando ni siquiera te he invitado a subir a mi apartamento.

Me atrajo hacia él otra vez y agradecí que no sacara a colación el baile agresivo con Emmett que la revista también reportaba, la única cosa sobre la que esos estúpidos buitres habían dicho la verdad y que sería un tanto difícil de explicar. También me sentí mal ante mi hipocresía de sonar tan inocente; sabía que si cierto vampiro aún me amara y quisiera venir a mi apartamento, estaría abriendo la puerta en menos de un segundo.

El saxofón tocaba suavemente y la voz del cantante era relajante, creando un ambiente romántico con la hermosa decoración, las luces iluminando tenuemente con un resplandor rosado y la nieve cayendo en el exterior. Levanté la mirada y vi a varias parejas, incluyendo a Simmons y Sasha, pasando un gran momento. Los envidiaba.

Fui sacada de mis pensamientos cuando Buble comenzó otra canción, la misma que había escuchado en el yate y que había acabado la velada para mí, la misma que Edward había tocado en el piano, cantándome aquellas hermosas palabras.

¿No puedo tener una noche libre de Edward? me grité a mí misma.

Repentinamente, una mano se apoyaba en el hombro de Vaughn y una de terciopelo se podía oír tras él.

- Disculpe, ¿me permitiría bailar esta pieza con la señorita?.

Clavé las uñas en la palma de Vaughn mientras mi corazón, delator, se detenía, comenzaba a latir otra vez y se aceleraba a una velocidad furiosa. Vaughn se volteó hacia él y luego otra vez a mí, preguntándose qué debería hacer. Edward no le dio la oportunidad de decidir, deslizándose frente a mí sin que siquiera pudiera verlo y acercándome a él. Vaughn le observaba con una expresión de falsa tranquilidad y, por el rabillo del ojo, pude ver cómo me miraba, sabiendo que él quería que rechazara este baile. También sabía que debería voltearme hacia él y asegurarle que todo estaba bien, pero no podía remover los ojos del rostro del ángel que tan desesperadamente amaba.

Edward nos alejó de Vaughn y le dio la espalda, moviéndose con tal gracia por la pista que ni siquiera tuve que preocuparme por los pasos. Colocó su boca tan cerca de mi rostro que su frío aliento me cosquilleaba en la oreja.

- Tus habilidades para bailar han mejorado - susurró.

Esperé que su rostro volviera a hacerse visible frente al mío, pero dejó su boca junto a mi oído. Cerré los ojos e intenté mantenerme rígida para que no dejara de sostenerme contra él con tal fuerza.

- ¿Recuerdas esta canción?

- No - mentí, y le sentí paralizarse. Temí que se apartara pero se recuperó con rapidez.

- Sí la recuerdas, Bella - presionó.

- No, en realidad no - mi voz era aguda.

- Aún eres una pésima mentirosa - rió entre dientes - pero intentaré refrescar tu memoria.

No podía creer que me sostuviera aún más ajustadamente contra él. Sentí la pasión desbordar mis sentidos mientras tomaba entre su mano la tela de la espalda de mi vestido, entrelazando con la otra sus dedos con los míos y atrayéndome hacia su pecho. Sus labios recorrieron mi oído con el contacto suficiente para hacerme estremecer de pies a cabeza. Mi corazón despertó, preguntándose a dónde se había ido esta sensación por tanto tiempo. Podía sentirle, olerle, degustarle… Le quería.

Su voz ensombrecía la del hombre con el micrófono mientras comenzaba a cantar para mí; la banda siguió tocando incluso luego de que la letra terminara y agradecí tanto este momento, cualquier cosa que él me diera. No me importaba lo que esto me hiciera más tarde, luego lidiaría con ello. Él era mi única marca de heroína.

Mi brazo, que había estado esforzando en mantener en su hombro, envolvió su cuello. Quería con tal desesperación posar mis labios sobre los suyos que tuve que mordérmelos e inclinar la cabeza para no hacerlo. La canción estaba terminando y nunca había deseado nada con tal fuerza, que esto continuara por el resto de la noche, por el resto de la eternidad.

Parecía que él también podía sentir que la canción estaba acabando; su rostro se deslizó por mi mejilla hasta que su boca permanecía detrás de mi oreja. Le sentí inhalar con profundidad y sus labios rozaron mi cuello con tal rapidez que no podría decir con seguridad si de verdad había sucedido. Volvió a retirar el rostro y, de cierto modo, sus mejillas parecían sonrojadas. Su pecho subía y bajaba con rapidez y le vi tragar con dificultad mientras su nariz acariciaba la mía.

La canción finalmente terminó.

Sus ojos taladraban los míos, abrasadores, con una mirada oscura y casi feroz. Sentí el aliento atascárseme en la garganta mientras le observaba llevar mi muñeca hasta su rostro e inhalar tan profundamente que sus ojos reflejaban un anhelo inhumano. Apreté mi agarre en sus dedos.

- Te ves mucho más que hermosa - susurró con voz ronca, acercando su rostro al mío -. ¿Puedo bailar contigo otra vez esta noche?

Quería responderle que sí de alguna manera que no involucrara palabras, pero de repente escuché la voz de Vaughn.

- La canción terminó, Cullen - estaba intentando mantener el tono calmo mientras se aproximaba a mí.

Edward retiró su mano de mi espalda, recorriendo los costados de mi cintura con los dedos, para luego llevarse ambas a los bolsillos, sin dejar nunca de mirarme.

Estaba intentando recordar el nombre de Vaughn cuando súbitamente oí una voz a mis espaldas.

- Bella, esperaba poder bailar contigo una vez más antes de volver a casa.

Volví con reticencia la cabeza y vi a Emmett, elegante en su traje. Le sonreí y Vaughn me miró con ojos dilatados. Sabía que debía presentar al otro Cullen, pero aún no podía recordar su nombre.

Abrí la boca sin decir nada.

- Es Thomas Vaughn - me susurró Edward al oído.

- Claro… hmm, él es… Vaughn, él es el amigo con el que estaba en Northsix, otro hermano de Edward. Él es Emmett Cullen.

En ese momento, una mujer cargando una bandeja de postres y bebidas fue empujada por alguien en la pista y las copas y platos comenzaron a salir despedidas en diferentes direcciones. Emmett dio un rápido paso al costado y atrapó las cuatro bebidas y los dos recipientes con helado sin derramar ni una gota. Todo ocurrió tan rápido que tuve que reproducirlo otra vez en mi mente para poder entenderlo del todo.

Vaughn estaba impresionado y Edward miraba a su hermano menor sacudiendo la cabeza con reproche.

- ¡Vaya! - dijo Vaughn sin aliento -. Escucha, ¿juegas fútbol?. Podríamos usarte en la línea defensiva, que últimamente es débil y fue aniquilada en nuestro último partido. Tus reflejos son tan rápidos… dudo que alguien pudiera derrotarte. Tendría que pedirte una entrevista con el entrenador.

Los ojos de Emmett centellearon hasta que vio a Edward a espaldas de Vaughn negando con la cabeza. Volvió la vista a Vaughn con expresión culpable y me sentí mal por él; no podía ni imaginarme cuánto se divertiría en un campo de fútbol.

- Lo siento, tío, suena genial pero tengo una vieja lesión - movió un brazo e hizo una mueca como si le doliera -. Aunque debo decir que soy un gran fanático tuyo, Jasper y yo disfrutamos mucho verte jugar - Emmett gesticuló hacia Jasper, ubicado en un segundo plano.

- Es buena verte de nuevo, Thomas - dijo con cortesía.

Hubo un silencio incómodo y Vaughn devolvió su atención a Edward, tomando mi mano.

- Si no te molesta, iré a bailar con mi cita ahora - el mensaje era fuerte y claro.

A Emmett, sin embargo, no pareció importarle.

- En realidad, Thomas - dio un paso hacia mí - me iré mañana y esperaba poder bailar con Bella por un rato.

Vaughn bajó la mirada con un suspiro frustrado y luego se volvió hacia mí para calibrar mi reacción.

- Es tu decisión - dijo con suavidad.

Estaba más que deslumbrada por mi anterior baile, el ritmo de mi corazón aún no había vuelto a normalizarse. Era otro el vampiro con el que quería tanto bailar… ¿me pedirá otra pieza antes de que la noche acabe? me pregunté una y otra vez.

Esbocé una pequeña sonrisa hacia Emmett.

- ¿Te molesta que baile con él unos minutos? - le pregunté a Vaughn.

Abrió su boca para contestar pero Emmett me tomó de la cintura, elevándome un pie del suelo, y comenzó a girarme de un lado a otro. Me apartó rápidamente del grupo, llevándome al medio de la pista.

- Oye, Bella, ¿sabes bailar la rumba? - preguntó con ojos brillantes cuando empezaba otra canción.

- ¿La qué?

Rió entre dientes y me atrajo hacia él, encajando nuestras caderas las unas enfrente de las otras y comenzando una serie de pasos hacia atrás y adelante con suma precisión al ritmo de la música latina. Tomó mis brazos para hacerlos envolverle el cuello y colocó sus manos en mi cintura, guiando mis movimientos sin un solo error. Sonreí a mi pesar. Esto era un tanto divertido.

El sonido de la percusión y la trompeta resonó en el salón mientras nos deslizábamos por la pista. Las palabras fluían y Emmett las canturreaba a mi lado.

¿Todos lo vampiros bailaban y cantaban tan perfectamente?

Era consciente de que Vaughn nos estaba mirando, pero estaba tan concentrada en seguir los pasos de Emmett que no me atreví a desviar la mirada. Me pregunté si Edward estaría viéndonos, pero el sólo pensar en él casi hizo que cayera, por lo que obligué a mi mente a pensar en otras cosas.

- Voy a extrañarte, Emmett.

- Ah, Bella, yo también voy a extrañarte - parecía un niño que ha perdido a su cachorro -. Aunque todavía no voy a casa. Los tres nos iremos a cazar esta noche - sacudió la cabeza -. Ellos no han cazado desde que llegaron. Edward lo ha llevado bien, pero no es lo más inteligente por parte de Jasper.

- Han estado aquí por casi un mes - parpadeé, aturdida -. ¿Por qué han esperado tanto?

- Él no quería dejarte, Bella - Emmett me miraba de manera extraña, como si creyera que yo ya debía saber la respuesta.

Por un corto segundo, mi corazón se aceleró, hasta que me di cuenta de a dónde quería llegar.

- Probablemente temía que iba a probar algún truco escurridizo durante el fin de semana en que se fuera, ¿verdad?.

Me dirigió otra mirada extraña, esta vez que significaba que lo había entendido todo mal. Le vi mirar con ansiedad alrededor del salón y seguí la dirección de sus ojos, pero no pude ver nada fuera de lo ordinario.

- Como decía - se aclaró la garganta - yo también voy a extrañarte, Bella. Odio la idea de que no estaré aquí para verte hacer algo humano.

- Oye - alcé la barbilla a la defensiva - hace años que no he tenido heridas ni huesos rotos.

- Sólo un corazón roto - dijo con suavidad.

Perdí el ritmo de los pasos y me detuve completamente, apartándome de él para mirarle.

- No lo hagas, Emmett - dije en voz baja, pero con firmeza.

Me atrajo de nuevo hacia él y comenzó a bailar con lentitud.

- Debes hablar con él, Bella. Los he visto bailar recién y fue algo serio, estás completamente enamorada de él.

Entrecerré los ojos.

- Dile a tu familia que los aprecio y los extraño. Dile a Alice que la quiero - me volteé y comencé a alejarme de él, pero volvió a atraparme y a acercarme.

- Lo siento, me portaré bien - dijo mientras me hacía girar y descender cuando la música llegaba a su fin.

Bailamos dos canciones más y luego vi a Vaughn ponerse de pie y aproximarse antes de que terminara pero, antes de que estuviera siquiera a medio camino, Jasper llegó y tomó mi mano.

- ¿Te gustaría bailar?

Esta vez ni siquiera intenté mirar en dirección de Vaughn sino que me limité a asentir y sonreír, volteándome hacia Jasper y saludando con la mano a Emmett. Estaba curiosa por saber qué estaba sucediendo, pero me mantuve en silencio mientras él colocaba con timidez su brazo detrás de mi espalda y comenzaba a bailar en un pequeño círculo. Habían unos buenos doce centímetros entre nosotros.

- Tú no vas a cantarme también, ¿verdad? - pregunté, burlona.

- Bueno - pareció confuso por un momento y luego esbozó una sonrisa - podría tratar pero dudo que quieras escucharlo.

- Estaba comenzando a creer que todos ustedes pueden cantar y bailar, iba a sugerir que se dedicaran al negocio de la música. Las mujeres agotarían las entradas bastante rápido - sonreí y él desvió la mirada, avergonzado. Esperé unos minutos, bailando en completo silencio, antes de hacerle otra pregunta -. Así que, ¿qué fue lo que Edward pudo haberte dicho para convencerte de bailar conmigo? - arqueé una ceja, especulativa.

- ¿De qué estas hablando? - parecía muy inocente.

- ¿Te prometió que te dejaría marcharte y volver con Alice? - presioné.

- En caso de que no lo hayas notado - torció la boca - nos está tomando a dos de nosotros seguirte el ritmo - gesticuló hacia Emmett en la esquina y me miró con seriedad -. Esta semana nos ha tomado a tres y aún te las arreglas para ir ganando. No me iré pronto.

- Debió prometerte algo - entrecerré los ojos, mirándole con sospecha -. No habrías venido a pedirme bailar por tu propia cuenta. Recuerdo cómo actuabas siempre alrededor mío, recuerdo mi cumpleaños… - tomé aire, deseando poder retirar mis palabras. Cerré los ojos ante la absoluta muestra de estupidez -. Oh, Jasper, lo siento tanto. Nunca debí decir eso.

- No, está bien - sacudió la cabeza con los ojos entrecerrados -. Yo soy el que debería haberse disculpado hace mucho. No puedo evitar pensar que todo este desastre es mi culpa; si hubiera sido… - buscó la palabra correcta -. Si hubiera sido más fuerte, nada de esto hubiera sucedido.

- ¿A qué te refieres, Jasper? - la canción estaba terminando y yo me encontraba confusa. Sentía que esto era la clave para algo importante que siempre había estado revoloteando en el fondo de mi mente.

- No lo sé, Bella - me observó con ojos nerviosos y luego se encogió de hombros con indiferencia -. Supongo que sólo me siento culpable por esa noche. Lo siento.

Le vi mirar de reojo en dirección a Emmett y me volteé para ver qué estaba contemplando. Emmett había detenido a Vaughn cuando había intentado otra vez cruzar la pista para llegar a mí ahora que la canción había terminado. Vi cómo le decía algo que encontraba muy divertido para luego golpear a Vaughn en la espalda, haciendo que saliera disparado hacia adelante y tuviera que tomar tres pasos para equilibrarse, luciendo sin aliento. Emmett, ajeno a aquello, comenzó a hablar a cien kilómetros por hora mientras se llevaba a Vaughn hacia el vestíbulo.

Me volteé para examinar a Jasper un poco más, pero él ya no estaba allí.

Edward había tomado su lugar.

- Esa fue una jugada perfecta - dije con suavidad. Había querido que mi voz sonara más fuerte, pero eso había sido lo mejor que pude hacerlo.

- ¿Qué quieres decir? - su expresión inocente era muy creíble.

- Jasper protege la bola, Emmett intercepta al enemigo y tú luego la robas.

Esbozó su sonrisa torcida y mi pecho se revolvió dolorosamente.

- Déjame aclararlo, ¿en este escenario tú eres la bola? - reprimí una sonrisa mientras intentaba parecer seria y él sonrió otra vez -. Te lo aseguro, no tengo la más mínima idea de a qué te refieres, todo lo que sé es que la mujer más hermosa del salón estaba de pie sola en la pista y que tenía que hacer algo para detener tal tragedia - le miré con cautela y él me tocó la mejilla -. El lunes puedes volver a los negocios y hacer tu mejor intento en la sala de conferencias, pero, esta noche, ¿podrías bailar conmigo una vez más? - dijo con calidez.

Me tendió la mano y supe que no habría resistencia. Olvidé cómo respirar mientras mi cuerpo clamaba por estar en sus brazos otra vez. Coloqué mi mano con seguridad en la suya mientras él deslizaba la otra por mi espalda; no pude contener el suspiro mientras me fundía con él. Me dije que dejaría mi otra mano descansando inocentemente en su hombro, pero, ¿a quién estaba intentando engañar?. Recorrí con los dedos el duro contorno como el mármol y los dejé en su nuca, deslizando el pulgar sobre su piel fría y oyendo a mi mente gritarme qué tan peligroso sería esto para mí. Siete años de esfuerzo se desvanecerían en cuanto se fuera, pero mi corazón se negaba a escuchar. Ahora mismo, era él quien estaba ganando cada argumento.

Movió su rostro hasta que nuestras mejillas se tocaban y me acercó tanto a su pecho que tuve que respirar con profundidad. Se retiró un poco y sentí sus dedos recorriendo lentamente mi espalda.

- ¿Por qué quieres impedir que baile con Thomas? - pregunté en voz baja, escuchando el gruñido en su pecho y sintiéndole tensarse.

- ¿Te importaría que no habláramos de él por los siguientes tres minutos?

Parpadeé, sorprendida, pero no insistí con el tema. Tenía razón, estos tres minutos eran valiosos. Cerré los ojos y, aunque sabía que luego dolería aún más, apoyé la frente contra su mejilla y apreté sus dedos entre los míos. Estaba haciéndome la tonta, lo sabía y no me importaba. Tendría setenta años para sufrir las consecuencias pero, ahora, esto era suficiente para mí. Le dejaría usarme en este baile, le dejaría oler mi esencia, disminuir su culpa, rememorar viejos recuerdos. Le dejaría divertirse un poco más con una humana. No me importaba el por qué, estaba en los brazos de Edward y me quedaría allí tanto tiempo como él lo quisiera.

No prestaba atención para nada a la canción hasta que comenzó a cantarme con suavidad al oído.

Mientras bailábamos, vi nuestro futuro delante de mis ojos, un millón de días de pura felicidad. Vi nuestras noches, sólo nosotros dos, mágicas, y apreté los dientes ante el desbordante anhelo oprimiéndome. Me vi rodeada del amor y cariño de su familia, me vi corriendo junto a él.

Era una visión perfecta, completa.

Sentí su brazo endurecerse alrededor de mí. La canción estaba terminando.

No, por favor no, supliqué, rogando que finalmente el tiempo se detuviera para mí, sólo esta vez. Apreté su cuello entre mi brazo y respondió dejando ir mi mano y luego abrazándome con tal fuerza contra él que susurré su nombre.

- Edward.

- Bella - su murmullo era ronco, lleno de emoción.

La canción había terminado. Cerré los ojos y descansé la frente contra su barbilla, sabiendo que Vaughn debía estar en camino. Levanté la mirada.

- ¿Fuiste tú?

Edward frunció el entrecejo mientras sus ojos buscaban los míos, sin saber qué estaba preguntando. Vaughn ya estaba allí, de pie a poca distancia de él, con los brazos cruzados, y yo quería preguntarle si era él quien había venido a mi apartamento a la noche, si las cosas que había soñado de verdad me las había susurrado al oído. No estaba lista para dejarle ir.

Edward se apartó lentamente y luego Vaughn tomó mi mano, haciéndome sobresaltar por su calidez.

- Gracias - moduló Edward hacia mí, para luego voltearse e irse a donde Jasper y Emmett le esperaban en el elevador.

Se volteó para mirarme una vez más y luego se fue.

- ¿Te molesta si nos sentamos unos minutos? - le pregunté a Vaughn.

Me tocó el rostro.

- Tu mejilla está tan helada… - frunció el ceño.

Alcé la mano para tocármela y asentí aunque no sintiera el frío. Para mí, ardía. Tragué en grueso y le dejé guiarnos hasta la mesa.

Al final de la noche, Vaughn no quiso dejarme ir sola. Marcamos la mandíbula y salimos del elevador pero, para nuestra sorpresa, no había multitud, ningún fotógrafo allí. Mientras nos adentrábamos en la fría noche vi pequeños fragmentos metálicos en la nieve. Me incliné y mis ojos se dilataron, atónitos, al reconocer lo que eran: pedazos de reflectores y cámaras que habían sido completamente destrozados. Recuerdos de Edward salvándome hacía mucho tiempo volvieron a resurgir. Tenía otro que agregar a la lista.

Me despedí de Vaughn y le dejé en el vestíbulo. No pensaba que la noche hubiera terminado del modo en que él había planeado.

Estuve en la cama por dos minutos antes de que golpeara. Era uno grande. Me dejó sin aliento; giré sobre mi estómago mientras me acurrucaba abrazándome el torso, sintiendo que me partiría a la mitad. Ni siquiera intenté contener las lágrimas.

Lo vale, me dije una y otra vez. Y sí lo hacía. Incluso aunque desgarrara y hurgara en mis heridas, permanecí en la cama reviviendo cada segundo en los brazos de Edward. Estaba tan agradecida de tener nuevos recuerdos… Estos los cuidaría más, no intentaría olvidarlos. Ahora entendía cómo el tiempo podía destrozar incluso las partes más preciadas. Los cuidaría cueste lo que cueste.

Aún estaba acurrucada, llorando y recordando, cuando el sol apareció por la ventana.

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Hola chiquis aca les dejo un nuevo capitulo !!!Hoy no comento..pero lo unico que puedo decir es que tanto la parte en donde Bella sale en la revista TU y luego cuando baila con Edward,Jasper y Emmett !!Son partes memorables de este capitulo me re mori de la risa y en suspiros xD !!Besos

LAP

Fechas e info muy importantes para tener en cuenta !! LAP


La primera entrega de Amanecer,cuarta parte de
la Saga Crepúsculo,se estrenará el 18 de noviembre
de 2011,un año y medio después de Eclipse.


¿Escuchaste hablar de Bree Tanner?

Esta de más decir que muy pronto se vendera un libro en donde
se narra la historia de Bree.Aunque en Eclipse es un personaje
secundario,tenés que prestarle mucha atención.¿Sabés por qué?
Porque se comenta que la continuedad de la saga puede recaer
sobre ella.Parece que Stephanie está pensado en contar la historia
de esta chica en lo que sería la QUINTA peli,que se estrenara en 2013

lunes, 31 de mayo de 2010

Nuevas imagenes !! LAP



Lista de imperfecciones por Bella Swan,capítulo 18:Donde hubo fuego…


Capítulo 18: Donde hubo fuego…

— ¡Bella, espera! — apure incluso más la marcha ¿Espera? Estaba enfermo.

Sí, Edward Cullen era un maldito enfermo.

— ¡Qué demonios quieres! — Chille, frenando en seco, alzando mis dos brazos al aire en un ataque de histeria. ¡Me tenia harta! Y eso no era poco.

— ¡¿Por qué demonios estas enojada ahora? — Oh Dios Mío. ¿Y me lo pregunta? Infle mis mejillas y fruncí el ceño, en un infantil acto ¡Estaba furiosa!

— ¿Sabes? Déjame en paz — volví a retomar mi marcha y seguí caminando, podía sentir los pasos de Edward tras mío. Claro, sus contantes murmullos no lo hacían para nada invisible.

Las calles se encontraban un poco desoladas a estas horas. No sé que le había dado a Alice y Rose por salir de fiesta, una vez más; y claro, Bella 'la que hace todo lo que los demás digan', acepto en ir, luego de una hostigante ronda de 'por favores' de sus queridas amigas. La escena de Tom y Jerry me estaba cansando así que pare de caminar, me quede al lado de una parada de auto bus, contra la pared.

¿Cansada? Eso era decir poco.

— Mmm... — suspire y me apoye contra la pared, me resbale hasta quedar sentada en el suelo. Estúpido Edward, estúpida yo, estúpido todo el mundo.

Una vez más nuestro querido Edward Cullen tenia razón.

Bella, eres una chica patética.

— ¿Bella? — su voz me sonaba molesta en estos momentos, bueno, casi siempre. Lo mire de mala gana y desvié mi vista nuevamente. Escuche un resoplido de su parte ¡Que esperaba! ¿Qué le diera las gracias?

Gracias Edward, gracias por matarme la poca autoestima que me quedaba y por alejar a Alec de mí. Gracias.

— ¿Que es lo que quieres ahora? — rugí, clavando mis ojos en su persona ¿Que no se daba cuenta que ya me estaba hartando de sus jueguitos? Además, yo no le hacía nada ¡Absolutamente nada! lo dejaba vivir su vida tranquilamente con Jane.

Ugh, Jane.

Y pensar que la chica me caía bien ¡Que bobería más grande!

— ¿Que no te das cuenta? ¡Cuando tuvo su oportunidad se le lanzo encima! — Rodé mis ojos. Él le había dado esa oportunidad, él era el culpable de que 'se le haya lanzado encima' Aunque su querida mosquita muerta no se quedaba atrás con ese papel de 'Ave maría que no he roto ningún plato'

— ¡Oh vamos! Tu querida Jane tampoco es tan santa que digamos, y con esos gestos tímidos y sonrojos idiotas — Edward me vio alzando una ceja y yo lo ignore. Lo sé, mis sonrojos también son idiotas — El punto es que ella tampoco es la reina de la castidad Edward — Edward resoplo y se apoyo en la pared donde yo estaba, junto a mí.

— No me importa lo que haga Jane con ese idiota — agrego encogiéndose de hombros — Yo solo quería que te dieras cuenta de que el no vale la pena — sonreí irónicamente ¡Mira quien lo dice! quise gritarle a su hermoso rostro.

— Bueno...— dije tranquilamente — ¡Pues a mí sí me importó lo que ese idiota estaba haciendo con tu idiota! — Chille enajenada.

Todo por hacerle caso a Alice y Rose…

Flash Back

La charla con Renée había servido de algo, siempre dicen que las mamás tienen las palabras exactas para hacerte entrar en razón, o caer en la tentación…bueno, ese era mi caso personal. No, eso no significaba que iría corriendo donde a Edward a decirle que lo quería, pero bueno, idiota una vez idiota dos veces ¿Qué más da? El chico nació así y yo, lamentablemente, caí rendida ante él y su idiotez.

— Bella es una tonta ¿A que no ovejita? — estaba estirada sobre mi cama con la oveja que Edward había ganado para mi dos veces aquel día en la feria. Los grandes y tiernos ojos del peluche me miraban inexpresivos ¡Claro! Ahora hablaba con peluches, genial. Suspire y rodé sobre mi cuerpo para quedar boca arriba.

¿Por qué Edward no podía ser simplemente como aquel día el resto de su vida?

— ¡¿Estas lista Bella? — Emmett estuvo a punto de romper mi puerta con el golpe que le dio. Oh no.

— Si Emmett, estoy lista — respondí con cansancio y rodé mis ojos.

— ¡No te escucho! — Chillo, alargando la 'o' final. Resople y lo mire arqueando una ceja ¡Vamos! ¿Es enserio? — Vamos Belly — susurro, para que le siguiera el juego haciendo un puchero. Resople y le respondí.

— ¡Si Emmett, estoy lista! — tire mi peluche a quien sabe dónde y me puse de pie haciendo un saludo militar. Emmett sonrió remarcando sus hoyuelos.

— ¡Uuuh! — Imito pobremente la voz del pirata de Bob esponja y luego se largo a reír — Bien, basta de idiotez. Esto es serio — paso su mano velozmente sobre su rostro y su sonrisa desapareció dejando ver la 'poker face' de Emmett.

— Uh, serio, si — Me senté a la orilla de mi cama y espere a que el 'capitán' hablara.

— Rosie y la Pixie se han reportado a las 1700 — Rodé mis ojos y seguí escuchando — La misión de hoy: ir a Remember cuando el sol se ponga — La cara que Emmett tenía en estos momentos me hacia matarme de la risa por dentro, esa seriedad no la usaba ni para hablar con papá de temas importantes.

— ¿Hora mi capitán? — pregunte, siguiéndole su jueguito.

— 2100, soldado — hice un asentimiento con mi cabeza — La sargento Pixie quiere que lleve a su hombre, El sargento Hale me informo que el Coronel Cullen ira con la rubia y la Capitana Sexy sigue igual de sexy — Emmett me guiño un ojo cuando dijo lo último. Rodé mis ojos y volví a asentir, omitiendo la parte de la capitana sexy, alias Rosalie — Oh y las chicas me mandaron a decir esto: Por favor, por favor, por favor, por favor, por fav…

— ¡Ya cállate, Emmett! — chille harta de los 'por favores' que Alice y Rose lo habían mandado a decir.

— ¡Y eso es todo amigos! — Emmett me dio una sonrisa de lado y desapareció.

Sonreí, mi hermano era el chico de los recados.

Cuatro horas me quedaban para arreglarme, gracias al cielo a Emm no le habían dado el recado de 'Sargento Pixie llevara a cabo la misión: Barbie Bella' Un escalofrío recorrió mi espalda de tan solo pensarlo. Tome mi celular y me volví a estirar en la cama, teclee rápidamente un mensaje para Alec.

Hey! Los chicos quieren salir hoy cerca de las nueve, y… uh, Alice
quiere que lleve 'a mi chico'. Entonces, 'mi chico' ¿Estas libre?

B.

Termine de teclear y le di a enviar. Una sonrisa se planto en mi rostro. Con Alec junto a mi soportar a Edward y Jane sería mucho más fácil. Cerré los ojos por unos segundo, mhm, hace tanto que no dormía una siesta y mi querida cama estaba tan apetecible…la vibración de mi celular me salvo de caer al país de los sueños.

Claro cariño, o debería decir, ¿mi chica?
Ahí estaré.

A.

Ajá, la respuesta positiva de Alec fue suficiente para que me dignara a dormir una siesta…solo un ratito.

.

.

.

.

¡Mierda!

¡Mierda, mierda y más mierda!

¡¿Es que Emmett no podía haberme despertado?

Me levante apresuradamente de la cama, tropezando en el intento de caminar a una velocidad que consideraría peligrosa para mi persona. Tome lo primero que vi en mi armario y me metí en la ducha. A los diez minutos estaba fuera y lista para vestirme con… ¿Un pijamas? ¡Demonios!, Salí de la ducha envuelta en una toalla y comencé a buscar desesperada algún tipo de prenda más decente que un pijama. La puerta de mi habitación se abrió y yo no le di importancia, si era Emmett lo mataría por ser tan desconsiderado.

— Yo…uh, lo siento. Emmett me dijo que subiera, y…— Oh, mierda. Me giré lentamente y me tope con los ojos azulinos grisáceos de Alec, quien tenía un suave rubor en sus mejillas…rubor que se me contagio cuando me di cuenta que solo me cubría la toalla.

— Oh — solté roja como un tomate y un farolito de navidad; cualquier cosa que fuera roja.

— Creo que…saldré — Alec apunto la puerta a sus espaldas con su dedo pulgar, sin quitar los ojos de mi.

— Eh, si — conteste aturdida. Un incomodo silencio se formo unos segundo y luego Alec se giro lentamente y cerró la puerta tras de sí. Suspire de alivio cuando estuvo fuera.

Esta era una más de las escenas vergonzosas que predominaban mi vida.

Tome una simple polera morada y unos jeans negros ajustados, me puse rápidamente la ropa interior y luego la polera con el pantalón, me calce mis zapatillas y seque mi cabello rápidamente con la toalla. No estaba tan mal. Suspire un par de veces antes de salir de mi habitación. Alec me esperaba apoyado contra la pared continua, levanto su vista cuando cerré la puerta y me sonrió, le sonreí devuelta y me acerque a él.

— Lo siento — susurro, avergonzado.

— Esta bien, no es la gran cosa — rodé mis ojos y jale de su mano escalera abajo.

Las nueve con un minuto y Alice estaba hecha una furia. La enana me miraba con dagas, rayos laceres, cuchillas y todo lo que se podría imaginar en sus ojos, me escondí sutilmente tras de Alec, por cualquier atentado en mi contra. Alice bufo y tomo la mano de Jasper, quien sonreía por el berrinche de su novia.

— ¿Estas lista? Si quieres podemos esperar otra hora, no es ningún problema — El sarcasmo que había en su frase casi hizo que sonriera, casi.

— Exageras, solo fue un mísero minuto — Alice eme dio la mirada, me escondí incluso más tras el cuerpo de Alec y me estremecí. Alice enojada… Dios.

Emmett, Rose , Alec y yo nos iríamos en el Jeep; mi trasto había fallecido hace algunos días, Q.E.P.D a su memoria. Alice y Jasper irían en el Porsche de la enana y Edward con su novia nos esperarían en el club. Arriba del auto Emmett se puso en ridículo a si mismo cantando I'm too sexy for my shirt, Oh, pero eso no fue todo, Alec le ayudo en el coro; Rose y yo nos partíamos de la risa viendo la escena tan malditamente homosexual que teníamos en frente. Llegamos en un abrir y cerrar de ojos, Alec me ayudo a bajar del Jeep. Los chicos ya nos esperaban abajo.

Hmh, yo quería dar media vuelta y volver a casa.

Una polera morada y unos jeans ajustados…esa era mi patética vestimenta ¡Y Dios! Jane estaba despampanante con el corto vestido de color plateado que llevaba. Desvié la mirada cuando me di cuenta de que la había estado mirando por mucho tiempo, hmpf, después la chica se creía que yo tenía otras inclinaciones sexuales…ugh. La gente se estaba comenzando a amontonar a la entrada de Remember, unos cuantos empujones recibí.

La mejor parte viene ahora.

Cuando el chico de la puerta anuncio una rebaja en lo que se refería a la barra para las cincuenta personas que entraran desde ahora, yo me encontraba atascada en una ola de personas. Había perdido a los chicos de vista cuando la palabra 'descuento' había quedado suspendida en el aire. Los empujones iban y venían y yo ya pensaba con que quitarme los cardenales que me quedarían de tantos codazos que estaba recibiendo. De pronto sentí un leve tirón en mi mano derecha y cuando me di cuenta me encontraba alejada de la multitud, me gire pensando que era Alec que había llegado a mi rescate.

Jo, eso sonó a cuento infantil.

— Bah — me giré y me dedique a mirara a las personas que seguían amontonada en la entrada del local, Edward estaba a mis espaldas, tal vez haciendo lo mismo que yo.

— ¿Qué estas buscando? — me pregunto al oído, causando que un escalofrió me recorriera el cuerpo. Apreté mis brazos a mi alrededor para detener el maldito estremecimiento — ¿Buscas a Alec? — asentí, mirando a la entrada aún — Esta allí — paso su brazo por sobre mi hombro y apunto en una dirección contraria a la que yo estaba viendo.

Alec estaba mirando para todos lados, se encontraba perdido. Sonreí y di un paso a adelante para ir a su encuentro, pero la mano de Edward en mi abdomen me lo impidió. Me giré y lo mire con el ceño fruncido ¿Qué demonios estaba haciendo? Edward tenía una sonrisa de suficiencia en su rostro, y miraba en la dirección donde se encontraba Alec, me gire y vi a Jane caminar hacia mi chico.

— Hey, ahí está Jane — puntualice, tratando de retirar su mano de mi cintura — Será mejor que nos acerquemos…— Edward rió suavemente y negó con su cabeza — ¿Qué? — le pregunte.

— Solo espera cariño — susurro a mi oído, afianzando aún más el agarre. Me giré nuevamente para ver a Alec y Jane juntos.

Sip, ahí estaba la ex parejita. La distancia en la que nos encontrábamos era demasiada como para escuchar una pizca de lo que hablaban, pero por los gestos tímidos de Jane y las dulces miradas que le enviaba Alec estaba más que claro, para mí. Alec se acerco titubeante a Jane y susurro algo a su oído, causando que un sonrojo se apoderara de las mejillas de la rubia chica. Suspire desganada y me gire a mirar a Edward que seguía con esa sonrisita en su rostro.

— ¿No te importa lo que está haciendo tu chica? — le pregunte, tratando de desviar mi mente de ellos. Edward sonrió aun más y negó lentamente con su cabeza.

— Espera, creo que te gustara ver esto — me giré rápidamente para ver como Jane se alzaba en a punta de sus pies y le daba un dulce beso a Alec — Te lo dije, Jane puede tener a Alec cuando quiera — Suspire y golpee su estomago con mi codo, para alejarme de él.

¡Bella! — escuche mi nombre a lo lejos, me gire y vi a Alec viendo con sus grandes ojos azules en mi dirección. Sonreí y levante mi mano en señal de despedida.

Alec podía hacer lo que quisiera, no era mi novio después de todo.

Como dicen: Donde hubo fuego…cenizas quedan.

Fin Flash Back.

Así había acabado justo aquí… Caminando sin rumbo, seguida de Edward.

— ¿Qué te propones? — susurre cansada de pelear por hoy. Sentía la mirada de Edward clavada en mí, pero mis manos eran más importantes ahora.

— Solo… — suspiro y prosiguió — Yo solo… preferiría que estés con Black a que salgas con ese idiota — soltó. Eso no respondía mi pregunta, pero lo deje pasar.

— ¿Qué tiene Jacob que Alec no tenga? — le pregunte una vez más.

— Te quiere — dijo restándole importancia. Levante mi vista y la pose en el — Te quiere de verdad — se encogió de hombros y miro para otro lado. Suspire.

— ¿No crees que yo debería elegir con quien estar y con quien no? — esto se estaba pareciendo a un interrogatorio.

— Me odias ¿cierto? — su cambio de tema me tomo por sorpresa.

¿Lo odiaba? Jo, si solo el supiera.

— ¿Qué? — pregunte, tratando de hacerme la desentendida.

— Me odias, lo sé — Edward bajo su mirada y luego la volvió a levantar, haciendo una extraña mueca con sus labios — ¿Quién es? — me pregunto súbitamente, fruncí el ceño, si no me hacía preguntas completas nunca iba a entender.

— ¿Quién es, quien? — pregunte rodando mis ojos.

— El chico de… — reviso sus bolsillos y luego… Oh dios, saco un papel — De esto — agito la lista frente a mi cara…mi pálida cara.

— E-Edward, ¿d-de donde sacaste e-eso? — pregunte con los ojos abiertos como plato, ¡Como demonios tenia la lista en sus manos!

— Oh, Renée me la dio el otro día — se encogió de hombros restándole importancia — No la he leído… ¿Debería hacerlo? — me preguntó con una sonrisa divertida… El color se me fue de todo el cuerpo prácticamente.

— ¡No! — Chille desesperada — Dámela — le exigí, estirando mi mano.

— Lista de imperfecciones, por Bella Swan… — carraspeo y prosiguió leyendo.

Yo quería que la tierra se abriera en este preciso momento.

Que me tragara.

Y que se llevara la lista conmigo.

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Temble en la ultima parte ya al punto de llorar niñass(diran que soy una flojita y si !Desde que leo fics soy asi xD )Que miedo e impotencia me da de no poder ir y quitar y eliminar esa BENDITA LISTA! Pero ya la suerte no esta de mi lado !jajja Ya me contagiaron su histeria estos dos !!Asi que les dejo la hermosa historia que creo Mi Lamb,para todas ustedes !!Besos ..

LAP

Perdida .. capitulo 10: Pista, ángel


Capítulo X: Pista, ángel


(Edward's Point of View)

De acuerdo, había cometido otro error.

Jamás debí haberle pedido a Emmett que viniera a Nueva York, debería haber sabido que no se tomaría la cosa en serio.

La noche fue larga, Emmett no volvió hasta las tres y media de la madrugada. Hubiera o no hecho sonreír a Bella, me tomaría un milenio borrar de mi cabeza la imagen de Emmett sosteniéndola tan cerca de él. La manera en que había colocado las manos en sus caderas… tenía suerte de que no se las hubiera arrancado. Se defendió diciendo que estaba ayudando, pero esa no era la clase de ayuda que esperaba recibir de mi propio hermano. Su argumento de que estaba intentando probar un punto y darme coraje era tan idiota que ni siquiera había sabido qué responderle.

Parecía divertirse mucho con esto. Debería habérselo pedido a Alice; todo lo que ella habría hecho sería llevar de compras a Bella. Si no se marchaba a casa en una semana o menos, le pediría a Rosalie que viniera a buscarlo.

Ahora tenía otras preocupaciones.

La semana pasada había sido una mórbida forma de tortura. Vaughn había llevado a Bella a dos citas. Aborrecía con todo mi ser verla con Thomas pero también amaba observarla cuando no se hallaba tan a la defensiva, como se mostraba a mi alrededor. La parte que más detestaba y temía era que, con cada encuentro, ambos parecían involucrarse cada vez más. Los sentimientos de Vaughn por Bella no eran ni cercanos en intensidad a los míos, pero sí eran, de hecho, bastante fuertes. Estaba jugando sus cartas bien, intentando ablandarla lentamente para que no huyera.

Para mi disgusto, parecía funcionar.

Había vuelto a casa de su último juego del domingo premiado por su talento. Se estaba sintiendo muy bien. En sus citas, algunas personas se acercaban a ellos para pedirle su autógrafo y Thomas siempre los complacía con gusto. Me pregunté cómo se sentía Bella respecto a eso. Conmigo, estaba condenada a las sombras, a no ver la luz del sol, los secretos eran la clave de los de nuestro tipo. Aquí ella era directamente llevada a la claridad. ¿Preferiría esta vida con Thomas a la constante evasión?.

Esta noche había sido su tercera cita, Vaughn la había llevado al Teatro de Ballet Americano y, cuando habían salido, la había besado en la frente por un largo segundo antes de entregarle un zapato de ballet cubierto en diamantes para atar al brazalete. Me pregunté cuántos adornos más serían añadidos.

Esto se estaba volviendo demasiado. Necesitaba ser algo más que una sombra en su vida, tenía que estar unido a ella de alguna manera. No me quería, ya lo había aceptado, pero una idea vagaba mi mente: quizás si me quedaba aquí después de que las negociaciones hubieran terminado, podría ser su amigo. Entonces, no sería un patrón tan extraño verla de vez en cuando. Podría escuchar su voz, su risa, y ver sus hermosos ojos. Aún podría escuchar su corazón. Me quedaría y sería lo que fuera que ella quisiera, podría obtener de mí lo que ella pidiera.

Estaría allí cuando tuviera hijos, en todos lo grandes eventos de su vida, para darle ánimos, aliento, y cuando envejeciera podría cuidar de ella de alguna manera. Cuando eventual, inevitablemente… ni siquiera podía pensar en ello.

Cuando muriera… estaría ahí. Estaría allí para escuchar el último latido del corazón más hermoso que el mundo alguna vez conocería. La seguiría. La encontraría.

Vaughn la había llevado luego al Tavern On The Green, aquel restaurante en la esquina del Central Park al que yo siempre había querido invitarla. Habían tenido una cena larga y tranquila y habían ido a recorrer el parque en un carruaje.

Sólo dos citas más y Vaughn le haría la pregunta. Llegados este punto no podía imaginarme que le rechazara a él y a todo lo que conllevaba.

Era una noche fresca y se habían acurrucado juntos compartiendo una larga y gruesa manta, el cabello de ella casi rozaba su mejilla. En la mente de Thomas pude ver cómo la miraba. Sus pensamientos estaban llenos de conflictos. Fruncí el entrecejo mientras escuchaba la pregunta que quería hacerle. No tenía sentido.

- Bella - dijo repentinamente - algo me ha estado carcomiendo por dentro. Hay una imagen tuya que no puedo sacarme de la cabeza y necesito preguntarte algo. Te prometo que no volveré a sacar el tema a colación. Si es demasiado personal o muy pronto para preguntarte, sólo dímelo, ¿de acuerdo? - parecía nervioso ante su respuesta.

- Está bien - dijo. Su voz era sofocada por la manta.

- ¿Hay alguna parte de ti que siga enamorada de Edward Cullen? – él estaba pasando un verdadero infierno esperando su contestación pero yo ya sabía la respuesta. Me estremecí internamente y esperé a que hablara.

Le tomó un momento pero cuando lo hizo, su voz era baja y seria.

- ¿Hay alguien de tu pasado a quien no puedes olvidar?.

Se sintió incómodo por un momento y pude ver en su mente el rostro de una atractiva adolescente de largo cabello oscuro.

- Bueno, hubo una chica con la que salí en mi último año en el instituto en la que pienso de vez en cuando. Ella se mudó y nunca volví a escuchar de ella.

Bella habló otra vez luego de suspirar.

- Eso es lo que es exactamente Edward para mí. Él fue mi primer amor… y luego se fue - a través de Thomas pude ver el profundo dolor en sus ojos, el dolor del que Jasper me había hablado. Ella nunca me había dejado verlo. Tragó saliva con dificultad -. Fue difícil, pero volví a hallar mi camino. El tiempo encuentra el modo de, lentamente, obligarte a aceptar y superar.

- ¿Así que lo has superado? - su contestación le había dado aliento.

- Aquella fiesta en el Waldorf fue la primera vez que le he visto en siete años - su mirada era preocupada. Cerró los ojos por un momento y luego continuó -. Me dijo que me quería tantas veces… y luego todo cambió. Me dijo que no le convenía, me prometió que no volvería a verle. Sólo me tomó con la guardia baja esa noche. Lo estoy llevando mucho mejor - sus ojos se entrecerraron con dolor en una mirada perdida.

Thomas estaba casi eufórico de alivio por su respuesta. Le creía. No veía lo que yo sí reconocía en sus ojos.

- ¿Puedo hacerte otra pregunta? - dijo, y Bella asintió -. Dijiste que Edward te decía que te quería, ¿él aún está enamorado de ti? - parecía nervioso otra vez.

Le respondió sin vacilar, haciendo énfasis en cada palabra con firme convicción.

- Él nunca me amó.

El aire escapó de mis pulmones mientras me tensaba, aturdido.

- ¿Estás segura? - preguntó. Se había mostrado tan confiada en su respuesta que me sorprendía que Thomas dudara de ella. Se mordió el labio -. Vi el modo en que te miraba en la fiesta y en tu oficina.

Bella intentó hablar pero su voz se quebró.

- Si hay una cosa de la que estoy segura en este mundo - dijo finalmente - es de que Edward Cullen no me quiere ahora ni me quería entonces. No fui nada más que un simple entretenimiento para él.

Me senté en el suelo frío como la nieve con la cabeza entre las manos.

Todo este tiempo ella de verdad lo había creído.

Escapaban sollozos de mi pecho. Marqué la mandíbula y me gruñí a mí mismo.

A mi mente acudió la escena que había rememorado un millón de veces. Veía sus ojos oscurecerse con desesperación mientras permanecía de pie allí, detrás de su casa, diciéndole que me iría sin ella, prometiéndole que nunca volvería. Le había dicho que la había querido, de una forma, pero que ahora tendría muchas distracciones. Le había dicho que a donde me marchaba no era un buen lugar para ella. A dos kilómetros había caído abatido al suelo abrazándome las rodillas para combatir el dolor, pero eso nunca lo sabría.

Había pasado sus últimos siete años en su propio infierno, justo como yo. Yo era el único que podría haberlo arreglado y, en lugar de eso, me acurruqué en una selva de Brasil y luego me lamí las heridas en Irlanda. Ella había luchado contra esto cada día, ella había sido la más fuerte.

Estaban caminando lentamente por la acera, llegando a su edificio. Él la mantenía cerca, frotándole los brazos. Maldije el clima frío. Contuve el aliento para ver si Bella se despediría de él en el vestíbulo o si esta vez le invitaría a subir con ella. Me habían dado ánimos los abrazos y los besos en la mejilla que le daba después de cada cita y había disfrutado enormemente los desolados pensamientos en su cabeza cada vez que él la veía entrar al elevador sola.

Esa noche, sus visiones sobre ella iban por camino propio. Apreté los dientes y les miré, sin poder hacer nada, a través de la calle. Ella se estaba volteando luego de despedirse, pero él la tomó y colocó sus manos a cada lado de su rostro. Permanecieron sin moverse un segundo, mirándose el uno al otro, y luego él se acercó.

Ella no le detuvo.

Marqué la mandíbula y vi cómo sus labios tocaban los de Bella. El beso empezó bastante calmo, pero luego cambió a algo más. Sentí un involuntario gruñido situarse en mi pecho. Mis pensamientos se volvieron impresionantemente asesinos hacia Thomas y sentí la ponzoña caliente como lava ardiendo en mi garganta mientras los músculos de mi espalda se tensaban y el monstruo en mi interior me pedía que fuera hacia él y atacara. Me tragué el veneno dolorosamente, viendo cómo sus manos se deslizaban por su cuerpo, acercándola incluso mása él.

Al principio había luchado contra la imagen, volteando el rostro, sin poder soportar el verlo, pero finalmente hice la única cosa que me mantendría cuerdo. Cerré los ojos y me dirigí a su mente, intentando apreciar toda su cercanía con Bella.

Sentí sus labios suaves y la calidez de su piel mientras la sangre palpitaba en sus venas, sentí su cuerpo contra el de él. Gruñí internamente cuando él la atrajo aún más hacia sí. Sentí la curva de su espalda que amaba tanto. Las manos de Vaughn se deslizaron hacia arriba y flexioné mis dedos cuando sentí sus costillas, luego sus brazos y sus hombros. Susurré su nombre cuando él recorrió su cuello y rostro y marqué la mandíbula cuando sentí a Bella apoyar sus cálidas manos en sus mejillas.

Enterré la cabeza entre mis manos y sollocé cuando sus labios se separaron levemente mientras le besaba. Podía sentirla, olerla, degustarla. Estaba perdido en el beso y aunque lo odiaba, me sentí vacío otra vez cuando ella se retiró, poniéndole fin.

Estaba, aquella noche de viento helado, sentado sin aliento, anhelando con todo mi ser poder sentirla otra vez.

Abrí mis ojos y miré el vestíbulo; ella le estaba observando y yo quería saber con agonía qué pensaba. ¿Se estaba dando cuenta de que le amaba? ¿Le acercaría a ella y comenzaría a besarle otra vez? ¿Iba a tomar su mano y guiarle hacia el elevador?. Cada idea me destrozaba.

¿Qué podría llegar a querer conmigo si podía tener a alguien humano? Alguien cálido, con un corazón latiendo y un pulso, alguien que no quisiera su sangre. Alguien que no pudiera arriesgar su vida en un momento de descuido, que le pudiera dar hijos y envejecer con ella.

Estaba aliviado más allá de la razón cuando le dijo buenas noches y subió sola a su apartamento. Observé con envidia a Thomas mientras detenía a un taxi y se alejaba.

Tenía las manos cerradas en puños con los sentidos alerta y aún estaba lleno de adrenalina por contemplar su beso desde su mente. Reviví la escena en mis pensamientos y supe que ella se enamoraría de él.

Volví a apoyar la cabeza entre las manos cuando sentí el beso una vez más. Lo disfrutaba, queriendo probarla otra vez… en mis labios.

Entonces mi mente vagó a nuestros besos.

Había algo diferente en esta escena, algo sobre el beso con Thomas, que estaba intentando descubrir.

Y entonces supe qué era. La manera en que Bella había reaccionado al besar a Thomas era completamente diferente a como se comportaba cuando me besaba a mí. Ella nunca se había apartado, era siempre yo el que debía terminar con reticencia nuestros abrazos. Recordaba cómo sus manos se enredaban en mi cabello y cómo sus brazos apretaban mi cuello, cómo su corazón se detenía y luego recuperaba el ritmo y cómo podía sentir su cálido aliento a mi alrededor. Una vez se había desmayado en mis brazos. Ninguna de esas cosas había sucedido cuando besó a Thomas. ¿Era sólo el abandono fuera de control propio de una adolescente lo que la hacía reaccionar así en ese entonces?.

No estaba tan seguro.

¿Era posible que hubiera una pista en esto? ¿Aún me quería? ¿Estaba ocultando sus sentimientos por mí, por miedo y dolor? ¿Era yo el único que podía resurgir en ella la alegría y la sensación del verdadero amor, tal y como ella lo hacía en mí?

Sentí la adrenalina otra vez, pero por una razón muy diferente.

No iba a rendirme sin luchar.

Estaba harto. Harto de ver en la distancia, torturándome a mí mismo con lo desconocido, harto de autocompadecerme y de vivir en el pasado. Quería un futuro y lo quería con Bella. Tenía que decirle cuánto la amaba y la quería conmigo, para siempre, y que nunca la dejaría, que nunca podría. Si estábamos destinados a estar juntos, a ser únicamente felices cuando nos juntáramos para la eternidad, no iba a ser tan estúpido de no tomar esa chance.

Miré la cima del rascacielos cuando vi una luz encenderse. Bella estaba adentro, por suerte sola. Pero no por mucho tiempo.

Me senté en el banquillo y observé mi santuario.

Ella era lo más cercano al cielo en el que alguna vez estaría. Si había alguna oportunidad de tener a Bella para siempre, encontraría el modo.

Iba a luchar por ella. Y no iba a hacerlo limpio.

Empezaría esta noche.

(Bella's Point of View)

Mis labios todavía se sentían adoloridos por haber besado a Vaughn.

Salí del elevador y abrí la puerta. Podía escuchar el silencio y el reloj era el único sonido -tick, tick, tick- mientras permanecía en el umbral preguntándome cuál debería ser mi siguiente paso. Dejé la chaqueta en una silla y el bolso en la mesa, pero aún así en lo único que podía pensar era en el beso que Vaughn me había dado.

Tenía frío. Me estremecí y me envolví en mis brazos.

Prende la chimenea, dijo mi subconsciente. Prendí una luz para ver a la oscuridad y me acerqué para encender el fuego.

No había besado a nadie desde…

Me pasé los dedos por los labios con aire ausente.

Había tratado con todas mis fuerzas devolverle el beso. Automáticamente había colocado mis manos en su rostro, intentando responderle del modo en que él estaba esperando. Me había dicho a mí misma que esto, estar con Vaughn, era lo que quería. Un solo beso me había dejado en claro que había estado terriblemente equivocada al pensar que podría intentarlo.

Nada sería capaz de compararse a aquellos labios duros y fríos que tan dulcemente se deslizaban sobre los míos. Ahora lo sabía. Besar a Vaughn había sido casi una traición para mí misma; mi corazón exigía a aquel que lo hacía latir frenéticamente. Había esperado el deseo, el calor, la necesidad de acercarme y sentir sus labios sobre los míos y enredar los dedos en su cabello, pero no había habido nada de eso. Nada.

Recordaba el haberme enamorado, la experiencia más fácil e intoxicante que había vivido. Nunca había tenido que forzar ninguna sensación, ningún latido acelerado. El único problema que había tenido era tener que controlar esas emociones.

No me había enamorado de Vaughn, no podría hacerlo, y si no podía cosas así por alguien como él, entonces el panorama no era muy alentador.

Me dirigí a mi habitación.

Mi mente estaba completamente ocupada mientras me cambiaba a mi pijama y me sentaba en suelo frente a la chimenea. Me abracé las rodillas y observé el fuego crepitando, ondeando. Lentamente, las llamas me paralizaron, reflectando sombras a mis espaldas y envolviéndome en su calidez.

Aún así, me sentía fría por dentro.

Esa noche, cuando había besado a Vaughn, había sentido como si Edward estuviera justo allí, a mi lado. Cerré los ojos y rompí la regla principal: comencé a pensar en él. Recordé su elegancia, su belleza, y sentí mi alma relajándose por primera vez en mucho tiempo.

Me recosté en el suelo, mirando las llamas y perdiéndome en los recuerdos que siempre había intentado evitar. Cerré los ojos otra vez y sentí las lágrimas cayendo por mis mejillas cuando elegí el momento favorito, el que había combatido con más fuerza que ningún otro, el lugar donde me había tocado en serio por primera vez. Donde había apoyado la cabeza contra mi pecho para escuchar los latidos de mi corazón.

El prado.

Ah, el prado.

Todavía podía sentir la ligera brisa alborotándome el cabello y meciendo las flores mientras deslizaba los dedos por su piel cubierta de miles de diamantes. Podía sentirme a mí misma acurrucándome contra sus brazos hasta que el sol había comenzado a descender. Aquella había sido la primera noche que había pasado en los brazos de mi ángel.

El prado estaba tan lejano, no sólo en distancia, sino también en circunstancia, que parecía un cuento de hadas sacado de mi imaginación. La mayoría del tiempo, el recuerdo era etéreo y desenfocado. Sólo esta noche parecía tan real que si estirara la mano sentiría en los dedos el mármol frío.

Dejé que los recuerdos de cientos de noches junto a él inundaran mi mente y me pregunté si me hubiera entregado tan fácilmente si hubiera sabido que nunca me había querido, que se iría.

La respuesta era un rotundo sí.

No estaba segura de alguna vez haber tenido elección. Desde el primer momento en que le había visto, clamaba su contacto de cada manera posible.

Mientras permanecía allí, mirando las luces reflejándose a mi alrededor, era como si miles de fantasmas volvieran, cada uno cargando un recuerdo, entrando y saliendo. Dejaría que esta noche fuera toda para Edward, pero sabía que demasiado pronto la luz volvería a la ventana y sería otro día. La realidad tomaría el lugar de todo lo anterior a esta noche.

Mañana sería doloroso pero, ahora, no me importaba.

¿Cuántos días me quedaban? La vida parecía tan larga sin él…

Mi mente revivió todas aquellas cosas arriesgadas que había hecho para mantener su voz en mi cabeza. Cruelmente, el tiempo también me había arrebatado aquello. No importaba lo que hiciera, gradualmente la voz de terciopelo se alejaba más y más, hasta que se silenció para siempre.

Sabía que mientras el tiempo continuara el recuerdo de su rostro se ensombrecería, cada vez sería más difícil rememorar la precisa textura de cabello y su color, tendría que usar todas mis fuerzas para recordar la sensación de sus labios en mi mandíbula.

Pero el corazón nunca olvidaría. Se rebelaría y lucharía contra cualquiera que no fuera el que lo acelerara, detuviera y reanudara todo otra vez. Mi corazón nunca amaría a otro.

Intentaba acordarme de las razones que me había dado a mí misma para despertar cada día. Esta tortura de la pérdida era tan fuerte… no sabía cómo era posible haber soportado todos estos años de dolor y aún seguir aquí.

Pero esta noche, sólo esta noche, olvidaría a todo el mundo y dejaría que fuésemos sólo nosotros dos.

Sentí mis párpados cerrarse y los abrí otra vez. Pronto me dormiría allí, rodeada de todas las escenas junto a él. Mis ojos estaban repletos de lágrimas pero cuando se cerraron otra vez, pude ver a Edward viniendo a acostarse a mi lado, con su rostro iluminado por el fuego.

Sonreí. Mis sueños estaban comenzando.

Fui a reunirme con la larga noche llena de recuerdos de mi único amor, de mi ángel.

A la mañana siguiente cuando desperté, mi mejilla ardía. Primero pensé que era por el calor del fuego, pero luego me di cuenta que era el tipo de ardor de un contacto helado provocado sólo cuando Edward me tocaba.

Mi mente estaba completamente repleta de imágenes de lo que había sucedido la noche anterior. Mis sueños habían sido casi absurdos de tan bellos que eran, de tan reales que parecían. Podía escuchar su voz de terciopelo hablándome con calidez en esa perfecta articulación formal que sólo podía adquirirse en un siglo pretérito. Durante toda la noche me había dicho de cien maneras diferentes cuánto me amaba, me había susurrado cómo me quería para la eternidad y lo mucho que lamentaba cuánto me había herido su partida.

En sueños, yo había musitado su nombre.

Rodé hasta quedar boca arriba y vi que tenía una almohada y una manta que recordaba que había estado en mi cama. Lo que no recordaba era haberlas ido a buscar la noche anterior.

Me acurruqué contra ella, contra su suavidad, mientras tomaba un profundo respiro. Pude oler la característica esencia de Edward y cerré los ojos, atrayendo la manta hacia mi rostro por un largo segundo.

Entonces, mientras despertaba, me di cuenta de que no podía estar en lo correcto. No había modo de que ese fuera el aroma de Edward.

Inhalé de nuevo y sí, lo era. Jamás podría ser imitado.

Me incorporé sobre un codo y sentí las lágrimas secas en el rostro. Los rayos solares se colaban por la ventana y una fina línea de luz recorría mi pierna hasta la chimenea. Me apoyé en la alfombra para levantarme y me sorprendí al notar que el espacio a mi lado estaba frío como el hielo. Deslicé los dedos sobre él y me pregunté cómo podría ser posible.

Enterré los dedos en el material y miré a mi alrededor con rapidez. Mi corazón se detuvo por un momento y entonces reanudó su ritmo veloz.

Me puse de pie y caminé de un lado a otro por mi apartamento, comprobando que todo se hallaba en su sitio. Me acerqué a la puerta y vi que estaba cerrada para luego, lentamente, volver al lugar en el suelo donde había dormido la noche anterior.

Nada había sucedido; habían sido sólo mi imaginación, mis sueños y la realidad entrelazándose y jugándome trucos nuevamente.

¿Pero entonces por qué todo el lugar se sentía tan diferente? Absurdo.

Miré de un lado a otro una vez más. No se podía oír ningún sonido, nada.

Era como si un ángel hubiera pasado por la habitación.

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Hola chicas!!Este fue el primer capitulo de esta historia que lloree como una verdadera condenada !!En los otros solo m emosione..Pero este capitulo es muy pero muy fuerte,en el sentido de que En este capitulo los dos muestran que estan lastimados..Solo quiero aclarar que odio a Edward por no haberse quedado al lado de Bella para cuando ella se levantara !!!:'( Hubiera sido lo mejor ..LO QUE TODAS ESPERAVAMOS !!!
Besos y espero sus comentarios(RECUERDEN QUE LA HISTORIA NO ES MIA)

LAP