BIENVENIDAS/OS A MI MUNDO, AQUI ME DEJO LLEVAR POR LA IMAGINACIÓN, POR FAVOR RESPETA MIS HISTORIAS.. GRACIAS POR DEDICARME TU TIEMPITO !! LAP

miércoles, 26 de enero de 2011

Lista de imperfecciones por Bella Swan,capítulo 16:Ouch, eso dolió infeliz.



Capítulo 16:Ouch, eso dolió infeliz.

— ¡Bella, cariño! — Lauren. ¿Lauren? Ajá, Lauren se colgó de mi brazo justo cuando yo iba cruzando la puerta de entrada — ¿Cómo estas? — me pregunto dulcemente batiendo sus pestañas con exageración y dándome una pequeña palmadita en la espalda.

¿Enserio Lauren me estaba hablando?

Parecía un pobre intento de coqueteo hacia mi persona, escalofriante.

— Eh, bien — conteste, removiendo mi brazo del suyo y tratando de alejarme de ella lo más rápido posible. La 'alerta de problemas' que tenia instalada en mi persona se activo enseguida.

— Uh, ¡Nos vemos cariño! — grito desde la puerta, agitando su mano como una 'Miss Universo' La mire por sobre mi hombro y alce una ceja. ¿Qué demonios le ocurre?

Lo mas extraño; si, porque lo de Lauren fue extraño. Lo mas extraño es que cada vez que alguien pasaba por mi lado soltaba una pequeña risita de burla. Pare disimuladamente a mirar mi atuendo, en una de esas y otra vez me había olvidado de sacarme las pantuflas. Nop, todo estaba en orden ¿De que demonios se reían entonces? Seguí caminando tranquilamente por el pasillo que daba con los casilleros. Mi gozo en un pozo, Edward estaba apoyado contra su casillero, y la tercera cosa extraña de mí mañana: cuando me vio, se giro rápidamente. Oh, pero no pase desapercibida la estúpida risita que soltó.

¿Había hecho algo gracioso y no tenia idea?

— ¿Qué demonios? — Jasper estaba a mi lado y miraba mi espalda tratando de contener la risa. Me gire y alce una ceja en espera de alguna respuesta — ¿Te has paseado así todo el tiempo? — Me pregunto, soltando una pequeña risa.

— ¿Así? ¿Así como? — le pregunte confundida. Jazz suspiro y retiro algo de mi espalda.

Oh, maldita Lauren.

— Así que ¿Haces entregas a domicilio? — Jasper me miraba divertido, mientras yo le arrancaba el maldito papel de las manos. Soltó una gran carcajada cuando, prácticamente, mis ojos volaron de sus cuencas.

Bella Swan hace entregas a domicilio: ya sabes donde encontrarme — leí entre dientes. Arrugue el papel entre mis manos — Para, Ricitos de Oro, es enserio — Jasper hizo una mueca por su apodo y paro de reír abruptamente, le sonreí irónica. Mi vista se fijo en la falsa cabellera rubia de Lauren y el idiota de cabello cobrizo, quienes reían 'disimuladamente'.

Así que confabulando en mí contra ¿Eh?

Mire el papel que reposaba en mi mano. Una perversa sonrisa se formo en mis labios, solo era un papel ¿no? que maldito daño haría si accidentalmente 'volara por los aires' y llegara justamente en su 'cara bonita' Todo eso accidentalmente, claro esta.

¿Daño? Ninguno.

Uno, dos, tres... ¡Justo en el blanco señores!

— Oh, lo siento — dije fingidamente cuando Edward clavo sus esmeraldas asesinamente en mi — Solo... se resbalo de mi mano — sonreí angelicalmente. Jasper trataba de contener la risa a mi lado.

— ¿No se supone que te gusta? — me pregunto Jasper, en un susurro. Me gire rápidamente y cubrí su boca con mis manos.

— ¡Cállate idiota! — sisee entre dientes, mirando histéricamente hacia todos lados para ver si alguien había escuchado. Jazz rodó sus ojos y retiro mis manos de su boca lentamente.

— Ustedes dos son tan...— Callo ante la mirada que le di — Olvídalo — negó con su cabeza, moviendo su rubia cabellera, haciendo que recordara a Alec. Oh si, mi animo cambio cuando lo recordé.


— ¡Salvaje! — Chillo Lauren acariciando su frente. Sonreí mientras tomaba la pelota de tenis entre mis manos. Ahora era cuando amaba ser tan torpe para todo lo relacionado con el deporte.

— Eso, es por la nota — comenté, encogiéndome de hombros — Y créeme que si vuelves a meterte conmigo, no será tu frente Lauren — Dios mío, me estaba comportando como una matona.

— Estúpida Swan — siseó entre dientes, y me lanzó la pelota de futbol que estaba a sus pies. Gracias a mi perdida de equilibrio alcance a esquivar la pelota, pero mi trasero no se salvo del golpe contra el suelo. Bueno, mejor eso a tener la cara roja.

Me levante con la frente en alto, tratando de olvidarme del dolor de mi trasero ¡Dolía a horrores! Y le di mi última mirada asesina a Lauren a modo de advertencia, di media vuelta y tome la pelota de tenis que estaba en el suelo. Ahí, justamente ahí fue cuando sentí un fuerte dolor en la parte posterior de mi cabeza. Emmett siempre me decía en los videojuegos que no bajara la guardia, por eso siempre perdía. Me gire y me encontré a una sonriente... ¿Jessica? ¿Ahora ella también se pondría en mi contra por quien sabe que? Rodé mis ojos y le reste importancia, volví a las gradas no sin antes ver como la idiota de Jessica chocaba sus cinco con Edward.

— Así que...Edward conoció a Alec — Alice se había sentado a mi lado derecho, y pregunto tratando de restarle importancia. En el fondo, yo sabía que la enana estaba verde por saber todo con lujo y detalles.

— Ajá — respondí, con mi vista fija en Edward ensañándole jugar tenis a Jessica.

— Y ¿El y Jane se conocían? — pregunto Rose ahora, tomando asiento a mi otro costado.

— Mhm — apoye mis codos en mis piernas y descanse mi cabeza sobre mis manos, me estaba doliendo ahora, y mucho por el maldito golpe. Alice y Rose resoplaron y se cruzaron de brazos — Y ahora tu hermano esta haciéndome... ¿La mañana imposible? Si, eso — agregue, suspirando pesadamente.

— ¿Qué fue lo que vio Edward exactamente? — me pregunto Alice, con mucha curiosidad, algo que me llamo la atención. Rodé mis ojos y me encogí de hombros.

— Mm, Alec, yo, besándonos — Resople — Y eso, por su culpa fue solo un pequeño beso — finalice mas desganada que antes.

— Hmpf, ahí esta la respuesta a su actitud — Dijeron Rose y Alice al unísono, con la vista al frente, donde Edward se encontraba jugando un pequeño partido de tenis, ahora con Lauren.

— ¿Eh? — solté, sin entender porque esa era la 'respuesta' de su actitud. Claro, las chicas decidieron no prestarme atención y rodaron sus ojos como si fuera lo más obvio y le estuvieran explicando a Emmett que dos mas dos es cuatro.


—...Y Bella le tiro la bola de papel en la cara ¡Tendrías que haber visto la cara de Edward, hombre! ¡Fue asombroso! — Jasper le relataba a Emmett lo ocurrido en los casilleros. Emmett se atraganto con su pizza y frunció los labios.

— Eso no fue nada — Dijo Alice, jugando con la bombilla de su vaso — Lauren aún tiene la pelota de tenis marcada en su frente — Rose asintió, mientras soltaba una pequeña risita.

— ¡¿Por qué nunca estoy cuando suceden esas cosas? ¡Es tan injusto que tú lo hayas visto! — Apunto a Jasper con uno de sus dedos y frunció el ceño, luego volvió a centrar su atención en el trozo de pizza — Aunque no entiendo ¿No te gus... — Lo golpee antes de que terminara esa frase ¿Por qué debían repetírmelo hasta el cansancio?

Todo pasó demasiado rápido, o la furia que sentía me lo hizo ver así.

Antes de que soltara cualquier tipo de insulto a mi hermano, una viscosa sustancia comenzó a caer por mi cabello ¡Oh! Y mancho de, um, ¿café? Mi polera, si, mi blanca polera. Me levante de un salto, haciendo que el idiota que haya vertido eso sobre mi tirara su bandeja, toda su bandeja sobre mi persona. La cafetería rompió en risas y yo veía todo de color rojo.

Me gire lentamente para encontrarme con la burlesca mirada de Edward.

— ¡¿Pero que mierda te pasa? — rugí, dando un amenazante paso frente a el. Un brillo de diversión se poso en sus esmeraldas, y dio un paso para quedar frente a frente conmigo.

— Lo siento — dijo sin una pizca de remordimiento — Solo... se me resbalo — contesto, dándome una sonrisa de lado para acentuar mis malditas palabras.

Emmett se paro a mi lado y me agarro de un hombro. ¿Por qué los hermanos se conocen tan bien? O tal vez era la mirada asesina que yo tenía en estos momentos, porque si la mano de Emmett no hiciera tanta presión en mi hombro, estoy segura, segurísima de que Edward estaría tirado en el suelo de la patada que quería plantarle en aquellas partes.

— La conoces — Emmett le dijo a Edward — Y sabes que es mejor no hacerla enojar, Edward — Edward rodó sus ojos, Emmett apretó mas su mano cuando trate de zafarme de su agarre. Edward me dio un último vistazo y sonrió de manera victoriosa, antes de alejarse elegantemente por los pasillos de la cafetería.

— Lo odio — sisee entre dientes, viendo como desaparecía entre la gente que ya había olvidado el incidente. Emmett rió tenuemente.

— No, no lo haces — me dijo dándome una palmadita en el hombro.

— Lo se — susurre, dando media vuelta para salir de la cafetería. Donde encontraría otra polera, esa era la gran pregunta.

Los pasillos se encontraban vacíos, todos estaban en la cafetería ya que la hora aun no terminaba. Fui directo a mi casillero, algo debía tener por ahí. Hmpf, por más que quiero detestar a Edward por sus actitudes; si, aquellas actitudes que ha tenido conmigo últimamente, no puedo hacerlo, es frustrante, por decirlo de algún modo ¿Cómo odiar a la persona que quieres? Debería existir aquel libro donde te hagan seguir algunos pasos y te den consejos, tal vez y yo pueda escribirlo algún día. Tan ensimismada estaba en mis pensamiento que no me di cuenta de la agradable persona «por supuesto, sarcasmo» que estaba apoyada en los casilleros, pase por su lado ignorándolo olímpicamente y me centre en mi casillero.

— Demonios — murmure, buscando entre mis libros alguna prenda. ¡Nada! No había nada, absolutamente nada ¿Me iba a poner un libro como polera? Oh, tal vez podría hacerme una con las hojas de los cuadernos.

— Ten — la molestosa voz de Edward me llego desde algún lado, que se yo. No le prestaría atención, no ahora, no nunca. Bueno, descartemos el nunca. Lo mire de reojo y vi que sostenía una polera entre sus manos, y me la estaba entregando.

— No, gracias — Ajá, podríamos decir que era algo terca y también tenia algo llamado orgullo. Edward suspiro a mi lado y se acerco a mí. Tener su cuerpo a unos centímetros tras del mío hizo que se me pusiera la piel de gallina ¡Odio ser una adolescente precisamente ahora! Alargo su mano y metió la polera en el casillero, luego se alejo.

Pero como dije, Isabella Swan tiene su orgullo, y uno bien grande que digamos. Tome la polera y...se la tire en la cara. Si, estaba siendo infantil ¿y que?

— ¿Qué parte de 'no, gracias' no entiendes? — le pregunte, tratando de contener el Hulk que llevo dentro. A mi no me engañaba, ¿Qué? ¿Me iba a ensuciar para después entregarme una polera de recambio? ¡Vamos!

— Eres tan malditamente terca — murmuró, desordenando su cabello.

— Y tu eres tan malditamente...idiota — solté, volviendo a clavar mi vista en el casillero — Si no te molesta, preferiría que te fueras — le dije después de un rato, cuando su mirada clavada en mi espalda comenzaba a volverme loca.

— Si me molesta — contesto — El pasillo no es tuyo — rodé mis ojos, con un deje de nerviosismo, ya había revisado el casillero al revés y al derecho y no encontraba nada de nada — ¿Qué tiene el? — Me pregunto Edward, tomándome de sorpresa.

— ¿El? ¿Quién? — pregunte, tratando de hacerme la tonta. Cerré el casillero con un suspiro y apoye mi frente en el.

— Sabes de quien hablo — Oh si, claro que lo sabia. Cada vez que pensaba en Alec las ganas de matar a Edward se iban poco a poco. Me gire sonriendo inconcientemente, encontrándome con unos orbes verdes que refulgían bajo la tenue luz que había en el pasillo.

— El es...— fije mi vista en el techo y luego al frente nuevamente — Perfecto — finalice, con una sonrisa. Edward sonrió amargamente.

— ¿Perfecto? — pregunto, con un deje de ironía cubriendo su voz. Asentí, sin quitar mis ojos de los suyos. Bella Swan diciendo que alguien era perfecto, hasta yo me asombre por eso — Sabes, Jane me contó que ellos habían sido novios — agregó como si nada, me tensé. Mierda, había olvidado mi misión 'Agente Bella 007'

— Mhm, que interesante — comente sin prestarle mayor importancia. Edward volvió a sonreír, con arrogancia esta vez.

— Jane me dijo que...el había estado realmente interesado en ella — Edward dio un paso hacia a mi y yo me pegue contra el casillero — Tu sabes 'interesado' — Rodó sus ojos. Enamorado querrás decir idiota ¿Tanto te cuesta pronunciar esa palabra?, pensé.

— ¿No te molesta que ella te diga esas cosas? — pregunte ácidamente, tratando de parar con sus palabras.

— No — se encogió de hombros — ¿Tu crees que ella me cambiaria a mi por ese modelito? — Pregunto prepotentemente — La pregunta seria — puso uno de sus dedos en su barbilla, enfatizando que 'pensaba en la pregunta' — ¿No te molesta a ti saber que el estuvo tan atrapado por Jane? — Me encogí de hombros restándole importancia, las palabras no querían salir de mi boca — Jane es una bella chica — Remarco. Yo solo quería soltarle un '¡Lo se idiota, lo se!'

— ¿Qué quieres decirme Edward? — le pregunté con cansancio.

— Veamos — se acerco hasta quedar frente a mi — Jane, es hermosa, cariñosa, amable, dulce — sonrió y acaricio mi mejilla, mandando una maldita descarga eléctrica por todo mi cuerpo — Y tu cariño, eres todo lo contrario. Sarcástica, ruda, testaruda, orgullosa — rió suavemente — ¿Crees que te elegiría a ti sobre ella si tuviera la oportunidad de quedarse con una? Piénsalo bien Bella — hizo una mueca con sus labios — Si yo fuera el, definitivamente me quedaría con la chica hermosa, amable y cariñosa ¿no lo crees? — Me quede de piedra.

Ouch.

¿Eso era lo que pensaba de mí?

¿Tan despreciable soy?

Oh Bella, no se te ocurra llorar.

Gire mi rostro bruscamente, tratando de contener las gotitas de aguas que querían salir, como si de un grifo se tratara, de mis ojos.

— Gracias por, um, la descripción de mi persona — agregué, sarcásticamente para variar — No puedo cambiar ¿sabes? Y bueno, si Alec tuviera la oportunidad de volver con Jane no me interpondría. Después de todo, en algún momento encontrare a alguien que quiera a la chica sarcástica, ruda, testaruda y orgullosa — suspire, tratando de tragarme el nudo que se había formado en mi garganta — Las chicas te quieren a ti — dije mirándolo despectivamente — ¿Tan difícil será encontrara a alguien para mi teniéndote de ejemplo? — Negué con mi cabeza — No lo creo.

Y a paso digno me aleje de Edward.

Si chicas, siempre con la frente en alto. Aunque te estés cayendo, rompiendo, desmoronando por dentro. Siempre con la frente en alto.


Siempre me había gustado la playa de La Push, no sé, tal vez el sonido de las olas era algo que realmente me relajaba y que decir de la suave brisa que se sentía sobre mi rostro cuando las olas rompían en el mar. Entonces ¿Que mejor lugar que este para alejarme de todo? Sip, para alejarme de Edward, de sus crueles comentarios, y de todo lo relacionado con el. Por una vez en mi vida quería hacerle caso a la abuela Marie y mantener mi mente en blanco, claro, eso era difícil para mi.

— No tienes buena cara chica ¿Estuviste llorando? — Jake se sentó a mi lado y paso uno de sus brazos por sobre mis hombros, atrayéndome a el. Suspire y negué con mi cabeza.

— Nop, no estuve llorando — Digamos que estuve picando cebolla, si, eso era mejor. Jake rió y beso la cima de mi cabeza.

— Es Cullen ¿No? — Pregunto un poco tenso.

— No — respondí escuetamente — Jake... ¿Tan malo es ser una chica sarcástica, ruda, testaruda y orgullosa? — Jake levanto una ceja por mi pregunta, me encogí de hombros y escondí mi rostro en su pecho.

— ¿Quién te dijo eso? — me pregunto, pasando por alto mi pregunta.

— Solo respóndeme ¿Si? — espeté. Jake suspiro y acaricio mis cabellos.

— Bueno, si lo dices de ese modo puede que suene algo mal — Me encogí. Dios, Edward tenia razón y yo era un asco — Pero tu no eres nada de eso cielo, yo se que en el fondo...

— Muy, muy en el fondo — agregué sarcásticamente causando la risa de Jake.

— Como decía, yo se que en el fondo hay una chica cariñosa, dulce y amable — Jake rodó sus ojos — Además el sarcasmo es algo que viene de ti querida, no puedes cambiarlo — Reí, eso lo tenia mas que claro — Y eres hermosa, no dejes que Cullen te diga lo contrario — Jake bufo y paso su mano repetidas veces por su rostro — El es un idiota que no sabe hacer las cosas bien y no sabe la suerte que tiene — finalizo, dándome una hermosa sonrisa.


10. Cruel: Edward Cullen es cruel, cruel, cruel, cruel, ¡malditamente cruel!

Tiré el maldito lápiz al suelo. Bella Swan no llora, no, y menos por un idiota como el; pero como demonios me picaban los ojos en estos momentos, parpadee un par de veces para tratar de alejar las lagrimas, aunque el nudo en mi garganta seguía allí. Um, de todas formas las personas dicen que es mejor llorar para desahogarse que quedarse con la angustia.

Las lagrimas comenzaron a caer lentamente por mis ojos ¡Trate de contenerlas! Aunque fuera un poco más pero fue en vano. Me arroje a la cama y deje fluir las lágrimas, amortiguando los sollozos, los estúpidos sollozos, con una de mis almohadas.

Maldito Edward por ser tan directo.

Maldita yo por quererlo tanto.

— ¿Bella? — Charlie estaba golpeando la puerta, me gire sobre la cama y limpie mis ojos con la manga de mi sweater, solté un débil 'adelante' — ¿Estas bien cariño? — me preguntó preocupado, sentándose a mi lado en la cama.

— Si papá, estoy bien — respondí con un amago de sonrisa — ¿Qué querías? — Charlie sonrió débilmente y acaricio mi mejilla.

— Tu mamá — dijo rodando sus ojos — Dijo algo sobre Edward llamando por teléfono interminables veces, quería que te lo dijera — Se encogió de hombros y beso mi frente — La cena estará lista en unos minutos — Asentí, frunciendo el ceño, cuando el cerro la puerta.

Edward llamando por teléfono.

¿Qué? ¿Acaso se iba a disculpar por decir verdades?

Hey Bella, lo siento, tal vez no eres tan sarcástica como mencione, y tampoco golpeas a medio mundo, eres terca, pero solo a veces, no todo el tiempo y ¿sabes que? me agrada ¡Oh! ¿Y tu orgullo? Es algo realmente adorable.

Claro, en mis sueños.