BIENVENIDAS/OS A MI MUNDO, AQUI ME DEJO LLEVAR POR LA IMAGINACIÓN, POR FAVOR RESPETA MIS HISTORIAS.. GRACIAS POR DEDICARME TU TIEMPITO !! LAP

miércoles, 19 de mayo de 2010

Perdida .. capitulo 4:Distracción


Capítulo IV: Distracción

(Edward's Point of View)

Era temprano en la mañana, antes del amanecer. Estaba sentado en el pórtico del lugar adonde había venido a vivir, en Irlanda. La lluvia caía lenta, furiosamente. Nada nuevo; aquí llovía constantemente y el país lo demostraba: todo lo que se podía ver eran puras llanuras verdes… Algo mejor que las selvas de Brasil, eso era seguro. Observé las olas del océano sólo pensando. Siempre pensando. Pensando todo el tiempo.

Me puse de pie y estiré las piernas, aclarándome la cabeza. Había estado aquí sentado casi toda la noche, intentando hacer lo que Carlisle me había pedido: conseguir alguna dirección, conseguir algún propósito en mi vida otra vez, averiguar cómo volver a ser una parte productiva de la familia. Sabía que todo lo que había dicho era verdad, pero simplemente no sabía cómo hacerlo. ¿Propósito? ¿Cuál era mi propósito?.

Entré a la casa y tomé una ducha. Había vuelto de un viaje de caza anoche y se sentía bien sacar la suciedad del cuerpo, además de la comodidad del agua cálida golpeándome los hombros. Coloqué la cabeza justo debajo del grifo y cerré los ojos. Pocas cosas en mi vida eran cálidas estos días.

Encendí el televisor, poniendo la CNN, para ver los reportes diarios y ponerme al día con las noticias del mundo. Nada nuevo, nada que pudiera apartar de mi mente los recuerdos que siempre esperaban pacientemente para poder resurgir de a uno, sosteniéndose frente a mí como una frágil figura.

A veces siete años parecían una eternidad, otras veces parecían sólo un día. Cuando de verdad me permitía caer en la tentación y pensar en ella por días, los recuerdos eran tan vívidos que parecía que recién acababa de verla.

Necesitaba empezar a cursar la universidad, quizás dar clases por un semestre o dos. Viajar por la India. Nunca había hecho eso. Tenía que hacer algo pronto, sólo necesitaba un poco más de tiempo.

Era un constante conflicto interno convencerme de que había hecho lo correcto al dejarla. A veces estaba totalmente seguro de que había hecho lo mejor al librar su vida de mí, en otras ocasiones pensaba que era lo más estúpido que había hecho en toda mi existencia. Me había alejado del único ser en todo el mundo, en toda la historia, que me había hecho feliz, que había amado.

Volví a ella una vez. Hice una mueca ante el recuerdo. En el vigesimoprimer cumpleaños de Bella me había convencido a mí mismo de que ahora que era mayor ella podría hacer una decisión más madura sobre su futuro, creí que comprendería por qué quería que permaneciera humana y entonces podríamos estar juntos.

En realidad, pasé tres años en las selvas de Brasil intentando olvidarla y dándome cuenta de que era inútil. Simplemente la quería. Bien o mal, la necesitaba cerca de mí.

Me había engañado a mí mismo creyendo que aún me querría y que estaría esperando que yo volviera a ella (lo cual no quitaba que planeara rogar por horas). Volví a Forks y conduje directo a su casa, era de noche e intenté entrar por su ventana, pero estaba cerrada; la única manera de haber pasado por ella sería romper el cristal así que rodeé la casa y usé la llave escondida bajo el alero para entrar.

Mientras caminaba pude oler un vago rastro de la esencia de Bella y me hizo detener en seco. Cerré los ojos y millones de recuerdos volvieron, todos juntos. Bella comiendo cereal, haciendo sus deberes en la mesa, acostada en el sofá a mi lado. Tomé un profundo respiro y, sin hacer ni un solo ruido, subí las escaleras. Entré a su habitación y no estaba allí. Había algunas cosas en su armario y su computadora prehistórica y el escritorio aún estaban allí, pero poco más. Me senté en la mecedora y observé su cama, cuyo extremo lucía la manta hecha por su abuela. Por primera vez, su cama estaba hecha.

¿Dónde estaba? La encontraría y haría todo lo posible para recuperarla, pero ¿y si se había enamorado de alguien más?. Pensé en aquella primera vez en que había entrado a su habitación de noche y la había escuchado decir mi nombre. Aún podía sentir la corriente eléctrica que me había recorrido.

Terminé acostado en su cama por el resto de la noche, enterrando el rostro en sus mantas y aspirando lo que quedaba de su aroma, intoxicándome mientras apretaba la almohada entre mis dedos y dejaba que los recuerdos de mi santuario volvieran. Todo lo que quería era acostarme al lado suyo en aquella cama y observarla dormir, quería apoyar mi rostro contra su cabello, sostenerla contra mi pecho. Casi podía sentir sus labios sobre los míos.

Antes del amanecer, bajé de nuevo las escaleras hacia el salón y observé las fotografías que ella odiaba. Una nueva había sido añadida, la de su graduación, y mi estómago se revolvió mientras la observaba. Sus ojos carecían de vida y no sonreía.

Abandoné la casa y esperé a que Charlie se levantara para tocar la puerta. Lucía igual, excepto por una barriga levemente más abultada y menos cabello. Me dijo que ya no vivía en Forks pero que había dejado un mensaje para mí si alguna vez volvía.

Charlie, quien nunca me invitó a pasar, volvió a la puerta con una carta sellada y me la entregó.

- En realidad nunca creyó que volverías, pero esto te ha estado esperando por si acaso - dijo con frialdad.

No podía esperar a leer lo que decía; desgarré el sobre justo enfrente suyo. La carta rezaba:

Lo he superado. No me busques, no me sigas y bajo ninguna circunstancia vengas a mi habitación de noche.

Bella.

Me tomó un momento recuperar la compostura y luego miré a Charlie.

- Por favor, no le diga nunca a Bella que estuve aquí.

Podía ver en sus pensamientos que estaba más que claro que no me quería en la vida de Bella otra vez.

- Oh, no te preocupes, Edward, no lo haré - dijo con voz fría.

Conduje por su carretera por última vez.

Su cumpleaños había sido hace un mes, ahora tenía veinticinco y no podía ni imaginarme lo hermosa que debía estar. Ahora ella nunca querría a un vampiro de diecisiete años. Sabía que debía estar construyendo una gran vida, quizás tenía una carrera… tal vez un esposo e hijos. Cerré los ojos ante el dolor tan familiar.

Fui devuelto al presente por una voz en mi cabeza.

Edward, estoy yendo a verte.

Era Carlisle.

¿Por qué vendría a Irlanda?. Me pregunté si algo terrible había pasado y no quería decírmelo por teléfono. ¿Le había sucedido algo a algún miembro de la familia? ¿Y si había averiguado que le había sucedido algo a Bella?. Nunca me perdonaría a mí mismo por ello, pero entonces tal vez aquello me daría el coraje para hacer lo que debía haber hecho todo este tiempo, ir con los malditos Volturi y terminar con esto. Encontrar una manera de estar con ella en el otro mundo.

Pocos minutos más tarde vi el auto de Carlisle aparcar y le esperé expectante en la puerta.

Todos están bien, Edward. Sólo vengo a hablar de algo contigo.

Me relajé. Carlisle me conocía muy bien, él no necesitaba el don de leer mentes para saber qué era lo que yo pensaba.

Se acercó y me abrazó, sonriendo.

Te ves bien.

- Gracias - dije.

Hablamos sobre la familia y me actualizó sobre todo lo que habían estado haciendo pero, antes de hacerlo más largo, se aclaró la garganta.

- Edward, tengo unos asuntos de negocios importantes con los que tengo que lidiar y creo que tú eres el mejor hombre para el trabajo.

Cuando había venido a la casa había estado cargando un maletín, pero yo no le había preguntado nada sobre qué era. Lo abrió y me entregó un papel, cuyo extremo llevaba el sello de un negocio llamado Berkshire-Hathaway. Había oído de ellos, eran una compañía que se especializaba en destrozar otras corporaciones y venderlas. Estaban en la cima de la cadena alimenticia.

Levanté la mirada de la hoja a Carlisle.

- Esto es un memorándum que ha llegado – dijo -. Léelo, tenemos problemas.

Leí el documento con rapidez. Estaba escrito por un grupo de internos y decía que habían sido asignados para averiguar el secreto tras la Corporación C y quiénes eran sus dueños. El memorándum se refería a la misteriosa persona como 'C'. Se les había dado permiso para hacer lo que fuera necesario para hallar la identidad oculta detrás de la compañía y debían pasar el último mes investigando cada negocio que hubiera tenido tratos con la Corporación C. Aquel que triunfara en descubrir quién poseía la compañía recibiría un increíble ascenso.

Estaba firmado por un tal M. Simmons.

Volví a mirar a Carlisle.

- Sabíamos que eventualmente esto pasaría, ¿por qué no usamos a los dueños falsos para que actúen como si fueran nosotros y dejamos que todo termine? - pregunté.

- Pensé en eso - afirmó Carlisle - pero la razón por la que no funcionaría es porque no están intentando encontrarnos para hacer tratos. Debería haber estado más atento, esta firma ha estado comprando acciones de nuestra compañía en fracciones lo suficientemente pequeñas para que no lo notáramos. Alice no pudo verlo hasta que se hicieron con una cantidad cercana a más de la mitad. Están cercanos a conseguir el cincuenta y un por ciento y cuando lo hagan comenzarán el procedimiento para tomar la compañía y la quebrarán en partes para venderlas al mejor postor.

Alcé una ceja. Carlisle había estado construyendo esta corporación desde mucho antes de conocerme, significaba algo para él y, a medida que nos añadía a la familia, también había pasado a significar algo para nosotros. Nos había enseñado y entrenado y juntos habíamos conseguido algo duradero, simbólico. Este dinero representaba libertad y estabilidad para nosotros, nos aseguraba que no teníamos que depender de nadie.

Dejaría que nos la arrebataran cuando pasaran por encima de mi cadáver.

Lo cual quería decir que no había una sola chance de que aquello sucediera.

- ¿Qué quieres que haga? - ofrecí. Haría lo que fuera que me pidiera.

- Creo que de todos mis hijos tú eres el más equipado para manejar este reto - me miró con sus sensatos ojos dorados -. Iría yo mismo, pero tengo asignaciones en la universidad durante el otoño y empezaré mi nuevo puesto en noviembre. Podría cancelarlo todo…

No le dejé terminar. Le había dejado llevar el peso de toda la familia sobre sus hombros por demasiado tiempo. Podía hacer esto.

- Iré, Carlisle. No te preocupes, no te decepcionaré.

Suspiró con alivio.

- Por favor manténme informado de todo lo que suceda. Iré si me necesitas - gesticuló hacia el maletín -. Allí está toda la información que he logrado obtener de Berkshire-Hathaway y sobre este Simmons que escribió el memorándum. Tus hermanos dicen que ayudarán con lo que sea que puedan. Dime si necesitas algo más.

- Yo me ocuparé ahora - dije con confianza.

Nos pusimos de pie y me abrazó.

- Te quiero y estoy orgulloso de ti - repuso.

Me tragué la emoción. No había hecho mucho para que se enorgulleciera de mí recientemente, pero no le fallaría en esto.

Luego de que el auto de Carlisle volviera a la carretera, me senté y fui directo a mi tarea. Averiguaría todo lo que pudiera sobre esta unión corporativa y los derrotaría.

Sonreí. Esto era una bien recibida distracción, justo lo que necesitaba para, durante un tiempo, apartar mi mente de Bella.

Pasé cuatro días aprendiendo todo lo que pude sobre Berkshire-Hathaway. Carlisle sólo tenía los nombres de las tres posiciones más altas de la compañía. Decidí que eso era prudente, no había necesidad de aprender los de todos los demás. Pasé la mayoría del tiempo aprendiendo todo sobre el fundador viviente, Sterling Hathaway, y su filosofía sobre los negocios. Era al estilo de la vieja escuela, tan rudo como le era posible, del tipo que no deja supervivientes y que se rodea de personas con la misma forma de pensar.

Estudié a sus empleados y hallé a Simmons en la lista. No estaba muy arriba en las posiciones y temí que la información no estuviera completamente al día. Volví a revisar mis fuentes y era todo de hace tres meses; las cosas se movían rápido en el mundo corporativo pero esto era lo suficientemente bueno y, de todas formas, lo único que tenía.

El teléfono sonó, debía ser la llamada de conferencia que estaba esperando. Teníamos un equipo de abogados a nuestra disposición que manejaban nuestras cuestiones legales y a los que pagábamos bien para que mantuvieran en silencio nuestros asuntos. Nunca nos habían decepcionado. Había estado hablando con ellos por teléfono todos los días desde que Carlisle me había asignado aquella tarea. Harry Banks, de Banks, Cranston & Parsons, inició la reunión.

- Señor Cullen, tenemos una nueva información y quiero que entienda la seriedad de esta situación. He trabajado con otros dos clientes que entraron en el radar de Berkshire-Hathaway; con el primero pudimos detener la toma, con el segundo no tuvimos tanta suerte - Harry suspiró pesadamente -. Sabemos quién está manejando todo este asunto y no son buenas noticias. No, no son buenas noticias para nada.

Me puse de pie y comencé a caminar de un lado a otro con el teléfono.

- Creo que ya sé todo sobre este tal Simmons. Es impresionante, eso es verdad, pero nada que no pueda controlar.

El señor Banks hizo una pausa antes de decir:

- Señor Cullen, creo que está operando bajo una falsa conjetura. Simmons es el asistente, él comunica las órdenes de su superior y, déjeme decirle, ella es…

- ¿Ella? - cuestioné. No recordaba haber visto a ninguna mujer estar siquiera cerca de ubicarse en los altos puestos de Berkshire-Hathaway.

- Bueno - dijo Banks - …ella es una mujer hablando de cierta manera. Es más como un demonio, si me pregunta.

- ¿Cuál es su nombre? - pregunté. Podía escuchar a los abogados en la sala riendo.

- Su nombre no es importante - dijo Banks -. Todo lo que necesita saber es que todos aquellos que se han enfrentado a ella y han vivido para contarlo la llaman la 'Perra en tacones'. Es dura, señor Cullen, es lo mejor que he visto en mi vida. Es la nueva vicepresidente de la compañía, derrotó a Terrence Morgan, quien había estado treinta y cinco años en el cargo. Es joven y hermosa y lo usa como total ventaja para atraer y deslumbrar y, antes de que lo sepas, es demasiado tarde: su veneno ya está corriendo por tu cuerpo y estás muerto. Los rumores dicen que el primer día del año siguiente su nombre estará en el edificio justo al lado del de Hathaway - hizo otra pausa por un momento -. Nunca ha perdido.

Yo, por otro lado, me sentía mucho más tranquilo con esto. Saber que iba a enfrentarme con una mujer cambiaba todo para mejor. Una joven y hermosa sólo hacía las cosas un poco más interesantes. No disfrutaba particularmente usar mis 'dones' para atraer a la especie femenina, pero debía admitir que cuando necesitaba usarlos era, a falta de otra palabra, letal.

Y nunca había perdido.

- Harry - comencé - ¿puedo preguntarle, señor, si hay alguna reunión o fiesta planeada para la siguiente semana en la que esta… hmm… 'Ya-sabes-qué en tacones' vaya a estar?

Esto era Nueva York. Era evidente que tenía que haber alguna cena.

- Naturalmente - rió entre dientes -. Una formidable reunión patrocinada por el Departamento de Estado está planeada en el Waldorf Astoria este viernes nueve de noviembre. El fin es darle la bienvenida al nuevo senador de Alemania. Berkshire-Hathaway tiene significantes relaciones en Berlín y es casi seguro que ella estará allí.

Esto iba a ser demasiado fácil.

- Caballeros, gracias por su tiempo. Estaré en la ciudad esta semana, les llamaré para reunirnos personalmente. Por favor, háganme saber si escuchan algo más o, de otro modo, espero que mantengan en completo secreto esto.

Asintieron con entusiasmo. Estaban más que bien pagados por su silencio y no quería arriesgar nuestro negocio. Me sentía mucho mejor luego de hablar con ellos.

Decidí que sería buena idea que Jasper se encontrara conmigo en Nueva York, era posible que le necesitara a él y su magia en la sala de conferencias, si es que llegaba a ese punto. De todos modos él estaba solo ya que Alice estaba visitando a nuestros amigos en Denali. Hice algunas maniobras y conseguí que nos invitaran a Jasper y a mí a la fiesta del viernes. En la escasa probabilidad de que no estuviera allí, envié una invitación personal al edificio de 'la demonio' sólo por si acaso, poniéndola bajo el destinatario de 'la Vicepresidente'. Su nombre no me interesaba.

Llamé para pedir una orden de lujo al florista, hice una compra en internet en Tiffany's y luego llamé un servicio de agentes de confianza para llevarlo. Sí, pensé, esto irá bien. Nunca había conocido una mujer que no cayera por regalos e intriga. Bueno, había una que sabía que nunca se dejaba impresionar por ellos, pero no iba a pensar sobre ella ahora.

Revisé el reporte del clima de la semana; una corriente fría estaba acercándose. Mucha lluvia, muchas nubes.

Por una vez, todo estaba saliendo acorde al plan.

(Bella's Point of View)

Habían pasado dos semanas desde que el proyecto 'C' con los internos había comenzando. Nunca había visto tales traiciones por la espalda y narices sangrantes, en todas las guerras de toda mi vida. Estaba muy orgullosa de ellos. No había manera de que me defraudaran.

Iba a ganar.

Ahora la Corporación C sabía que estaba yendo tras ellos, lo cual probablemente también significaba que estaban revisando quién había comprado una cercana mayoría de las acciones de su empresa. Teníamos un cuarenta y ocho por ciento de sus propiedades. Los últimos tres, sin embargo, serían los más difíciles de conseguir. Nunca se alcanzaba sin derramar sangre.

Pronto estaría escuchando de alguna firma de abogados intentando esconder la desesperación en su voz. Cuando una compañía estaba al tanto de que iba por ellos, un grupo de abogados eran usualmente enviados a mi oficina para intentar evitar el ataque. Esta compañía debía estar temblando de pies a cabeza; podía oler su miedo, era mi esencia favorita.

Al lunes siguiente, recibí una invitación a una fiesta en el Waldorf Astoria, una de los hoteles más finos y caros del mundo. Lo conocía bien, estaba a dos calles de mi apartamento en la quinta avenida. La invitación estaba grabada en un papel muy fino y no estaba dirigido a mi nombre sino a 'la Vicepresidente'. Mi presencia era 'requerida' este viernes para discutir un importante asunto de negocios.

Jugueteé con la invitación en mis manos preguntándome sobre quién y de qué se trataba esto. Llamé a Sally y me dijo que había sido entregado por un agente aquella mañana y que le habían dicho que lo dejara en mi escritorio.

Gruñí. Otra fiesta, no. Sabía muy bien de qué iba; era un gran e importante evento. El presidente de los Estados Unidos asistiría, así como otros líderes extranjeros para recibir con honor la visita del nuevo senador de Alemania. Ya había sido convocada por lo cual no entendía por qué la invitación adicional. La semana pasada le había dicho a Simmons que fuera sin mí, no quería más fiestas en un tiempo.

Dos días más tarde recibí el ramo de flores más grande conocido por el hombre. La carta rezaba:

Estoy ansioso por nuestra reunión, estaré en el salón a las ocho. Le aseguro que este negocio será satisfactorio y extremadamente beneficioso para usted.

No había firma.

No me gustaba jugar, las probabilidades decían que esta persona no tenía 'negocios' en su cabeza. No sería la primera vez. Tiré la carta y le di las flores a Simmons con la sugerencia de que se las regalara a su supermodelo de la semana. Mi opinión de la fiesta no había cambiado.

Dos días más tarde, el viernes, tenía reuniones desde las siete hasta las diez de la mañana. Sabía que habría una montaña de cosas por hacer esperándome en mi escritorio pero, cuando llegué a mi oficina, olvidé todas en cuanto entré y vi el pequeño estuche azul en mi mesa. Reconocí el color de la caja, era de Tiffany's.

La abrí y adentro había un broche. No era de usarlos con frecuencia pero este era encantador, tenía la forma de una rosa y sólo tenía un centímetro y medio de diámetro, encrustada completamente de rubíes. Había una tarjeta en el fondo del estuche que rezaba:

Aún cuento con que venga a la fiesta de esta noche. Le aseguro que esta reunión nos beneficiará a ambos. A las ocho en el salón.

C.

Estaba firmada como 'C'.

Casi me da algo justo en mi escritorio.

- ¡Sally! - grité. Vino corriendo sin aliento y la encontré en la puerta -. ¿Cómo llegó este estuche a mi escritorio? - jadeé.

- El mismo agente que trajo la invitación y las flores temprano esta mañana - dijo con los ojos muy abiertos.

Estaba aplastando la carta entre mis dedos, sin darme cuenta de que la había apretado hasta hacerla un bollo.

- Sally, trae a Simmons aquí, ¡ahora!

Volví corriendo a mi escritorio. Todo nuestro trabajo había tenido su recompensa, habíamos contactado con 'C'.

Todo lo demás podía esperar. Hoy iría a una fiesta.

Estaba yendo de un lado a otro en mi oficina como una loca cuando Simmons llegó.

- ¿Qué sucede? - dijo sin aliento.

Alcé la abollada nota y el broche y él me observó desconcertado.

- ¿Recuerdas la invitación personal y las flores que recibí esta semana?

- Sí… - aún seguía confundido.

Estiré la tarjeta con dedos temblorosos.

- Son todos de 'C' - Simmons me arrancó la nota de la mano y sus ojos se dilataron -. Simmons, definitivamente iré a esa fiesta esta noche - dije con vehemencia. Apoyé las manos en cada uno de sus hombros -. Ahora, más que nunca, necesito algo, lo que sea, con lo cual derrotar a 'C' hoy. Para ahora ya debe saber qué marca de pintalabios uso y yo no sé absolutamente nada de él.

- No te preocupes, encontraremos algo - me miró sonriendo y luego se volteó para marcharse. Se detuvo y volvió a girar -. Sé que lo conseguiremos, lo derrotaremos.

Asentí con confianza y tomé mi bolso. Estaba a punto de hacer algo tan doloroso que probaba lo mucho que quería ganar esta batalla: iba a ir a una peluquería para arreglar mi cabello y a una tienda a comprar un vestido para matar.

Hice una reserva para las cuatro en la peluquería y pagué por adelantado por ella. Estos tipos siempre debían ser reservados con meses de anticipación pero astutamente dejaban algunos horarios en la semana para aquellos clientes desesperados y ricos que simplemente lo necesitaban. Yo estaba desesperada y, gracias a Dios, era rica.

Fui a la tienda donde usualmente compraba mis vestidos para eventos como este. Lola, la dueña, siempre sabía qué lucía mejor en mí. Entré y pudo ver en mi expresión que esto era importante.

- Lola - musité -. He pedido vestidos antes, pero ahora necesito algo especial. Necesito algo para dejar sin aliento.

- Hoy debe ser especial - me miraba con las cejas alzadas -. Nunca te has interesado tanto, incluso pareces nerviosa.

- Sólo haz tu magia, Lola - supliqué.

- De acuerdo - dijo -. ¿Cuál es el efecto deseado? Que se enamoren de ti, espero - repuso con una sonrisa en el rostro.

- ¿Enamorar? - mi voz sonaba sofocada -. No, absolutamente no. No quiero que este hombre se enamore de mí, quiero intimidarle. Estoy yendo por la 'operación dejarle atónito e impresionarle'.

Rió.

- Bien, entonces empecemos.

Pasamos las siguientes horas probando diferentes vestidos, todos hermosos, pero ninguno exactamente el correcto. Se estaba haciendo tarde.

La vi mirándome con ojos entrecerrados mientras se golpeaba la mandíbula con un dedo.

- Nos llegó un nuevo producto hoy y probablemente mis chicas acaban de desempacarlo. Se supone que es un Valentino clásico, déjame ir a verlo.

Estaba luchando para sacarme los zapatos que me había probado cuando entró de nuevo, sonriendo, sosteniendo en sus manos un vestido azul oscuro. Supe tan pronto como lo vi que eso era lo que estaba buscando. Sonreí mientras iba al probador y, cuando salí, comenzó a aplaudir.

El vestido estaba hecho de un suave material de satén que se amoldaba a mi cuerpo hasta la mitad de mis pantorrillas, donde desembocaba justo lo suficiente para darme una figura más femenina de la que ya tenía. La tela del cuerpo era muy ajustada y las mangas estaban hechas del mismo color azul pero eran más dúctiles, empezando vagamente en mis hombros y cayendo por mis brazos hasta las muñecas. La parte posterior de mi vestido tenía aquel mismo material con patrón de redes que descendía por mi espalda; al llegar a la cintura, el satén se fusionaba justo en el centro creando una leve ondulación que me hacía ver extremadamente delgada y curvilínea.

- Quédate justo allí - dijo Lola.

Volvió con un collar y me lo puso en el cuello, una gargantilla de un delicado color plateado que sostenía un zafiro con la forma de una lágrima. Era perfecto y también tenía dos aros a juego, del mismo color y forma.

- Lo hiciste otra vez, Lola - musité.

- No, lo hiciste, Bella – sonrió y apoyó una mano en mi hombro -. Esto definitivamente va por la 'operación dejarle atónito e impresionarle'.

Dos horas más tarde, con el cabello y el maquillaje listos, tomé un taxi hasta casa para vestirme. Me precipité a ponerme el vestido, mirándome al espejo. Tomé un gran respiro y exhalé lentamente. La peluquería había arreglado mi cabello en forma de suaves rizos y luego lo había recogido en un flojo moño del cual escapaban algunos mechones cayendo. Combinaba con el vestido y los aros.

Me veía preciosa. Pero no importaba.

¿Qué tan bueno era ir a una fiesta para deslumbrar a alguien sólo para intimidarle? ¿Si Edward me viera esta noche me amaría entonces?.

Me lo imaginé observándome en el vestido con sus hipnotizantes ojos topacios y diciéndome lo hermosa que pensaba que me veía. Me lo imaginé diciéndome que me quería. Eso era todo lo que yo deseaba.

¿Por qué siempre rechazaba a los hombres? Sabía por qué.

Tenía miedo de que nunca lo sentiría otra vez. Nunca sabría nuevamente qué se sentía estar en los brazos de alguien a quien amas de verdad, alguien con el que te quedas sin aliento al estar con él, alguien que a donde él se encuentre es el único lugar en el mundo al que quieres ir. Era mejor ni siquiera intentarlo. Había elegido mantenerme alejada de cualquier posibilidad de una relación antes que pensar que tendría noventa y dos años y seguiría creyendo que podría conseguir un verdadero amor que en realidad ya estaba perdido para mí.

Yo ya conocía el final de esta historia: el verdadero amor no te encuentra dos veces. Estaría sola para siempre, pensar lo contrario durante un solo segundo era tan repulsivo para mí que ni siquiera me permitía hacerlo.

Me veía hermosa esta noche incluso a pesar de que Edward jamás me vería. Nunca más me vería ni me amaría otra vez. Todo esto era una pretensión con la cual avanzar en esto llamado vida.

Me prendí el broche en el pecho, apagué la luz y me dirigí a la fiesta.

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HOLA CHICAS POR FAS NO QUIERO QUE ME MAL INTERPRETEN PERO LA HISTORIA NO ES MIA !!! SINO DE edwardsoul Y FUE TRADUCIDO POR vrydeus !!YO SOLO LA PUBLICO !!

BUENO EL CAPITULO 3 DE VERDAD QUE DEJO CON UN WHOAAA !! ME MATOO

PERO EL CAPITULO 4 ESTA MEJOR YA QUE TENEMOS EL POV DE EDWARD Y LA VERDAD QUE ME GUSTA ESTE EDWARD ..NO ESTA TAN TIRADO Y NO SE ..PARECIA UNA BABOSA EN OTROS FIC ..SIN DESPOTRICAR A NADIE PERO NO ME GUSTA QUE EDWARD SUFRA TANTO COMO EN OTROS FIC !!! MATOO LA CARTA DE BELLA !! Y EL VESTIDO HERMOSO MAS SI ES AZUL !!

BESSO Y ESPERO QUE USTEDES TAMBIEN DEJEN SUS PALABRITAS ..LAS RE QUIEROO

LAP