BIENVENIDAS/OS A MI MUNDO, AQUI ME DEJO LLEVAR POR LA IMAGINACIÓN, POR FAVOR RESPETA MIS HISTORIAS.. GRACIAS POR DEDICARME TU TIEMPITO !! LAP

viernes, 28 de mayo de 2010

No se si llegaria con vida a terminar de armar mi puzzles ball !!






Me mori con todos estos rompe cabezas !!y ustedes ?? LAP

Ojala en Argentina hicieran lo mismo =( LAP

En Argentina y en todos el mundo =D Que opinan ustedes ??

PD:gracias por entenderme,ahora voy a recompensarlas !!Besos las amo chiquiss (L)
LAP


Nuevas imagenes de Eclipse !!



LO NUEVO !! Me encantaa .. LAP


miércoles, 26 de mayo de 2010

Perdida .. capitulo 7:Carne fresca


Capítulo VII: Carne fresca

(Edward's Point of View)

Era consciente de los coches pasando a mi lado y un policía que continuaba paseando en círculos por la calle mirándome con sospecha. Era domingo de noche y, por tercera vez, me había ubicado en el banquillo de un parque a poca distancia del edificio de Bella, sentándome por horas, observando su ventana.

El viernes a la noche, luego de abandonar la fiesta, Jasper y yo esperamos diez minutos para seguir su aroma. Nos había guiado hacia un rascacielos a sólo dos calles de nuestro hotel. Estaba tan cerca. Entramos en el vestíbulo y la esencia de Bella se hizo mucho más fuerte. Sabía que estaba allí, la única cosa que no sabía era si estaba sola o si ese muchacho, Thomas, estaba con ella. Tenía que averiguarlo.

- Disculpe - me acerqué al vigilante - tengo conmigo algo que Isabella Swan olvidó en una fiesta hoy, ¿hay algún modo de devolvérselo?.

- Puede dejarlo en el escritorio principal con una nota – ofreció -. Me aseguraré de que lo reciba en la mañana.

- No, gracias - sonreí con amabilidad -. La veré mañana y se lo entregaré yo mismo.

Lo que en realidad quería era escuchar en su mente qué pensaría cuando dijera el nombre de Bella. Estaba extremadamente frustrado porque no me hubiera mostrado si Thomas había subido al elevador con ella, aunque sí sus pensamientos me dijeron que vivía en el último piso, en el apartamento más lujoso. Podría llegar hasta allí, pero ¿aceptaría mi visita?. Pensé en lo que escribió en su carta, ¿había escogido el piso más alto con toda aquella seguridad añadida por mí? ¿Lo hacía todo para cerciorarse de que no fuera a su habitación de noche?.

Me era difícil imaginarla viviendo en un lugar así; se las había arreglado bastante bien. No parecía que fuera ella en absoluto, un montón de cosas de Bella parecían haber cambiado.

Cuando Jasper y yo volvimos al apartamento aquella noche, vimos que Alice había llamado numerosas veces. Marqué su número con furia.

- ¡Hola, Edward! - estaba usando su tono de 'Estoy tan feliz que no me interesa nada en el mundo'.

- Sabías muy bien que Bella era la mujer con la que me reuniría esta noche, maldita sea – siseé -. Hubiera sido bueno que me hubieras advertido.

- Si te lo hubiera dicho, no habría habido reunión - replicó.

Eso era verdad, no hubiera ido. O al menos me hubiera gustado pensar que me mantendría apartado.

- Esto no tiene nada que ver contigo, Alice, ¿me escuchas?.

- Claro que tiene que ver conmigo, Edward, este es un negocio familiar.

- Tú y yo sabemos muy bien de qué estoy hablando, Alice. Estaba intentando, otra vez, decirte que lo que suceda con Bella no es asunto tuyo.

- Vamos, Edward - dijo con su voz aguda-. O quieres que te diga lo que pasa con Bella o no lo quieres.

- ¡Alice! – gruñí.

Pero ella no había terminado con sus intentos de convencerme.

- Sé que la cosa no fue muy bien anoche, Edward, ¿y quieres saber por qué?. Porque todo lo que te dije sobre Bella y sobre cuánto estaba sufriendo era verdad. Ya es hora de que me escuches para var…

- ¡Manténte fuera de esto, Alice! - grité al teléfono -. ¡Escúchame, no quiero oír nada sobre el futuro de Bella o las decisiones que tomará, no quiero oír nada sobre este jugador de fútbol con el que está saliendo y, sobre todo, no quiero oír qué siente por mí!

Comenzó a protestar y le entregué el teléfono a Jasper.

Un poco más tarde, llamé a Carlisle. Al principio parecía aliviado de que fuera Bella, pero cuando le expliqué su reacción ante mí pude escuchar la preocupación en su voz. Hablamos sobre posibles estrategias la siguiente hora y le aseguré que le mantendría al tanto de todos los detalles.

Cuando colgué, sabía que había un sólo lugar en donde quería estar.

Volví y me quedé toda la noche mirando la ventana de Bella. Después de todo este tiempo, aquí estaba. ¿Qué había hecho todos estos años? ¿Era feliz? La imaginé en la universidad, aquella experiencia que yo quería tanto que ella tuviera. Esperaba que lo hubiera disfrutado, que tuviera recuerdos de fiestas, bailes… y citas.

Durante toda la noche escuché con avidez, pero nunca oí a Thomas. No estaba allí. Al menos una cosa había ido a mi favor.

Estaba a punto de irme a la mañana siguiente cuando un auto de Berkshire-Hathaway llegó y la recogió cerca de las nueve. Trabajar un sábado no parecía muy común en el concepto de 'vivir' pero supuse que eso era lo que los Vicepresidentes hacían para conseguir su nombre en el edificio. Tenía que ir a mis propias reuniones; me marché para buscar a Jasper.

Se quedó en la oficina hasta después de la medianoche y luego, a la siguiente mañana, apenas estaba amaneciendo cuando vi a Bella salir y cruzar la calle para ir a correr al Central Park. ¿Bella despertándose al alba y corriendo? Definitivamente había cambiado. Permanecí en la línea de árboles y la seguí de cerca durante diez kilómetros. Nunca tropezó, parecía estar arreglándoselas bien por su cuenta. Demasiado pronto, volvió a su apartamento y me quedé de pie entre los árboles observándola.

Aquella tercera noche, mientras miraba su ventana otra vez, me dije que tenía que tomar algunas decisiones.

Bella no me quería más, de eso estaba seguro. El modo en que me había tratado el viernes a la noche había hablado por sí mismo. Lo había superado, había construido una nueva vida. Una vez me ofreció su alma para poder estar conmigo por siempre y ahora… nos llamaba un romance de secundaria y no podía mirarme a los ojos.

Eso era lo que quería, esperaba poder hacer que todo siguiera su curso como si jamás hubiera aparecido en su vida. Estaba feliz por ella, pero verla otra vez sólo refrescaba en mi mente y corazón aquello a lo que había renunciado.

Lo podríamos haber tenido todo.

Mi piel de granito podría soportar cualquier clase de filo, pero este dolor la atravesó, haciendo arder las cicatrices a su paso. La quería tanto. Se decía que nuestra ponzoña era lo único que nos dejaba marcas y aquello no era exactamente verdad.

Si no era capaz de repeler el ataque tendría que verla al menos una o dos veces a la semana por los próximos dos o tres meses. ¿Cómo debería actuar? ¿Debería tratarla del modo que quería o como a una socia, imparcial e inalterablemente?. Ahora que había vuelto a encontrarla, tenía otro problema. No quería dejarla, quería ir a donde fuera que ella estuviera. Quería estar enamorado de ella. ¿La seguiría patéticamente todas las mañanas cuando corriera? ¿La observaría en todas sus citas?. La idea de volver a Irlanda o a Nueva Jersey con mi familia sabiendo que ella estaba aquí era demasiado que abarcar. Daría todos mis días sólo por poder tocarla una vez más.

Había algo más. Sabía que había crecido, que se había convertido en esta mujer que robaba el aliento que no me dedicaría un solo pensamiento, pero a pesar de todo lo que había pasado hacía siete años, necesitaba decirle que aún la quería. El resto de mi existencia sería soportable si pudiera decirle que la dejé para salvarla y no porque mi amor por ella hubiera disminuido de ninguna manera. Antes de que esto terminara, se lo diría.

Era bastante tarde para cuando ella apagó la luz.

- Buenas noches, Bella - susurré.

Me acomodé en el banquillo, preparado para otra noche larga noche, solo.

El lunes a la mañana Jasper y yo estábamos preparados para ir a la reunión. Me era difícil creer que Bella siguiera con esto; veía el desprecio hacia mí, pero esto involucraba a toda la familia. La Bella que conocía no era tan cruel.

Claro que, también, la Bella que conocía sólo era una niña de dieciocho años.

Incluso aunque esta sería una desagradable mañana, no podía contener la emoción que sentía al saber que la vería de nuevo. Estaría en la misma habitación que ella, podría mirarla al rostro y hablarle, podría escuchar otra vez los latidos de su corazón.

- ¿Cómo lo llevas? - preguntó Jasper.

- Bien - respondí.

- ¿Alguna cosa de la que quieras hablar? - parecía preocupado.

Tragué en grueso.

- Se veía tan hermosa en la fiesta, ¿verdad?.

- Sí, lo hacía - dijo con suavidad.

- Parecía tan segura de sí misma - añadí.

- De verdad ha crecido mucho - coincidió Jasper.

- Cada hombre en el salón la deseaba - me lamenté -. No le gustaba a todos, pero cada mente estaba concentrada en ella.

Jasper no comentó nada sobre eso, sólo sonrió débilmente. Decidí que quería decirle lo que estaba pensando.

- No importa cómo termine esto, quiero que sepa cuánto la quiero - susurré.

- ¿Estás seguro de que eso es sensato? - Jasper volteó el rostro con dureza.

Estábamos listos para irnos. Antes de pasar por la puerta, dije:

- Quiero que sepa que no la dejé porque no la amaba. Sé que ha pasado mucho tiempo y que ya no me quiere, pero ha sido un peso demasiado difícil de soportar. No puedo dejarla ir el resto de su vida pensando que no era suficiente para mí, que me fue fácil abandonarla y que no la apreciaba.

- Buena suerte con eso - Jasper me dio una palmada en la espalda con una ceja arqueada.

Entramos a la sala de conferencias de Berkshire-Hathaway y nos ubicamos en nuestros lugares. Las expresiones de nuestros abogados eran amargas. Vi a Simmons entrar seguido de más abogados y asistentes, acercándose a nosotros para estrechar nuestras manos.

- Le diré a la señorita Swan que estamos todos aquí - dijo.

Mi estómago se revolvió mientras anticipaba su llegada. Para mantenerme ocupado, decidí conseguir todo conocimiento, datos y hechos de su equipo que pudiera. Debían tener miles de secretos para el enemigo. Luego de unos minutos me encontraba desconcertado. Sus abogados estaban increíblemente bien informados, parecían tener todos su cabeza en cualquier cosa excepto este asunto. Me removí incómodo al ver que Bella había preparado a su equipo para mí. Era buena.

Hubo un tenso silencio en la sala por unos minutos y luego ella entró, etérea, seguida de otros cuatro asistentes. Caminó con rapidez hasta el extremo de la mesa.

- Buenos días a todos - dijo -. Empecemos.

No escuché nada de lo que dijo por los siguientes diez minutos, sólo cerré los ojos y aspiré su aroma. Usaba su cabello suelto, como recordaba que lo hacía antes, y una falda marrón que se ajustaba a sus muslos y acababa justo arriba de sus rodillas. Su blusa era de un pálido rosa, hecha de un material volátil que ondeaba cada vez que se movía, y su maquillaje no era mucho, resaltando sólo sus mejillas y labios. Sus piernas… Dios, sus piernas. Usaba tacones muy altos. Solía llamarles trampas mortales cuando la conocí, pero hacían que luciera increíble.

- Manténte alerta - Jasper me dio un codazo y me obligué a prestar atención.

Bella aún estaba hablando. Su actitud era calma, pero su corazón latía con fuerza. Parecía no mirarme a propósito.

- Entonces, añadiendo a los documentos que relatan cómo me gustaría proceder, tengo la primer oferta en mesa. Todo está enumerado en la página doscientos setenta y cinco, sección cuatro, documento séptimo. Creo que es una muy generosa y espero que terminemos esto rápido para seguir con otros asuntos.

El señor Banks, el abogado principal, prácticamente saltó de su asiento. Su mente dejaba en claro que la odiaba.

- Señorita Swan, parece tener la ridícula impresión de que vamos a rendirnos y dejar que nos robe la Corporación C.

- Difícilmente llamaría robar a 27,5 billones de dólares - replicó con frialdad.

- ¡Esta compañía no está en venta! - bramó Banks.

- Desafortunadamente no comparto su opinión ni tampoco las numerosas empresas que han adquirido recientemente acciones de la corporación de su cliente - la voz de Bella era autoritaria, tranquila.

A pesar de intentarlo con todas mis fuerzas, no podía dejar de estar impresionado sobre qué tan increíble era. Inteligente, tenaz, hermosa. Estaba encantado.

- ¡Tenemos una cláusula con la cual la demandáremos por intentar robar la Corporación C! - una vena sobresalía en la frente del señor Banks.

- Interesante, pero no está en la lista de cosas principales que debemos discutir hoy - sonaba un tanto aburrida -. Hay una sola cosa que nos queda por hablar. Quiero recordarle a los dueños de la Corporación C que no podrán conversar conmigo excepto a través de sus abogados, tiene que haber al menos un miembro de mi firma conmigo si se acercan a mí. Lo consideraré asecho si no se siguen esas reglas y presentaré cargos.

Me miró una vez durante su pequeño discurso. ¿Iba a hacer que me arrestaran si intentaba hablarle? ¿Cómo iba a encontrar una manera de acercarme?. Por el enojo que había visto en la fiesta y de lo que había sido testigo hoy, probablemente lo haría de verdad. Tendría que encontrar algún modo de hallarla sola.

Por ahora, dos podían jugar a este juego. Alcé la mano como si estuviera en cuarto grado y esperé a que me llamara.

- Señor Cullen, ¿tiene algo que decir? - alzó una ceja.

No pude evitar sonreír. Estaba hablando con Bella.

- Creo, señorita Swan, que las llamadas telefónicas hechas de un doctor a un cliente están protegidas bajo el privilegio médico-paciente, ¿verdad?.

Inmediatamente, Bella supo a dónde estaba yendo con mi pregunta. Se tensó.

- Puede que sea consciente de ello - respondió vagamente.

- Creo que el registro telefónico conseguido por su interno el viernes era confidencial, por lo cual pienso que tiene un pequeño problema en sus manos sobre invasión a la privacidad.

Bella encajó los dientes, marcando la mandíbula. Simmons me miró con incredulidad, preguntándose cómo había sabido que un interno había rastreado una llamada telefónica hasta el Hospital de Forks.

- Sólo porque la llamada sea hecha por un doctor no quiere decir que la persona al otro lado de la línea sea un paciente - entrecerró los ojos.

Bella era rápida.

Yo lo era más.

- Aquí hay una prueba - saqué un trozo de papel - de que la persona contactada por el Doctor Carlisle Cullen era de hecho un paciente, y no sólo un miembro de nuestra compañía en Francia. La única manera en que el número pudo ser rastreado fue por métodos ilegales - esbocé una enorme sonrisa, sólo para ella.

Los abogados de Bella comenzaron a entrar en pánico, gritando e intentando conseguir la hoja; los míos me miraban y se observaban entre ellos completamente atónitos. Simmons intentaba explicarle a los abogados cómo consiguió la información mientras Bella y yo, a través del caos, sólo nos mirábamos el uno al otro.

Mi pecho subía y bajaba desesperadamente. Su corazón latía incluso más fuerte. Quería cruzar la mesa, tomarla entre mis brazos, acercarla, aplastar mis labios contra los suyos y decirle que nunca la dejaría ir de nuevo. Eso es lo que quería hacer pero, en lugar de ello, le guiñé un ojo. Su rostro se sonrojó inmediatamente y suspiré ante el rubor de sus mejillas. Eso la sacó de su trance y pidió atención.

- Caballeros, antes de que sigamos con el procedimiento, tendremos que ver el documento y discutir qué significa esto. Estoy segura de que ambas partes queremos terminar con esto rápido - sonrió con malicia -. Propongo que mañana vayamos todos a almorzar al Fraunces Tavern - me dirigió una mirada -. ¿Está de acuerdo, señor Cullen?.

Reunirnos para comer. Genial.

- No creo que mi hermano y yo…

- Oh, por favor, señor Cullen, los necesitamos allí. A usted le importa su compañía, ¿verdad? - canturreó la hermosa demonio.

- Estaremos allí - dije secamente. Su sonrisa fue angelical.

- Hasta entonces, caballeros - y salió de la oficina.

- Gracias, hermano - bufó Jasper -. Almuerzo, precisamente lo que quería.

Justo en ese momento escuché una voz.

'Bella estuvo bien, el señor Cullen jamás sabrá lo que ella siente por él.'

Volteé el rostro alrededor de la habitación para localizar la voz. Era Simmons, su asistente. Le miré marcando la mandíbula mientras intentaba conseguir más información, pero su mente ya estaba en otros asuntos. Me observó con cautela y lo escuché otra vez.

'Recuerda lo que Bella dijo. Sólo lárgate de aquí, demonios, antes de que te despida del mejor trabajo que has tenido.'

¿Qué sentía por mí? Juzgando por cómo se había comportado hoy, me detestaba. ¿Era todo un acto?. Simmons sabía sobre mi pasado y el de Bella y ella obviamente le había advertido sobre mí, entonces debía haber alguna relación laboral muy cercana. Le prestaría mucha más atención a partir de ahora.

Fuimos bombardeados a preguntas por nuestros abogados; sonreían mientras exigían saber cómo había conseguido la información. Me hice el tonto, dije que tuve suerte y seguí a Jasper hacia afuera del edificio.

(Bella's Point of View)

Ya había roto la primera regla sobre cómo lidiar con Edward y la Corporación C: me había prometido a mí misma que el único lugar en que le vería sería en la sala de conferencias pero ahora, en este primer día, me reuniría con él y su equipo para almorzar.

Me había dicho esa mañana en el espejo que le trataría como a cualquier otro adversario, que no me acercaría, no dejaría que nos hiciéramos amigos y que me mantendría alegremente distante en todas nuestras reuniones. Edward me vería entrar y salir de la habitación y yo nunca tendría que dirigirme a él personalmente, comunicaría todo a través de su abogado principal, Harry Banks, aquel hombre lo suficientemente arrogante para pensar que estaba a cargo.

Edward me había desarmado allí adentro. Intenté no fijarme en qué tan bien le sentaba el traje que estaba usando ni en cómo su corbata resaltaba el dorado de sus ojos. Debería haber sabido que habría escuchado a Simmons diciéndome en la fiesta lo de la llamada que Carlisle había hecho desde Forks. Me había guiñado un ojo y mi memoria instantáneamente me había llevado de vuelta al momento en que había hecho lo mismo en la cafetería del instituto.

Tomé una carpeta para abanicarme.

Contrólate, Bella, grité internamente.

Le mostraría a Edward quién estaba al mando. Aplastar al adversario en los negocios era lo que yo hacía mejor.

Cuando Simmons vino a mi oficina a recogerme para ir al almuerzo, estaba hablando por teléfono con un cliente. Permaneció al frente de mi escritorio esperando que terminara mi conversación y, cuando lo hice, me puse de pie y caminé hasta la puerta. Simmons parecía perdido en sus pensamientos.

- Jasper y Edward son individuos bastante interesantes, ¿verdad? - dijo.

Suspiré con frustración.

- Supongo.

- Es decir - Simmons no parecía notar mi irritación - aparte del hecho de tener las manos más frías que he estrechado en mi vida, son extremadamente inteligentes y agradables. Escuché a Edward en el teléfono comunicándose con compañías en Rusia e Italia y habla fluido en otros idiomas. No puedo ni imaginarme cómo sería en el instituto.

- Sí, bueno, resaltaba - solté el aire que contenía con enojo.

Tan suertuda como era, Simmons siguió hablando.

- Es realmente extraño qué tan tranquilo me sentía en la reunión, casi como si no me importara cómo terminara todo. Estaba en calma y relajado, ¿tú también te sentiste así?.

El maldito Jasper.

Ya estábamos en los elevadores y golpeé el botón con tal fuerza que la planta a un lado de las puertas cayó.

- Creo que no – murmuré -. ¿Controlaste tus pensamientos en la habitación? - pregunté cuando ya estábamos solos.

Vaciló.

- Eso creo - dijo vagamente.

- ¿Eso crees? - grité -. ¿Y los abogados? Los preparaste a ellos también, ¿verdad?.

Retrocedió un poco.

- Sí, lo hice – dijo, más confiado -. Sí, hablé con los abogados y sí, controlé mis pensamientos. No te preocupes por eso, ¿vale?.

Simmons y yo salimos de los elevadores y nos dirigimos a las puertas, hacia la calle.

- ¿Sabes? Eso fue bastante astuto por parte de Cullen. Cómo demonios hizo para averiguar lo del registro telefónico del Hospital de Forks, es algo que me supera - dijo.

- Sí, es bastante astuto – resoplé y alcé el brazo para llamar un taxi.

Estaba a punto de entrar al asiento trasero cuando escuché una voz de terciopelo a mis espaldas.

- ¿Le importa si compartimos el coche?

- Sí, me importa - repliqué con dureza. Mi corazón palpitaba violentamente contra mi pecho.

Simmons me miró y puso los ojos en blanco.

- Me sentaré en el medio de ustedes - sonaba como un padre.

Entré primera y dije una vez que estuviéramos todos adentro:

- A la Fraunces Tavern, por favor.

Permanecimos en silencio por cinco minutos y agradecí que no fuera un viaje largo.

- ¿Dónde está Jasper? - dije finalmente, rompiendo el silencio.

- Les transmito sus disculpas de que no podrá venir a almorzar, se siente algo sofocado con este clima - respondió con calidez.

Casi por intervención divina, en ese momento las nubes se apartaron para dejar brillar al sol a través del cielo de noviembre.

- Conductor - llamé - ¿aparcaría aquí, por favor?.

- Bella, aún estamos a tres calles del restaurante - dijo Simmons.

- Lo sé, pero es que hace un día tan lindo y el sol acaba de salir… No lo he visto en mucho tiempo y, bueno, amo la sensación de la luz del sol en mi piel, ¿tú no? - Simmons me miraba como si tuviera tres cabezas -. Vamos Simmons, vamos a caminar - salí desde mi lado del coche y le arrastré conmigo. Volví a entrar sólo la cabeza -. ¿No viene, señor Cullen?.

- Creo que seguiré el resto del camino, gracias - respondió con una amable sonrisa.

- Bueno, si así lo quiere - me encogí de hombros -. Oh y, si no le importa, asegúrese de pagar.

- Claro - otra sonrisa extremadamente cortés.

Cerré la puerta con expresión arrogante y comencé a caminar hacia el restaurante.

- ¿Qué demonios fue eso? - jadeó Simmons.

- Tácticas - repliqué.

Simmons y yo fuimos los últimos en llegar. Edward había ajustado las posiciones de modo que había sólo un asiento vacío a cada lado suyo. No importaba qué hiciera, tendría que sentarme junto a él. Tomé un gran respiro y marché sonriendo; Edward se puso de pie para retirar la silla para mí. Removió la suya para acercarse mientras se sentaba y tuve que usar todas mis fuerzas para mantener mi corazón controlado. No quería, bajo ninguna circunstancia, que pensara que tenía alguna clase de dominio sobre mí.

Tomé la iniciativa de ordenar los aperitivos.

- Oh, por cierto, tráigale a mi socio de aquí el filete más largo y jugoso que tenga, por favor - le dije en voz muy baja al camarero luego de pedir mi orden.

Edward, que había estado hablando con alguien del otro lado de la mesa, no pareció notar nada. Cuando el mesero se marchó él le miró fijamente.

- No te preocupes, ya me encargué de eso - le dije con confianza, y él me observó con cautela.

Luego de ordenar, fui directo al asunto.

- Bien, caballeros, he discutido nuestro pequeño problema legal con mis abogados y en el mejor caso se demorarán las cosas un par de semanas. No es nada lo suficientemente serio para atrasar nuestras negociaciones pero si quieren prolongar lo inevitable, por favor, llenen la ficha, sino, de otro modo, volvamos a hablar sobre los temas importantes que manejar.

Todos los ojos se posaron en Edward, quien bajó la mirada un momento como si lo estuviera pensando con cuidado.

- Llenaremos la ficha y les garantizo que lo prolongaremos mucho más que unas pocas semanas - dijo con su voz de terciopelo.

Estaba hasta la coronilla. Intenté calmarme diciéndome que cualquier dueño de una compañía reaccionaría de la misma manera para salvar su negocio pero, aún así, no pude dejarlo correr.

- Aprecio su tenacidad, señor Cullen - dije ácidamente - pero siempre he tenido la sensación de que cuando la toma es imposible de evitar, alargar el proceso sólo causa más dolor. Creo que el mejor modo de manejar esto es con una ruptura limpia - hice énfasis en las últimas dos palabras.

Él sabía exactamente de qué estaba hablando. Me miró por unos segundos con ojos dulces y gentiles, sin rastro de enojo.

- Ya no creo más que esa sea la mejor decisión - dijo con suavidad.

Sentí el corazón subirme hasta la garganta y no pude hablar, respirar ni tragar. Le miré a los ojos y, por un momento, pude ver todo aquello que solía estar allí cuando me decía que me quería. Nuestras miradas se entrelazaron en una lucha por saber qué pensaba el otro y yo desvié la mía primero.

No podía hacerme esto. No podía sentarme al lado suyo y de verdad pensar que me amaba otra vez.

Cerré los ojos para contener todas aquellas emociones y me obligué a voltearme y comenzar a hablar con el hombre a mi izquierda. Mi corazón latía erráticamente y no había nada que pudiera hacer sobre ello. Sabía que Edward podía oírlo.

Los aperitivos llegaron y Edward los rechazó, argumentando que estaba guardando el apetito para lo que fuera que yo le hubiera ordenado. No tuvo que esperar mucho, pronto nuestros almuerzos estaban listos: me entregaron una ensalada y Edward recibió un plato que parecía contener media vaca. Era el filete más largo que había visto en mi vida y, de hecho, me sentí un tanto culpable.

- Vaya - eso fue todo lo que Edward pudo decir. Tomó un profundo respiro y comenzó a cortar a la bestia.

Inicié nuestra charla de nuevo e intenté no preocuparme en ver a Edward luchando contra la carne. Nadie más en la mesa tenía idea de que no estaba disfrutando su almuerzo.

- No puedo comer otro bocado, ¡pero estuvo delicioso! - dijo cuando aún quedaba un cuarto.

La cena estaba llegando a su fin y podía ver que estaba ansioso por irse, después de todo tenía a media vaca en su estómago sin lugar a donde ir. Se removió, incómodo, mientras respondía las últimas preguntas de sus abogados y luego esperaba a que programáramos la próxima reunión del día siguiente.

Era tan consciente de su presencia a mi lado… me odié a mí misma por querer que aquel almuerzo no terminara nunca. Mis brazos instintivamente envolvieron mi torso bajo la mesa mientras recordaba cómo me sentía cuando me sentaba a su lado en biología, especialmente cuando se apagaban las luces para ver las películas. Quería con desesperación alzar la mano y tocarle, al igual que lo hacía entonces.

Me clavé los dedos en los brazos.

Edward se estaba despidiendo y yo intentaba en vano mostrarme interesada en lo que la demás gente en la mesa estaba diciendo. Quería que pensara que ni siquiera notaba que se estaba yendo.

De repente, se inclinó hacia mí, apoyando su brazo en el respaldo de mi silla. Pude sentir el frío de su cuerpo a través de su traje, oler su esencia, envolviéndome, sentir su sabor en mi lengua. La cabeza me comenzó a dar vueltas.

- A riesgo de ser arrestado, necesito que sepas algo - dijo con suavidad -. Bella, no hay nadie esperándome en Irlanda. Estoy allí solo.

Me hallaba impresionada, deslumbrada por su rostro a pocos centímetros del mío, aferrando la silla para que mis manos no se alzaran para tocar su mejilla. Su cara permaneció frente a la mía un segundo más antes de que se enderezara, excusándose y caminando con rapidez hacia la puerta.

Le seguí con la mirada, sin aliento.

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Aqui otro capitulo uno muy importante para mi ..pero no dejare mi comnetario hoy !!Disculpen pero esto de ir al cole no me da respiro !!=( Espero que disfruten los capitulos tanto como yo !!
Besos las re Quieroo chicas !!(L)

LAP

Lista de imperfecciones por Bella Swan,capítulo 15:


Outtake: La otra cara de la moneda.

¿Estúpido?

Si, lo era. El más grande de todos.

¡Bah! Soy un ser humano, todos nos equivocamos.

Aunque mi errores vayan uno tras de otro ¿Qué esa no es nuestra naturaleza? Equivocarnos y volvernos a reivindicar; rogar si es necesario. Lo se, los humanos somos realmente patéticos. Aunque por ahí he escuchado a Alice decir que el único patético soy yo ¿Patético porque? Oh, creo que ya lo capte.

Bella.

No era que yo quisiera hacer esas cosas, simplemente fluían. Hmpf, muchas veces me dejo llevar sin pensar en las consecuencias. Luego comprendo que era mejor haber pensado antes, lo hecho, hecho estaba. ¿Como no tentarme teniéndola tan cerca? ¡Soy hombre y se que no es excusa!

¿Qué si me arrepiento de lo que he hecho?

¡Dios, esta claro que no!

Alice, mi querida hermana Alice me recordaba cada vez que podía que 'es mejor saltar la borda, arrojarse del barco' En otras palabras, que fuera y simplemente le hiciera conocer mis sentimientos y que por arte de magia, como si de una película barata se tratara, ella se arrojaría a mis brazos jurándome amor eterno y con el típico final de 'Vivieron felices por siempre'.

Eso sonaba tan malditamente cursi y por una extraña razón, me encantaba.

...Y también sonaba como si estuviéramos hablando de otra persona, y no de Bella precisamente.

Isabella Marie Swan, prácticamente hemos estado juntos desde siempre, incluidos los Hale en esto. Ahora, ¿Como quieren que no sienta algo por ella? Poniendo de lado su manía por lo sarcástico, quitando la pequeña afición que tiene por describir como estúpido y sacando todas esas pequeñas cosas que por más terribles que fueran me hacían quererla incluso más. Se dio con Alice y Jasper, y resulto mejor de lo que ellos creían ¡Incluso Emmett y Rosalie! ¿Porque mierda no podía existir simplemente un Edward y Bella? Yo sabía la razón, bueno las razones.

Razón numero uno: Era un completo cobarde, idiota, imbécil, estúpido...y no recuerdo otro calificativo con el que Bella me haya nombrado, pero se que hay más.

Razón numero dos: Por esas casualidades, entiéndase por actos que hago sin pensar, tenía "novia".

Y por ultimo, la razón numero tres: Para echarle mas leña al fuego, Bella se había encontrado al típico chico del 'American Dream' Rubio, ojos azules y sonrisa arrebatadora.

En palabras de Edward Cullen, un maldito bastardo afortunado.

Y se podría decir que, a pesar de ser un completo bombón, no podía competir contra el. Yo siempre pensé que las vueltas del destino harían que Bella se fijara en mí, como algo más que su simple mejor amigo ¡Destino y una mierda! podía pasar toda una maldita vida esperando, así que me dije: Edward, tienes que tomar al toro por los cuernos. Hmm, hacerme cargo yo de todo este asunto fue mucho peor que esperar algo del destino, muchísimo peor.

Empecé por los tan conocidos celos. Hmpf, Bella no sentía celos ni de una mosca, y al final de cuentas me salio todo al revés. Yo era el idiota que estaba verde de celos cuando cualquier tipo se le acercaba. Jacob fue el primero, cada vez que lo veía quería hacer trizas su estúpido rostro sonriente; me contuve, no se vería bien que lo golpeara sin razón alguna, aunque hubiera razón. Y ahora este modelito, cuando Bella dijo que tenia novio no le creía, no podía creerlo o no quería hacerlo; Oh, pero cuando escuche, inconcientemente claro, la conversación de Alice y Bella, y, mi hermana, inconcientemente, puso el alta voz...

Yo, um, estalle por así decirlo.

Y luego me arrepentí. Oh si que me arrepentí, podría decirse que ver a la persona que te gusta besando a otro era simplemente...escalofriante. Nunca pensé sentir tantas cosas en un maldito segundo, me recordó cuando las personas que tuvieron una experiencia cercana con la muerte decían 'vi mi vida pasar en un segundo ante mis ojos' Claro que el sentimiento mío fue incluso peor.

Incluso pensé en llegar a odiar a Bella, pero luego me dije: Edward ¿Cómo mierda puedes ser tan cínico? Bella me había visto in fraganti muchas veces, ¿Con que maldito derecho venia yo y me enojaba con ella?

¡Lo captaron! Soy un maldito cabrón.

Ah, Besos.

Besar a Bella fue...indescriptible. Indescriptible, huh, ¡Fue malditamente sensacional! Algo tienen sus labios que te dejan queriendo más ¿Por qué creen que no me aguante con solo un beso? No, pero eso no fue lo mejor, lo mejor fue su reacción... Ella me beso. Si queridos, Isabella Swan correspondió mi beso.

Y cuando le decía que solo quería probar algo, era el cincuenta por ciento de la verdad.

La otra mitad era que lo hacia simplemente porque quería hacerlo.

Jo, y tratando de 'comprobar algo' me di cuenta de mi realidad. Era el mayor de los idiotas, idiota una y mil veces por creer que por unos simples besos ella iba a sentir lo mismo, aunque no me importa seguir intentando, para nada. Aunque creo que ahora con todo el tema de Jane y el rubio ese no tendré oportunidad de hacerlo.

Um, y las chicas eran otro tema.

Soy un chico, de diecisiete años y me gobiernan las hormonas. Esta bien, tal vez me pase de la raya con el tema de las chicas, tal vez solo debieron ser unas cuantas y tal vez debí ponerle un poco más de empeño a la situación 'Bella'. Mamá y Renée pensaban que los dos éramos unos tercos. Esme me regañaba de ves en cuando, solo porque Alice le iba con el cuento de que yo cambiaba de chica como cambiaba de calcetines. Puras patrañas.

¿Saben que también soy un buen mentiroso?

Yo no le veía lo malo salir con chicas, después de todo les estaba haciendo un favor. Ellas eran las que me buscaban a mi ¿Acaso mamá no me enseño que había que ser un completo caballero? ¿Cómo diablos iba a rechazar la invitación de una amable señorita? Yo solo las complacía.

Volviendo la asunto principal...

Últimamente pienso que todo esto me lo merezco, que Bella salga con un chico, que a Bella le guste un chico, que Bella pase de mi y que prácticamente me odie a cada hora del día ¡Ey, por lo menos se que piensa en mi! O por lo menos piensa en como pasar de mi. Mierda, me estoy volviendo en un completo amargado.

Bella, Bella, Bella...

¿No puedo pensar en otra cosa que no sea ella?

No.

Egocéntrico, promiscuo... ¿Qué mas habrá agregado a la lista?

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Perdon por atrasarme en la publicación,es que estoy con las evaluaciones a full !!Pero se que no escusa ..las amo y mil perdon si no devuelvo las cosas tan lindas que colocan en mi LAPCHAT !!

Besos ..LAP
PD:Pronto volver con mas tiempo y las llenare de mensajitos (L)

lunes, 24 de mayo de 2010

Perdida .. capitulo 6:Problema


Capítulo VI: Problema

(Bella's Point of View)

Me sostuve con fuerza a la balaustrada mientras bajaba las escaleras. La última cosa que necesitaba era tropezar y caer luego de lo que le había dicho a Edward. Sólo quería salir de aquí, sentía las lágrimas tan peligrosamente cerca…

De repente Simmons estaba a mi lado. Encajé los dientes.

- Programa una reunión con la Corporación C para las siete de la mañana del lunes - siseé, sin mirarle nunca y sin detenerme. Un par de lágrimas cayeron por mi rostro.

Simmons estaba evidentemente atónito. Se volteó y volvió a subir las escaleras sin decir una palabra.

Entonces llegó Vaughn.

- Bella, te llevaré a casa.

Llegados a ese punto ya había bajado las escaleras. Mantuve la mirada baja hasta que estuviéramos a salvo, fuera del salón, y una vez que estábamos en el vestíbulo finalmente hablé.

- Estoy bien, Vaughn. Estaré simplemente bien - dije con voz áspera.

Suspiró con gravedad mientras limpiaba una lágrima de mi mejilla.

- Nada de lo que me digas me convencerá para que te deje sola en este momento, así que ¿quieres que te lleve a casa o sólo quedarnos aquí un rato?.

No sabía a dónde quería ir, no tenía idea de qué dirección tomar. Quería correr, pero ¿hacia dónde?. Estaba perdida, de pie en una ciudad de millones de personas, y aún así me sentía tan sola…

Miré a la nada.

- Sólo quiero ir a casa.

Salimos del hotel en silencio y una vez afuera pude oler el aroma de la tormenta. Inhalé con profundidad mientras cerraba los ojos, escuchando el familiar alboroto de los autos y la gente marchando apresurada por la acera. Volví a conseguir algo de cordura y finalmente sentí que podía exhalar.

Abrí los ojos y vi a Vaughn de pie enfrente mío, mirándome alarmado.

- Estás temblando, Bella. ¿Qué sucedió mientras hablabas con ese tal Cullen?.

De ninguna manera iba a contestar a esa pregunta. Le ignoré y comencé a caminar, manteniendo los brazos cruzados. Hubo un profundo silencio.

- Me parece que tienes una historia con él - dijo con mucha cautela.

Sí, iba a estar con él para siempre. Era mi destino, mi alma gemela, y luego me dijo que no me quería.

- Fue hace mucho tiempo - musité mientras nos acercábamos a mi edificio. Estaba ansiosa y distraída -. Nunca te agradecí por el brazalete. Es precioso, gracias.

- De nada - sonrió y sostuvo mi barbilla mientras entrábamos al vestíbulo -. Te llamaré la semana que viene, ¿de acuerdo? - dijo con suavidad -. Mañana partiré hacia Filadelfia para nuestro juego.

Asentí con aire ausente y me dirigí al elevador. La última persona había bajado en el cuadragésimo séptimo piso y, aparentemente, esa fue la cantidad exacta de tiempo que pude contenerlo. Me escabullí hasta una esquina y comencé a sollozar, me abrí paso hasta mi puerta y tropecé de camino a mi apartamento. Lloré, grité, golpeé una pared y me lastimé la mano. Terminé enfrente de mi larga ventana, sentada en el suelo, gimoteando y mirando hacia el exterior de noche.

En ocasiones había fantaseado sobre cómo actuaría si alguna vez lo veía de nuevo, había planeado ser fría, reírme y poner los ojos en blanco de modo casual mientras hablábamos de los buenos tiempos en Forks. Había planeado darle la impresión de que apenas había pensado en él durante estos años.

Y había fallado miserablemente.

Me había mostrado enojada, a la defensiva e irritada. Hice una mueca ante el dramático comentario que había hecho antes de precipitarme hacia afuera del salón y deseé poder retirarlo. A él no le importaba lo más mínimo qué clase de humana había resultado ser.

Si tan sólo hubiera sido advertida, habría estado preparada. Muy preparada.

Quizás.

Vi su rostro nuevamente y comprendí por qué no había sido capaz de superarlo. Su belleza estaba plasmada en cada parte de mi vida, en mis sueños, en cómo manejaba el trabajo y en cómo trataba a todos a mi alrededor. Había creído que lo evocaba a la perfección, pero no había recordado qué tan imposiblemente largas eran sus pestañas, había olvidado cómo la luz iluminaba con tal precisión su cabello, mi memoria no había estado ni cerca de reconstruir el ángulo de su barbilla y la redondez de sus labios; cómo sus hombros, incluso bajo un traje, eran tan fuertes.

Todavía estaba desesperadamente enamorada de él.

En los últimos siete años no había habido un momento en que no me acostara y pensara en él, no había pasado una sola vez en que viera la puesta de sol, sintiendo el crepúsculo rodeándome, sin recordarle. Cada vez que llovía pensaba en él, cada vez que escuchaba una canción de amor en el elevador, cada vez que tropezaba, que veía un Volvo, que escuchaba un piano. Cada vez que veía una pareja, que sentía mi corazón latiendo, cada vez que pensaba en Forks, que sangraba, que veía flores en un prado, cada vez que tocaba piedra fría.

No podía creer que luego de todas las veces en que habría dado lo que fuera por verle de nuevo, lo había dejado allí y me había ido. Quizás parte de mí quería que yo fuera la que se marchara esta vez. Mi corazón latía frenéticamente y me enfadaba cuánto había significado para mí que me viera en el vestido azul y me dijera que estaba hermosa.

Tendría que verlo en dos días, ¿cómo lo haría?. No verle y saber que no me quería era aparentemente casi tan duro como ser consciente de que le vería y que no me amaba. No tenía idea de cuántos kilómetros iba a tener que correr para sacarme de la cabeza lo que estuviese pasando en Irlanda. Ya no me importaba adquirir su compañía; estaba segura de que Carlisle, con la ayuda de sus hijos, habían puesto mucho esfuerzo en la corporación y que significaba mucho para ellos. Nunca le haría algo así a los Cullen, los quería demasiado.

Además, si seguíamos con esto, Edward tendría que permanecer en la ciudad al menos un mes o dos para las reuniones. No podría soportar verle todas esas veces y que luego tuviera que irse, no me tenía la suficiente fe en mí ni en la persona en que me convertía cuando estaba cerca suyo. Tenía una reputación que quería dejar intacta hasta que esto terminara, quería que se fuera ahora mismo.

Sí, quería que se marchara en este momento y olvidar que alguna vez había estado aquí. Negocios como siempre.

Así que ahora tenía un plan. Le diría al señor Hathaway el lunes por la mañana que ya no estaba interesada en poseer la Corporación C, que mis deseos habían cambiado, y encontraría una compañía más grande y exitosa que cazar para complacerle. No habría reunión el lunes con Edward, sino sólo con sus abogados. Era consciente de que no tenía idea de cómo manejar a Edward y su equipo. Se lo encargaría a Simmons.

Estaba de rodillas con la frente apoyada en la alfombra y los brazos envueltos ajustadamente alrededor de mi torso, aún usando el vestido azul. Estaba segura de que Valentino jamás hubiera querido que tratara a su prenda de esta manera. No tenía las fuerzas suficientes para ir a la cama, todo lo que podía hacer era abrazarme a mí misma e intentar mantenerme en una pieza. Tenía miedo de dormir ya que sabía quién estaría en mis sueños aquella noche.

Puedes hacer esto, Bella. Puedes hacerlo.

Si me lo repetía lo suficiente estaba segura de que me lo grabaría. Me sentía mucha mejor para cuando mis párpados se cerraron.

Esta noche, en la fiesta, sería la primera y última vez que viera a Edward. Me aseguraría de ello.

Estaba en el bosque, en aquel lugar tan familiar. Mi mente estaba acostumbrada a traerme aquí. Podía sentir el crujir de la hierba bajo mis pies.

No, por favor. No.

Estaba suplicando. Me volteé, miré a mis espaldas y entonces la vi. La enredadera de arce. Sus hojas temblaban tenuemente aunque no había viento. ¿Por qué se movían? Entonces la comprensión fluyó, ardiente y amarga. Edward ya no estaba allí, él había provocado la brisa. Se había ido.

Me incorporé rápidamente, arrebatada de mi sueño. Genial, el de las hojas otra vez. Eso era justo lo que necesitaba.

La luz del sol se colaba por la ventana y no tenía idea de qué hora era, sólo sabía que incluso aunque era sábado debería haber estado en la oficina hacía varias horas.

Iba en contra de todo lo que me había impuesto, pero volví a acostarme. Mis ojos estaban pegajosos e hinchados, se sentía mejor cerrarlos. Intenté calmarme.

No hay daño hecho, Bella. ¿Y qué si lo viste otra vez? No es la gran cosa. Has llegado hasta aquí, puedes hacerlo. Esto no es tan malo como la última vez, no tan malo…

Por alguna razón, mis pensamientos vagaron hacia aquella estúpida carta que le había dejado en la casa de Charlie antes de irme a la universidad. La carta que él nunca vería. Había estado tan enojada cuando la había escrito… Había sido mi última mañana en Forks, no había vuelto desde entonces. Sólo había sacando las últimas cosas de mi habitación y las había dejado en la puerta para que Charlie las cargara en el trasto.

Había permanecido al pie de las escaleras, preguntándome si podría controlar el volver allí una vez más, si podría controlar despedirme de todos los recuerdos de mi habitación. Luego de varios minutos deliberando, subí hecha una furia y me detuve en el umbral. Me acerqué hasta la ventana, que jamás había cerrado con llave, y me aseguré de esta vez hacerlo apropiadamente. Recorrí la mecedora con la mano, me acosté en la cama una última vez y me sentí comenzar a temblar. Marqué la mandíbula.

- ¡Esta es la última vez que lloro por ti en mi habitación! - le había gritado a la nada.

Me puse de pie y me sequé el rostro, hice la cama y extendí la manta de mi abuela en el extremo. Encontré un trozo de papel en el cajón de la mesita de luz y garabateé con enfado el mensaje. Sellé el sobre, junto con mi corazón, y me alejé de mi habitación sin mirar atrás.

El problema era que había mirado atrás en mis recuerdos demasiadas veces. Ya no sabía cómo no hacerlo.

El teléfono sonó y me devolvió a la realidad. Me esforcé en pararme con el ajustado vestido y caminé con dificultad hacia la mesa.

- Hola - respondí con voz grave.

- Isabella, he intentado llamarte primero a la oficina, donde estás usualmente a esta hora de la mañana en los domingos. Me alegra haberte encontrado antes de que fueras hacia allí, quiero saber cómo fueron las cosas anoche con 'C'.

Parpadeé e intenté mantenerme coherente.

- Sí, señor Hathaway, me encontré con él anoche y programamos una reunión para las siete de la mañana del lunes.

- Excelente, estoy ansioso por saber cómo procederás para la toma. Ve a mi oficina luego de que hayas terminado.

- Esto… Señor Hathaway, me he adelantado al pensar que ya son lo suficientemente grandes para destrozarlos. Iré a la reunión del lunes para comunicarles que abandonaré los planes en su compañía - hice una mueca, preparándome para su respuesta.

- Isabella - gruñó -. He estado sobre estos documentos todo el tiempo y la Corporación C es un ejemplo de manual para lo que tú haces. Las condiciones no podrían ser más perfectas para la toma - hizo una leve pausa -. No te estás ablandando, ¿verdad?.

Me enderecé, vacilando por un momento.

- No, señor, no. Sólo pienso…

- No te pago para que pienses, Swan, te pago para que atrapes y mates. No tengo que decirte qué pasará con tu futuro con nosotros si decides no obedecer - dijo con voz más suave, más amenazante -. Aquellos que se ablandan nunca obtienen sus nombres en las compañías. Se extenderá el rumor de que has perdido tu talento y nadie más te contratará.

Se me secó la boca y tragué saliva con dificultad.

- Hay otra compañía que he estado observando y que creo que es mucho más conveniente que la Corporación C. Podríamos ganar el doble de dinero en el proceso.

- ¡Tú fuiste la que me avisó de la Corporación C en primer lugar! - bramó -. Ya hemos estado con esto durante un año, ¿tienes una idea de cuánto dinero hemos gastado en mano de obra para averiguar cosas sobre este 'C'?

- No quiero continuar con la toma de la Corporación C - intenté sonar más decidida, más fuerte.

- Swan - su voz era más amable - sé que debes estar algo asustada…

- ¿Asustada? - grité al teléfono -. Le aseguro que no estoy asustada de derrotar a la compañía.

- ¿Entonces por qué no quieres hacerlo? - preguntó con incredulidad.

Porque la empresa pertenece a una familia de vampiros y estoy enamorada de su hijo mayor.

No conseguí una respuesta con suficiente rapidez.

- Isabella - su voz era baja e intensa -. Te he adaptado y convertido en esta perfecta máquina de matar, he sido tu tutor durante los últimos tres años y siempre he estado de tu lado. Nunca te he pedido nada, pero ahora quiero que me hagas enorgullecerme de ti. Te ordeno terminar lo que has empezado. Toma esta compañía o no verás tu nombre al lado del mío en el edificio.

- No le decepcionaré, señor Hathaway - dije con firmeza mientras mi estómago se revolvía.

- Ése es el espíritu - sonaba mucho más jovial -. Te hablaré el lunes.

- Adiós, señor Hathaway.

Esto era un problema.

Luego de mi 'discusión' con el señor Hathaway, tomé una ducha rápida y llegué a la oficina cerca de las 9:30. Simmons ya estaba allí. Él siempre iba al gimnasio temprano los sábados a la mañana y luego venía, con ropa deportiva y en camiseta.

Tenía todo en la sala de conferencias y la enorme mesa hacía todo el trabajo más fácil. Intentó actuar como si todo fuera normal, como si no me hubiera visto llorar la noche anterior. Sabía que me había comportado menos que profesional.

- Oye - dijo - espero que no te moleste pero me tomé la libertad de ordenar el desayuno.

En la mesa había una bebida caliente con el logo de Starbucks.

- Esto es justo lo que necesitaba, gracias - dije, quizás bastante alegre. Saqué mis papeles -. ¿En qué parte te encuentras? Ponme al tanto para seguirte el ritmo en lo que estés haciendo.

Y así el día continuó hasta la una de la tarde cuando Simmons dijo que necesitaba comer algo. Yo había olvidado cualquier cosa relacionada con la comida.

- ¿Te busco algo? - preguntó.

- No, estoy bien - sacudí la cabeza.

- Volveré en veinte minutos - se puso de pie y abandonó la habitación.

Sabía que debía seguir trabajando, pero estaba exhausta gracias a todo lo que había sucedido anoche. Recosté la cabeza contra la mesa y me dije que cerraría los ojos por sólo un minuto.

Desperté para ver a Simmons revolviendo los archivos de la compra de una compañía en Francia por parte de la Corporación C en 1953. Me enderecé y miré mi reloj; eran las tres y media de la tarde.

- Demonios, lo siento. ¿Por qué no me despertaste?.

Parpadeé mientras comenzaba a revisar los papeles.

- Parecía que te iría bien un descanso - dijo secamente.

Me froté el rostro y volví al bosquejo del reporte que planeaba darle a los abogados de la Corporación C el lunes.

- Te he traído algo de comida - dijo.

- Dije que estaba bien - repliqué.

- Los humanos comen - repuso sin levantar la mirada.

Me entregó un bote lleno de carne y arroz. Pinché con el tenedor la comida -ahora fría- sin entusiasmo.

- Bella, ¿te importaría si te pregunto algo? - inquirió, titubeante.

- Sí, en realidad sí me importaría - dije con dureza, sin dejar de mirar mis papeles.

- Hablaste en sueños - no era una pregunta. Le observé con lentitud -. Dijiste 'Edward' tres veces - indicó con suavidad, mirándome con preocupación en sus ojos castaños.

- Debo tener esta compañía en la cabeza - sonreí.

- No creo que sea eso - ahora hablaba con más confianza.

Mantuve la cabeza gacha y continué escribiendo. Le escuché lanzar un suspiro exasperado pero le ignoré.

- Bella, no puedo ir a esta reunión el lunes sin saber qué tienes en la mente. Cambiaste tan pronto como viste a Edward Cullen anoche. Si no quieres hablar conmigo está bien, pero necesitas conversar con alguien y, hasta donde sé, soy tu único amigo.

- Oh, ¿tú eres mi amigo? - le fulminé con la mirada -. ¡No sabía que los amigos se venden los unos a los otros por entradas en la línea de cincuenta yardas!

- Sólo le dije que podía sentarse junto a ti - retrocedió, haciendo una mueca -. No le ofrecí a tu primogénito.

- No eres mi único amigo - puse los ojos en blanco -. Tengo muchos.

Se enderezó, mirándome con una de las comisuras de sus labios elevándose. Parecía querer reírse pero lo dejó correr.

- Obviamente conoces a este tal Cullen de algún lado y definitivamente tienen alguna historia- dijo con seriedad, removiéndose incómodo en su asiento

- Obviamente te has equivocado de profesión, deberías ser detective – bufé.

- He visto algo anoche que no he visto ni una sola vez en los dos años en que hemos trabajado juntos - entrecerró los ojos, inclinándose hacia mí -. Tus defensas desaparecieron; no todas, pero algunas. Pensaba que era una fortaleza, impenetrable. Tú estabas, o todavía estás, enamorada de ese tipo.

Me tensé en mi silla.

- Estás equivocado, completa y totalmente fuera de punto - espeté.

No retrocedió.

- Antes de Thomas Vaughn, ¿cuándo fue tu última cita?.

Crispé el rostro.

- ¿Qué tiene eso que ver?

- Sólo compláceme. ¿Cuándo fue tu última cita? - yo vacilé, insegura -. ¿Saliste en la universidad?

- No, estaba demasiada ocupada estudiando para ser más inteligente que tú - repliqué.

- ¿Saliste en la escuela secundaria?

- Claro - intenté sonar casual.

- Entonces tu última cita fue cuando tenías… diecisiete o dieciocho, ¿verdad?.

- Algo así - murmuré.

- Fuiste a la secundaria en el norte de Washington y el Hospital de Forks está allí, así que… mi suposición es que tu última cita fue con él - se acomodó en su asiento con arrogancia como si fuera Sherlock Holmes resolviendo un caso. Lo único que le faltaba era la pipa y el sombrero gracioso.

Lancé una carcajada.

- No tienes idea de qué estás diciendo.

- Oh, sí que lo hago - dijo, serio otra vez.

- Conozco a muchos hombres - repuse, desafiante.

- Nombra dos.

- Philip y Oscar - dije, triunfal.

- ¿Quiénes son esos? - preguntó, gesticulando con la mano.

Murmuré algo ininteligible y él colocó una mano en su oído.

- ¿Qué fue eso? No lo escuché.

- Son los vigilantes de mi edificio, ¿de acuerdo? - crucé los brazos, mirando los papeles.

Simmons no se movió, sólo alzó una ceja y suspiró.

- Bella, antes de que vayamos a esta reunión el lunes quiero saber una sola cosa. ¿Estás enamorada de Edward Cullen?.

- De ninguna manera - respondí.

Se puso de pie, exasperado, y caminó de un lado a otro por la habitación. Se detuvo y se recostó contra una pared lejana a la mesa, pasándose las manos por el cabello con aire pensativo.

- Podría haber sido peor, ¿sabes?. Parece un tipo agradable para ser tan joven, es exitoso y rico. Ninguna mujer podía sacarle los ojos de encima. Afortunadamente él y su hermano se marcharon antes de que Giselle los viera. Thomas Vaughn estaba parado junto a él y nadie ni siquiera lo miraba…

- Cállate, ¿de acuerdo?

Tenía que interrumpirlo. Que me recordaran las cualidades de Edward era lo último que necesitaba en ese momento.

- Tu reunión aquella noche no duró mucho y Jasper fue extremadamente evasivo cuando intenté conseguir información - dijo con la voz más baja, acercándose hasta la mesa e inclinándose para mirarme directo al rostro -. Cuando te fuiste estabas llorando… algo emocionalmente, lo que me dice que hace mucho tiempo él hizo algo que te hirió y que te ha hecho pasar los últimos siete años tratando de seguir tu propio camino, de olvidar. Creo que ése es el propósito de tus defensas, lo que hace que ya no seas humana.

Le miré atónita. La ironía en lo que estaba diciendo no pasaba desapercibida para mí.

- Aún tenemos mucho trabajo que hacer - dije con voz áspera. Sólo quería que no hablara más y lo dejara correr.

- ¿Estás enamorada de Edward Cullen? - sus ojos taladraban los míos.

- Ya respondí esa pregunta - dije, enfadada.

- Maldita sea, Bella - golpeó la mesa -. ¿Amas a Edward Cullen?.

- No importa - dije dolorosamente.

Dejó escapar el aire en un frustrado resoplido.

- Si no importa, entonces dímelo - me miró con compasión -. Si supiera lo que está pasando, podría ayudar y hacerlo más fácil. También yo estoy involucrado en esto, ¿sabes?. Somos un equipo, Bella. ¿Sigues enamorada de él?.

Me mordí el labio y sentí las lágrimas en las comisuras de mis ojos. Las contuve.

No podía decir las palabras así que sólo asentí.

- Gracias - se puso de pie, luciendo aliviado, y colocó las manos en sus caderas mientras me observaba con cautela -. Ahora necesito saber cómo planeas arrebatarle la compañía al hombre que amas.

- Había decidido que dejaría todo - tomé un profundo respiro - pero el señor Hathaway me llamó esta mañana y, yendo al grano, me acusó de estar ablandándome y me dijo que mi futuro en la compañía estaba en juego en este asunto.

- ¿Qué? - sacudió las manos en el aire y luego las colocó tras su cabeza -. En realidad, creo que no me sorprende - dijo con tristeza -. ¿Qué harás?

- No tengo futuro con Edward - suspiré -. Estoy segura de que él y su familia tienen numerosos recursos en otros lugares y de todas formas sacarán millones de esto. Seguiré, seré tan dura como siempre lo he sido y lo terminaré rápido. Él se irá y, para mí, todo volverá a los negocios.

- ¿Eso es lo que realmente quieres? - preguntó, dudoso.

- Absolutamente - respondí sin vacilar. Le apunté con un dedo -. Y otra cosa más. Te despediré enseguida si tratas de hacer otra vez eso de unir parejas. Si descubro que Edward Cullen tiene mi número en la oficina, el de mi casa o el de mi móvil privado, te haré responsable y te habrás ido. No le dirás dónde vivo, no le dejarás entrar en mi oficina y no intentarás encontrar una manera de hallar una situación donde nos quedemos solos. Dile a todo el equipo que nadie puede hablar con ellos.

No iba a arriesgarme. Edward y Jasper podían deslumbrar a una persona que está famélica y encuentra un trozo de pan.

- Bien - fruncía los labios en una fina línea.

- Y otra cosa más - sabía que iba a sonar extraño, pero era necesario decirlo -. Cuando estemos alrededor del señor Cullen no debes, bajo ninguna circunstancia, pensar sobre lo que te he dicho de mis sentimientos por él.

- ¿Quieres que controle mis pensamientos a su alrededor? - su expresión era precavida.

Intenté encontrar la manera correcta de decirlo.

- Él es… muy… perceptivo… sobre lo que otros piensan. Llámalo un don - tenía que hacer que le tuviera miedo a Edward, al menos un poco -. Me temo que si descubre lo que siento, lo intentará usar en mi contra como ventaja, así que no debes pensar en nada de esto, ¿de acuerdo?. También sería una buena idea si intentaras no pensar sobre nuestra estrategia.

- De acuerdo - aceptó con sumisión. Podía ver que su impresión de Edward estaba cambiando y eso era bueno. Necesitaba un poco de miedo saludable.

Me estaba comenzando a sentir mejor; dos o tres meses más y luego de vuelta al trabajo.

Sin una sola palabra más, bajamos la mirada y volvimos a los papeles. Estaba a punto de embarcarme en la batalla de mi vida.

Nunca había perdido y no iba a comenzar ahora.

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Definitivamente el comienzo fue muy pero muy triste,a mi parecer !!Mas cuando Hathaway la obliga a seguir !!Pero me mato la advertencia de Bella a Simmons "Bajo ninguna circunstancia"xD y ustedes que opinan ?? (RECUERDEN QUE LA HISTORIA NO ES MIA!)

Bessos mis amores !!Las quieroo

LAP

Lista de imperfecciones por Bella Swan,capítulo 14:¡Pero que inoportuno!


Capítulo 14: ¡Pero que inoportuno!

La letra de The scientist tenia toda mi atención. Emmett me había prestado su Jeep para ir a dar una vuelta al centro comercial. Jo, yo dando una vuelta en el centro comercial; No se que habrá visto en mi que me entrego las llaves sin siquiera discutir por ello. Mi querido trasto no funcionaba desde el día en que Rose me dijo que nadie se robaría esa basura, y yo realmente necesitaba alejarme de todo.

No estoy mal, no tendría porque estarlo.

Simplemente, no era uno de mis mejores días ¡Todos tenemos días en el que nos sentimos como la basura más grande del universo! Precisamente me estaba pasando eso en estos momentos. Aunque muchas veces me llamaba idiota a mi misma, o sea, él era el infeliz que se comportaba como...no sé. Bueno, nadie me mando a sentir cosas que no debía por él.

Ahora te aguantas.

Después de darme cuenta que me había convertido en una blanda, y que prácticamente gastaba mi día pensando en Edward, me entro un cuadro depresivo. Ajá, estaba teniendo un mal día porque me había convertido en una completa boba. Y lo peor de todo es que los chicos saben que soy una boba ¡Y mamá también!, aunque por palabras de Alice y Rose 'Edward es el idiota en esta historia' y yo no entendía porque.

¡A mi me gustaba y el no tenía idea de eso!

Jum, tengo una leve sospecha de que eso sonó a que lo estoy defendiendo.

Bella, te perdemos ¡Reacciona!

La música cambio, para dar paso a la tan conocida melodía de Yellow, más me vale que Emmett no se entere que estaba escuchando Coldplay en su Jeep, le entraría la depresión a él también por haber contaminado a su querido bebé con aquellos nenes corta venas. Sip, mi hermano es un idiota que no sabe apreciar la buena música.

Estacione en el aparcamiento subterráneo que tenía el centro comercial, más tiempo para caminar y pensar en cosas. Lo siento abuela Marie, pero nunca podré seguir tu consejo de 'pensar hace mal' es lo que más hago en mi patética vida. La escalera mecánica me estaba agotando; realmente estaba enferma. Pase de largo la sección de tiendas, definitivamente eso no era para mí, podía imaginarme a Alice haciendo un berrinche en estos momentos.

Hice lo que hace cualquier persona depresiva en las películas, solo que yo no me encontraba en casa; fui directo a la sección de comida y el gran letrero de 'heladería' me saco la primera sonrisa del día ¡Me ahogaría en helado y que! Frutilla, chocolate, vainilla, estaba en mi paraíso personal. Me acerque rápidamente al mostrador y pedí un cono doble de Frutilla y vainilla, el chico lo hizo y me lo entrego de inmediato, sonreí y tome asiento en una de las mesitas circulares que estaba cerca.

— Whoa, te ves terrible ¿Quieres otro helado? Este va por la casa — Me gire para encarar a aquella persona que había dicho que me veía terrible, no era estrictamente necesario que me lo restregaran en la cara. Cuando lo vi, ahí se quedo cualquier estupidez que iba a decir.

— Hey chico pizza — mire su traje y rodé los ojos — Chico helado también, gracias por el halago — agregué sarcásticamente — Pero me vendría bien otro helado — Alec rió suavemente y se alejo, minutos después llego con el mismo helado que yo había pedido anteriormente.

— Y dime Bella, no tuve momento de preguntar el otro día, ¿Convenciste a tu novio de que yo no era un striper? — me pregunto, arqueando una de sus rubias cejas. Reí cuando recordé la estúpida pregunta de Jacob.

— Primero, no es mi novio — Aclare — Y segundo, el lo sabia, solo quería molestarte — agregue encogiéndome de hombros. Alec sonrió y asintió con su cabeza. Corrió la silla que se encontraba frente a la mía y tomo asiento — De pizza a helados, huh ¿Es tu hora libre? — le pregunte, Alec asintió y sin que me diera cuenta se acerco para robar un poco de mi helado — ¡Ey! — chille con fingido enojo.

— Prefiero el chocolate — me dijo mientras lamia sus labios para quitar el resto de helado que había quedado en ellos. Y claro, yo no mire ese gesto como una boba pervertida — Entonces, si no estas así por tu novio — frunció sus labios y me miro — ¿Qué tiene a una chica tan guapa así de triste? — me pregunto, frunciendo su entrecejo.

— Porque todo el mundo piensa que estoy triste — Rodé mis ojos — No estoy triste, simplemente tengo un mal día — Puntualice, moviendo mi dedo índice de arriba abajo. Ahora fue su turno de rodar los ojos.

— ¿Te gustaría, um, no sé, ir por ahí? — me preguntó, levemente nervioso. Sonreí — Salgo en cuestión de minutos, tal vez podríamos — resoplo y se puso de pie — No tengo idea que podríamos hacer, pero compañía no te vendría mal ¿no? — Me guiño un ojo a lo que yo reí y asentí — Bien, espérame aquí — agregó, dando media vuelta.

Me quede sentada ahí terminando mi helado gratis ¿Quién diría que volvería a ver al chico pizza? Jum, después de todo me había sacado una sonrisa. El teléfono celular comenzó a vibrar en el bolsillo de mi pantalón, antes de que comenzara a sonar la música contesté.

— ¡Isabella! ¡¿Dónde demonios estas? — Alice chillo a través de la línea, me sonroje al darme cuenta de que algunas personas que andaban por ahí habían escuchado el gritito de mi amiga.

— ¡Tranquila! Estoy tomando un helado en el centro comercial — respondí simplemente. Alice bufo y alguien que estaba con ella boto algo — ¿Con quien estas? — le pregunte curiosa, dándole una lamida al helado de frutilla.

— Eh, con nadie — respondió rápidamente, con un deje de nerviosismo en su voz — ¿Con quien estas tu? — me pregunto perspicazmente. Sonreí al recordar al chico pizza.

— Ahora, con nadie. Luego iré a dar un paseo con, um, alguien — conteste alegre ¡Que! Era un buen chico y era guapo, muy guapo. De nuevo el extraño sonido se escucho desde el otro lado de la línea.

— ¿Alguien? ¿Quién es ese alguien, tu novio? — me pregunto Alice, con un deje de burla al final. Me golpee mentalmente al darme cuenta de que ella no tenia idea del chico pizza.

— Si Alice, mi novio — dije sarcásticamente — Alec, el otro día pedí una pizza y el repartidor era, um, bueno 'el chico pizza' — Rodé mis ojos — O 'mi novio' como tu dices, y me lo acabo de encontrar — me encogí de hombros por inercia, Alice no vería aquel gesto a través del celular, duh.

— Oh — fue todo lo que dijo Alice. Un golpe sordo, una maldición por lo bajo y un gran portazo me dieron a conocer que Alice no estaba sola.

— Alice — la llame — ¿Me dirás con quien estabas? — volví a preguntar ¡Ella estaba con alguien y yo lo sabía! No era idiota.

— Eh, con Rose — contesto nerviosamente — Con Rose, si. Eh, se golpeo el dedo pequeño del pie con la cama y bueno por eso tanto escándalo — Rodé mis ojos al imaginarme a Rose en esa escena. Alec estaba dejando su delantal en el mostrador, así que aproveche para despedirme de Alice.

— Bien Al, tengo que irme — suspire — Dile a Rose que tenga cuidado, adiós — Alice me respondió con un suave 'adiós' y la línea se corto.

— Bien querida, ¿Estas lista? — Me preguntó, ofreciéndome su brazo caballerosamente. Rodé mis ojos y asentí, enganchando mi brazo con el suyo.


— ¡Oh mierda, yo tengo que cantar esa! — me pare rápidamente de la mesa en la que estábamos y corrí a tomar el micrófono, Alec soltó una gran carcajada y aplaudía, acompañado de la otra gente que se encontraba en el pequeño y psicodélico lugar.

Brandon Flowers (1) era uno de mis tantos amores platónicos, cuando la melodía de Somebody told me comenzó a sonar, supe que tenía que ser yo la que cantara aquel karaoke. Alec hizo sus pulgares hacia arriba y comenzó a gritar alentándome.

Well somebody told me
You had a boyfriend
Who looked like a girlfriend
That I had in February of last year
It's not confidential
I've got potential...

Luego de unos acordes más y de que yo desenfrenadamente comenzara a brincar en el pequeño escenario seguida del coro de las personas presentes, luego de que también mi cabeza se moviera incesantemente de arriba abajo dejando mi cabello todo enmarañado, llegó el final de la canción.

A rushin', a rushin' around...

Hice un gesto teatral con el micrófono y prácticamente me tire a rodar en el suelo.

— ¡Whoa! — Alec estaba junto a mi y aplaudía — Eso fue genial, te dije que el karaoke te ayudaría — tomo mi mano para ayudarme a bajar del escenario, la gente que se encontraba con nosotros era demasiado Light. Casi y creo que estábamos rodeados de hippies.

— Jo, ponme cualquier canción de The Killers y juro que haré el ridículo como aquí — agregué riendo, tratando de controlar mi respiración — Pero ahora muchacho, es tu turno de subir y dejar a todas las chicas babeando — le entregué el micrófono y le guiñe un ojo — No creas que no me he dado cuenta de que como te ponen el ojo encima esas hippies de por ahí — apunte a una mesa donde se encontraban cuatro chicas de cabello rubio, con toda la onda de paz y amor. En realidad, no me hacia mucha gracia, pero no había porque decirlo ¿no?

— Bien, es mi turno — tomo el micrófono y suspiro — ¿Un beso de buena suerte? — Me pregunto, guiñándome un ojo. Sonreí y bese su mejilla sonoramente. Alec rió y subió a la tarima.

La conocida música de Aerosmithre sonó en los parlantes, casi me transporto a la película Armageddon (2), podía ver a Bruce Willis muriendo en el escenario. Pero eso no fue lo más sensacional de la melodía que cada vez que la escuchaba me dejaba aturdida, nop; la voz de Alec cantando I don't want to miss a thing era la cosa más bella que había escuchado, un maldito coro de ángeles.

I could stay awake
just to hear you breathing
watch you smile while you´re sleeping
while you´re fare away and dreaming
I could spend my life in this sweet surrender
I could stay lost in this moment forever
well every moment I spend with you
Is a moment I treasure...

La que estaba mirando embobada al chico que cantaba apasionadamente en el escenario era yo; bueno, yo acompañada del resto de la sala ¡Alec cantaba hermoso! Y esa canción era perfecta, juro que en cualquier momento me pondría a llorar ¿Qué era Edward y su novia? ¿Qué era el bajón que me había venido? Dios, si Alec me cantara todos los días mi estado de ánimo sería fantástico.

Don't want close my eyes
don't want fall asleep yeah
I don't want miss a thing...

La sala rompió en aplausos, y yo lo único que hacia era mirarlo con la boca abierta.

— ¿Y bien? — una hermosa sonrisa estaba pintada en sus labios.

— Tu...— traté de hablar pero me era imposible — Demonios, tu — moví mi cabeza e hice lo que tenía ganas de hacer, me tire sobre el y le di un gran abrazo — ¡Válgame Dios, cantas hermoso! — Chille, moviendo sus hombros. Alec rodó sus ojos y se acerco a mi oído.

— Lo sé — susurró, antes de soltar una pequeña risita que me puso los pelos de punta.

Estuvimos en el local por un largo rato, luego de que Alec dejara impresionado a todo el local con su voz interpretando aquella canción una chica de baja estatura, delgada y un cabello ultra liso de color rubio subió a la tarima con su guitarra. Las luces del karaoke se apagaron y una sola luz alumbro a la chica que comenzó soltar pequeños acordes de una canción. Coree Thinking of you de Katy Perry a todo pulmon, Alec me veía divetido. Y yo me sentía de lo más culpable, en fin, el coro fue lo que hizo que algo se removiera en mi interior...

Cause when I'm with him
I am thinking of you
Thinking of you
What you would do if
You were the one
Who was spending the night
Oh I wish that I
Was looking into your eyes...

Luego le siguieron más personas cuando se dieron cuenta de que en verdad era genial cantar con el karaoke. Coreamos, aplaudimos, gritamos e incluso tomamos algunas bebidas, ya cuando salimos era algo tarde y yo no llevaba ninguna chaqueta, Alec amablemente me ofreció la suya.

Fue inútil protestar, me la dio de todas maneras.

Y lamentablemente ese gesto me recordó a cierta persona.

— ¿Estas bien? — me preguntó preocupado cuando di un suspiro lastimero. Lo mire e hice un amago de sonrisa, asentí y tome su mano.

— No creas que eso ha sido todo — Alec rió cuando tire de su mano para que siguiéramos con 'nuestra salida' — ¿Qué haremos ahora? — le pregunte, parando en seco. Alec puso su dedo índice en su barbilla a modo pensante.

— ¿Tienes hambre? — me pregunto, sonreí y lo miré divertida.

— ¿Me invitaras a comer algo? — Alec asintió sin borrar la sonrisa de su rostro — Entonces si — respondí, soltando una pequeña risita — No quiero que creas que me aprovecho de ti — agregué mirándolo seria — Es solo que...um, traía dinero solo para el helado que me compre — Me encogí de hombros y baje la mirada con mis mejillas sonrojadas.

Y era verdad, yo solo venía a comer un helado y listo, luego volvería a mi miseria en casa.

— Um, no importa — levanto mi barbilla con uno de sus dedos, causando un sonrojo más fuerte en mi — Aunque, solo te pediré algo — Un hermoso brillo apareció en sus azulinos ojos cuando dijo eso, trague saliva audiblemente.

— ¿O-otro favor? — pregunte tratando de bromear, Alec rió y acaricio mi mejilla, luego asintió lentamente.

— Solo...— suspiro y miro el piso unos momentos — ¿Me dejarías besarte? — Ahí me quede en blanco.

Pensemos, me gusta Edward, si.

¿Desperdiciaría la oportunidad de besar a este maravilloso chico, sabiendo que Edward andaba en no se donde con su novia haciendo tal vez que cosa?

Edward puede joderse por ahora.

Asentí lentamente, Alec sonrió con dulzura y se fue acercando a mí. Sus labios eran finos y de un color rosa realmente apetitoso, lo que tomo más allá de mi autocontrol fue cuando lamió sus labios con suma lentitud, cuando ya los separaba solo unos centímetros de los míos. Dios, casi me derrito por eso. Rozó su boca con mi labio inferior tenuemente, di un suspiro y cerré mis ojos cuando nuestros labios colisionaron, fue un pequeño choque que me dejo aturdida. Nuestros labios comenzaron a moverse en compás, sus manos se apoderaron de mi cintura ¡Y yo finalmente pude tocar su cabello! Aunque ahora no estaba muy al pendiente de su cabello...

Pero como dicen, no todo es color de rosa.

— ¿Bella? — me sobresalte al escuchar esa voz precisamente. Me separe de Alec y abrí mis ojos lentamente, girando mi cabeza a la persona que había dicho mi nombre. Alec suspiro frustrado a mi lado y apoyo su frente contra mi mejilla.

Edward estaba de pie junto a Jane, unos pasos más allá de nosotros.

Lo maldecí más de mil veces en mi interior.

¡Aquel día en su casa yo no lo había interrumpido cuando se estaba devorando a Jane!

— ¿Alec? — pasmada quede cuando la chica pronuncio el nombre de Alec con su dulce voz. El aludido dio un respingo y levanto su cabeza lentamente. Sus ojos se abrieron cuando vio a la rubia que iba de la mano de Edward.

— Hey Jane — Alec hizo un gesto con su cabeza e hizo una mueca, tratando de sonreír. La chica le sonrió de vuelta con la misma efusividad. Alec tomo mi mano y le dio un suave apretón — ¿Vamos? — murmuro. Asentí aún perdida en la sombra de melancolía que se había plantado en sus ojos.

— ¿Este es tu novio? — pregunto Edward, sonriendo con burla apuntando a Alec con su dedo índice. Palidecí. Dios ¿Qué iba a hacer ahora?

— ¿Tienes algún problema con eso? — Alec le pregunto devuelta, frunciendo su entrecejo. Me quede completamente en blanco ¡Aw! ¿Por qué no me gustaba Alec de la misma forma que me gustaba Edward?

Edward cuadro su mandíbula y miro a Alec enfurecido, Jane me dio una mirada y me sonrió a modo de disculpa. Alec jalo de mi mano y comenzamos a caminar, mire por sobre mi hombro a Edward, no se había movido ni siquiera un milímetro y Dios, me miraba como si fuera la cosa mas repugnante del mundo. Cerré mis ojos y volví mi vista al frente, tratando de ignorar los pequeños crush que se escuchaban desde el interior de mi pecho..

— Así que ¿Tu novio, huh? — Cerré mis ojos muerta de vergüenza, Alec soltó una pequeña risita.

— Lo siento — le dije apenada — En realidad, no se de donde saco eso, yo...—Si sabia de donde lo había sacado, esa fotografía. A veces pienso que mis planes no son tan buenos como los imagino, hmpf. Alec le dio un ligero apretón a mi mano, levante mi vista y lo mire, el me sonreía dulcemente.

— Tranquila, no me molesta — freno y se puso frente a mí, depositando un pequeño beso en mi frente — Aunque si me molesta que haya aparecido justo cuando estaba besándote — Alec hizo una mueca de frustración con sus labios y yo reí con mis mejillas sonrojadas — ¿El si era tu novio? — Me pregunto, alzando una de sus rubias cejas.

— ¿Edward? ¡No! no, claro que no — negué con mi cabeza frenéticamente.

— Bien — tomo mi barbilla con su mano libre y me dio un casto beso en los labios.

Después de eso fuimos a recoger el Jeep de Emmett y llegamos a un lindo restaurante. Aunque nuestra magnifica tarde-noche se había ido al trasto. Yo no quería hablar mucho y el parecía perdido en sus recuerdos. Trate de sonsacarle algo, de saber si conocía a Jane de algún lado, a lo que el solo me respondía con una sonrisa divertida y un pequeño golpe en mi nariz con su dedo después de llamarme 'Pequeña curiosa'

— No soy curiosa — infle mi mejilla izquierda, causando la risa de Alec — Um, bueno, solo un poco — Mis mejillas se cubrieron de su característico color carmín.

— Ok, pequeña — Sonrió — Lo que tu digas — Rodé mis ojos y cruce mis brazos en una infantil reacción — Esta bien, no eres curiosa — Alec rodó sus ojos al darme la razón, sonreí y me acerque a besar su mejilla.

— Gracias — dije contenta, volviendo mi atención al plato de lasaña.

— ¿Sabes? Me encanta cuando te pones así como una niña pequeña — comento Alec, guiñándome un ojo — Te ves adorable ¡Oh! Y cuando te sonrojas, igual — acaricio mi mejilla dulcemente y no pude evitar que el maldito sonrojo subiera a mis pómulos una vez más.

Terminamos de comer y nos fuimos. Con Alec soltamos una pequeña risa cuando fui yo la que lo fue a dejar a su casa, era un pequeño departamento en el centro de Forks, creo que vivía solo; no quise meterme en esos temas que hacen las conversaciones más incomodas, así que para otra vez lo haría. Sip, porque con Alec quedamos de vernos otra vez.

Jo, y ahora me aseguraría que nadie interrumpiera nuestro beso.


9. Inoportuno: Esto es una imperfección porque yo lo digo, existen ciertas personas que tienen el poder de saber cuando y donde esta ocurriendo algo importante para llegar y arruinarlo con su mera presencia, créanme, Edward es el rey de ellos. Una persona inoportuna es molesta, muy molesta, ¡extremadamente molesta!

Solté el lápiz y suspire.

La mirada de repulsión que Edward me dio aún no salía de mi mente. Eso me molestaba y a la vez me descolocaba completamente, ¿Por qué mierda me miro así? ¿El era el único que podía divertirse? ¡No era como si me estuviera revolcando con Alec en medio de la calle! Además, lo que yo hacía o no, a quien besara y a quien no ¡Era mi maldito problema!

Suspire y me acomode boca abajo en mi cama. Quería odiar a Jane como detestaba a Lauren, Tanya, Kate y todas esas chicas. Pero no podía ¿Por qué tenia que buscar una buena chica? Con tan solo recordar su angelical rostro de 'soy buena y nunca he roto un plato' me entraba el remordimiento por querer albergar un mal sentimiento hacia ella.

Apartando eso de mi mente, yo iba a descubrir que había entre el 'chico pizza' y la novia de mi ex mejor amigo.

Por como me llamo Isabella Marie Swan que lo iba a averiguar.


(1) Vocalista de The Killers 3 tenía que ponerlo, es uno de mis amores platónicos XD

(2) La canción que puse sale en esta película en la escena en donde el papá del personaje representado por Liv Tyler, que es Bruce Willis, muere, en fin, eso era lo que quería aclarar XD

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Wii este fue unos de mis capitulos favoritos !!y ustedes que me dicen ??"primero perdon por subir tan tarde !!"Bessos las adoro !!

LAP