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miércoles, 26 de enero de 2011

Lista de imperfecciones por Bella Swan,capítulo 24:El plan maestro, todo un fracaso.

Capítulo 24:El plan maestro, todo un fracaso.

BPOV

— ¿Me dirás porque te fuiste así de la nada? — La curiosidad mato al gato, pero este no era el caso. Un brillo de diversión cruzó por los verdes ojos de Edward, apoyó su brazo despreocupadamente en mis hombros y despeino mi cabello cariñosamente.

— Eres...eres tan ciega, Bella — agregó, regalándome una hermosa sonrisa. Fruncí el ceño al no entender lo que quiso decir, me encogí de hombros y lleve mi mano a su frente, gracias a la pequeña llovizna que caía unos mechones de su cabello se habían pegado en aquella parte de su rostro, los retire delicadamente y le sonreí.

— Um, entremos, se esta poniendo horrible aquí fuera — Edward soltó una pequeña risita, y me guió dentro de la cafetería.

Cuando cruzamos el umbral, vi el sonriente rostro de Alec, quien conversaba animosamente con Emmett y Jasper. Me detuve súbitamente al recordar la pequeña conversación que habíamos tenido minutos atrás, conversación que me hizo olvidar todo el asunto de 'Papá metiche' que apareció ahora en mi tan monótona vida...

Flash Back

Papá me había traído unas cuantas cajas de chocolate, sabe que amo el chocolate y que es mi maldita debilidad, y mas si se trata de unos deliciosos Hershey's; pero que no crea que me dejare comprar tan fácilmente, no señor, por culpa de su intromisión Edward estaba al tanto de todo, si, acepto que yo ayude un poco al final...solo un poco; ese beso no fue nada fuera de lo común ¿no?

¿A quien quieres engañar Bella?

— ¿Diga? — No alcance a ve quien era el que hacia la llamada, mamá me tenia copada con los quehaceres del hogar.

— ¿Bella? — La inconfundible voz de Alec me respondió al otro lado de la linea, sonreí por inercia y deje la escoba a un lado, mientras me echaba en el sofá. Un poco de descanso no le hacia mal a nadie, mal que mal, yo era la única haciendo estas cosas mientras que cierto hermano jugaba 'Halo'.

— ¡Cariño, no sabe cuan feliz me hace oír tu voz! — Alec soltó una suave risita ante mi dramatismo — ¿Qué sucede? — Pregunte, cambiando el tema, sin borrar la sonrisa de mi rostro. La linea estuvo muerta por un tiempo, llegue a pensar que Alec había colgado o se había caído la linea, pero un suave suspiro me hizo volver a la realidad — ¿Estás bien? — Le volví a preguntar, con la preocupación tangible en mi voz.

— Bella, yo... — Y ahí vamos con un nuevo suspiro — ¿Podemos vernos en unos minutos más? — Mire a mi alrededor, la cocina ya estaba lista, el segundo piso lo había terminado por la mañana gracias al cielo, solo me quedaban algunas cosas de la sala de estar...que fácilmente podían esperar. Me puse de pie y sacudí mi blusa un par de veces, tome un abrigo del perchero y cogí las llaves que estaban sobre la mesita de centro.

— ¿Dónde estas? — Pregunte, preparada para ir al rescate de mi chico.

— En el parque — Contesto cansinamente.

— Ok cariño, espérame allí — Colgué el teléfono sin darle tiempo a responder — ¡Emmett, saldré por unos minutos! — Chille, asomándome por la escalera. Cuando finalmente escuche el 'Esta bien Bells' de Emmett, salí de la casa como alma que lleva el diablo...o algo peor.

Al llegar al parque, me encontré con una imagen un tanto extraña. Alec estaba sentado en una banca alejada del resto y miraba la pantalla de su teléfono celular sin siquiera pestañear, fruncí el ceño mientras me acercaba cautelosamente a el, cuando estuve lo bastante cerca le di tres toquecitos en su hombro y al girarse...Dios, al girarse me encontré con una persona totalmente distinta a aquel de azulinos y risueños ojos que ahora era uno de mis mejores amigos.

— Hey — Me dijo desganado, haciendo un amago de sonrisa. Le sonreí tenuemente, mientras rodeaba la banca y tomaba lugar a un costado suyo.

— Esta bien, suéltalo — Me gire sobre la banca y me senté al estilo indio, mirando atentamente su rostro, esperando alguna respuesta.

— El amor apesta ¿No crees? — Suspire y rodé mis ojos. En estos momentos era la persona menos indicada para hablar de amor. Hice una mueca con mis labios, mientras tomaba una de sus manos entre las mías.

— No apesta, solo es...complicado —Alec sonrió, sonrisa que le devolví — Ahora dime ¿Tiene esto que ver con cierta chica de cabellos rubios y ojos grises? — Alec rodó sus ojos y asintió — Así que...aún la amas — Sentencie, mientras veía de soslayo como Alec movía su cabeza afirmativamente — Y ¿Me puedes explicar cual es el problema? — Un bufido escapo de sus labios y agacho su cabeza, como si la hierba que se encontraba bajo sus pies fuera lo mas importante en este momento.

— Jane es el problema — Me contesto desganado. Quise sonreír en ese momento, después de todo, Edward y yo no eramos los únicos idiotas ciegos que existían en este pueblo. Jane, la chica recordaba cada una de las cosas referentes a él ¿Como podía estar inseguro?

— Y...¿Porque ella es la del problema? — Alec levanto su vista y clavo sus grandes ojos en los míos.

— Ella no es la del problema, digo, es solo que... ella es mi problema — Rodé mis ojos.

— ¡Alec! — Chille, seguido de un resoplido que salio de mis labios — La amas, ella te ama ¿Cual es el maldito problema? — Ajá, sutiliza definitivamente no era mi segundo nombre. Alec frunció el ceño y luego soltó una amarga risotada.

— Ella no me ama — Me dijo seriamente — No lo hace — Entrecerré mis ojos y le di un apretón a su mano.

— ¿Se lo has preguntado? — Negó con su cabeza — Debo suponer que no la ves desde aquel día en Remember ¿Cierto? — Asintió — Entonces ¿Como puedes estar tan seguro de eso si ni siquiera has vuelto a hablar con ella? — Alec rodó sus ojos una vez más, y yo le di un pequeño golpe en su cabeza — ¡Y no me hagas ese gesto de "D'oh, Bella, es lo mas obvio"! — Una verdadera sonrisa se asomo por sus labios ahora.

— Es obvio Bella — Contesto.

— No lo es, y yo, por como me llamo Isabella Marie Swan, que te demostraré lo contrario — Una gigantesca sonrisa apareció en mi rostro después de eso.

Lo único que me faltaba era encontrar a Jane.

Ajá cariño, pan comido.

Fin Flash Back

— ¿Bella? ¡Bella! — Parpadee un par de veces antes de volver a la realidad, Edward agitaba su mano desenfrenadamente frente a mi rostro, la aparte de un manotazo — ¡Ey! Yo solo te traía devuelta a la realidad — Rodé mis ojos. Mi vista volvió donde cierto chico de ojos azules, aún no nos veían. Tome la mano de Edward y lo guié fuera del local nuevamente — Espera, ¿Que demonios? — Me plante frente a el y le hice un gesto para que se acercara a mi.

— Edward, necesito tu ayuda — Solté de golpe. Cullen me miro expectante, esperando que continuara — ¿Tienes el numero de Jane? — La confusión paso por su rostro, comenzó a abrir y cerrar su boca, sin decir nada — Tranquilo, no haré una escena de celos ni nada de eso — bromeé. Esa sonrisa torcida que muchas veces había pasado inadvertida por mi, ahora causaba estragos en mi mente más que nunca. Enserio ¿Como mierda ponía sus labios para hacer ese hermoso gesto?

— Entonces si, lo tengo — Se que era una broma, pero no pude detener el bombardeo de preguntas que se me vinieron a la mente ¿Porque tiene su teléfono? ¿Tendrá todavía el teléfono de sus otras chicas? y un montón de cosas como esa, ajá, estaba toda una paranoica. Saco su teléfono celular lentamente del bolsillo de su pantalón, y antes de que comenzara a buscar el nombre de Jane en la lista, se lo arrebate de las manos — ¡Ey! — Chillo, mirándome con una de sus cejas encorvada.

— Yo lo busco — Le dije, desviando mi mirada rápidamente, la pantalla se encendió, dejando ver como fondo una hermosa fotografía donde Alice salia prácticamente colgada del cuello de Edward, sonreí. Apreté el menú, y en una de las esquinitas estaba la libreta con los números telefónicos, tal vez me quede pensando mucho tiempo en si buscarlo o no, porque no me di cuenta cuando Edward se posiciono tras de mi, hasta que sentí su aliento golpeando tenuemente contra mi cuello.

—Um, el listado no muerde Bella — murmuro, mirándome divertido. Fruncí mis labios y apreté el maldito icono, dejando de lado lo estúpida que estaba siendo — ¿Tienes miedo de que aparezca el numero de Kate o alguna de ellas? — me pregunto, con un tono burlón que hizo mis mejillas encender. Claro que no tenia miedo de eso, absurdo.

— Cállate — le dije, mientras buscaba el numero de Jane — ¡Yay! aquí esta — Chille, saque mi teléfono celular rápidamente y lo copie, mientras le entregaba el suyo a Edward — Bien, ahora, te diré en que necesito tu ayuda — Edward se apoyo contra la pared de la cafetería, bajo el pequeño techito que sobresalía y el cual nos estaba protegiendo de la suave llovizna que caía ahora — Tu, Edward Anthony Cullen, me ayudaras a que Jane y Alec vuelvan a ser novios — Sentencie, con una sonrisa en mi rostro.

— Ya — Dijo con tono aburrido — Y ¿Que gano yo con eso, mi queridísima Bella? — Rodé mis ojos y golpee su pecho con mi dedo indice.

— Pues... ¡Harás una buena acción, tonto! — Edward comenzó a negar con su cabeza, mientras se acercaba peligrosamente a mi.

— Nop, yo quiero algo — Mierda, debí suponerlo. Me enderece y levante la barbilla a modo desafiante — Yo quiero...una cita — agregó, haciendo esa extraña mueca torcida que se hacia llamar sonrisa. Fruncí el ceño y me cruce de brazos.

— ¿Co-con quien quieres una cita? — Le pregunte, enredándome al principio. Edward suspiro y se acerco mas a mi, golpeo la punta de mi nariz con su dedo índice, haciendo que en un acto reflejo mi nariz se arrugara.

— Contigo, boba — Mis mejillas se volvieron a colorear de un intenso color carmín.

¿Ayudar a Alec y tener una cita con Edward?

¡Dios, que castigo más grande!


Feels like I'm fallin' and I am lost in your eyes. You make me crazier, crazier, crazier... — Mamá me miraba divertida, Emmett bailaba con la lechuga que tenía entre sus manos, imitando pobremente la voz de Taylor Swift. Solté un molesto resoplido cuando Emmett comenzó a besar asquerosamente a la pobre lechuga que no era culpable de nada, antes de tirarle una uva en el rostro — ¡Ya basta Emmett! — Chille, volviendo a mi trabajo con los tomates.

— Aw, primero Eddie es el sensible, y ahora tengo que soportar la cursileria de mi querida Bella cantando Crazier — Una burlesca sonrisa se asomo por sus labios — ¡amore, amore! — Chillo, utilizando el acento italiano que había aprendido hace dos años atrás.

— Idiota, ¡Tu fuiste quien sintonizo esa radio! — Le dije, apuntándolo con el cuchillo — No es mi culpa que justamente me sepa esa parte de la canción — Si, mis mejillas me delataban en estos momentos. Emmett iba a hacer uno de sus queridos comentarios pero mamá le hizo un gesto con sus manos para que cerrara la boca.

Seguimos haciendo el almuerzo en familia, por mi parte, ya estaba por terminar con los tomates, mientras que Emmett seguía despedazando la pobre lechuga, mamá dejo la olla a medio revolver y fue a ayudar al idiota de mi hermano. En un momento apareció papá en la cocina con el teléfono en sus manos, seguí pelando el último tomate que me quedaba, aún estaba en el plan 'Ley del hielo' con papá.

— ¡Cariño! — Chillo mamá, mientras se limpia sus manos en el delantal y le daba un dulce beso a papá en los labios. Papá sonrió y rodeo su cintura con uno de sus brazos y ¡Pam! sus achocolatados ojos estaban clavado en mi.

— Um, Bells, cariño —levante la vista y lo mire esperando a que continuara — Edward esta al teléfono — Mis mejillas se volvieron a colorear cuando Emmett comenzó a hacer ruiditos absurdos de besos, corrí prácticamente donde papá y le arrebate el teléfono.

— ¡Voy arriba! — Chille, subiendo las escaleras a una velocidad extraña para mi persona — ¿Si? — pregunte, con la respiración agitada.

— Todo listo cielo — Pase de alto ese 'cielo' y me concentre en lo que decía — Ya he hablado con Jane, claro, ella no sabe nada de que Alec estará allí también. Pero aceptó ¿Estas contenta? — Sonreí y solté un chillido estilo Alice.

— ¡Aw! ¡Gracias, gracias, gracias! — comencé a decir, mientras saltaba por toda mi habitación y Edward soltaba una pequeña risita al otro lado de la linea — Bien, entonces...tenemos todo listo — Me estire a lo largo de la cama mientras dejaba escapara una risita.

— Vaya, si que estas feliz ¿Tan importante es Alec para ti? — Me pregunto, con una extraño tono de voz. Rodé mi ojos y me gire sobre la cama, hasta quedar acostada sobre mi panza.

— Ajá, como lo es Emmett, Jazz...— Conteste, jugando con la orilla del edredón.

— ¿Yo no te importo? — Me pregunto, con voz de niño pequeño. Rodé mis ojos una vez más y le respondí.

— Nop — Una fuerte risotada se escucho desde el otro lado del teléfono — ¿Porque te ríes? — Le pregunte, usando un tinte de seriedad en mi voz. La risa de Edward se detuvo abruptamente, la linea quedo en silencio por unos segundos y ahora era yo la que quería soltar una gran carcajada.

— Mientes — Sentencio, utilizando el mismo tono de seriedad que yo.

— No — Repliqué, enderezándome en la cama.

― Sé que estas mientindo, Bella ― Me dijo después de un rato, sonreí.

¿Era idiota o que? Sería ilógico si el no me importara.

― Ok, lo que digas Edward ― Pero demonios, era tan genial molestarlo ― ¿Dónde quedaste con Jane? ― le pregunte, cambiando el tema. Edward resopló, podía imaginarme como pasaba su mano por su cabello repetidas veces al sentirse frustrado.

― Eh, ¿En el centro comercial? ― Bufe, ¿No podía haber pensado en un lugar más...íntimo? ― ¡Ey! Tu me dijiste que hiciera las cosas rápido, no se me ocurrió nada más.

― ¡Esta bien! No he dicho nada ― Respondí, soltando una risita ― Bueno, nos vemos luego entonces ― Fruncí mis labios mientras decia esto. Edward solto un suspiro.

― Nos vemos Bella ― Contesto desganado. Dios, una extraña fuerza me detenia a colgár el teléfono ¿Tan estúpida te volvia el amor?

Y ahí vamos con esa palabra nuevamente.


Mis manos se retorcían dentro de los bolsillos de mi abrigo, estaba nerviosa. Alec caminaba a un costado mio, y si no se había dado cuenta de las miraditas que le mandaba era porque el chico iba muy distraído. Y por mi mente pasaban un millón de cosas, ¿Que pasaba si Jane en realidad no tenia ningún interés por Alec? Seria mi estúpida culpa y tendría que vivir con el cargo de conciencia de que gracias a mi, el chico tiene el corazón roto. Nunca antes el centro comercial se había visto tan espeluznante, ni siquiera cuando Alice me obligaba a venir con ella para ver los descuentos de sus tiendas favoritas, entiéndase a eso como a toda una mañana-tarde en el centro comercial cargada de bolsas y una pixie psicópata de acompañante.

― ¿Estas bien? Te noto un poco...nerviosa ― Trague pesadamente, discreción era la clave. Sonreí y tome su mano, cambiando a modo 'alegre sin nervios'.

― Estoy bien, solo recordaba cuando Alice me traía a rastras al centro comercial ― Me estremecí cuando recordé aquel cincuenta por ciento de descuento en la lencería de Victoria's Secret. Alec solto una pequeña risita, mientras nos adentrábamos en el centro comercial.

Y ahora ¿Qué le diría?

¡Hey Alec! Um, ¿Quieres ir a tomar un helado?, pero si nos encontramos con tu ex novia no te preocupes, es solo un pequeño plan que he armado con ayuda de Edward ¡Solo eso!

No, definitivamente no podría decirle eso.

― Y...¿Donde vamos Bella? ― me pregunto, mirándome de una forma que decía 'se que algo estas tramando dentro de tu cabeza'. Tome su mano y lo jale para que caminara más rápido, mientras pensaba en alguna respuesta.

― Bueno...vamos a tomar un helado, ya sabes, me encantan los helado ― Le respondí un tanto nerviosa, guiñándole un ojo en el proceso. Los chicos tenían razón cuando me decían que esto de mentir se me daba horrible.

Luego de eso, Alec dejo de hacer preguntas y solo camino a mi lado, mientras yo sentía mis manos sudar y le rogaba a Dios que Edward haya tenido mejor suerte que yo con esta mentira. Subimos la escalera mecánica hasta el patio de comidas, nuestras manos aun estaban unidas y no pensaba soltarla tampoco, ya me encontraba bastante nerviosa como para quitarme este apoyo. A lo lejos vislumbre la heladería donde hacía turno Alec, y en una de las mesas, un poco mas apartada del resto, se encontraba Edward, de espaldas a nosotros, y claro, frente a él estaba la chica que robaba los suspiros de mi compañero. Alec se detuvo, y quedo con la vista suspendida en la mesa donde se encontraban Jane y Edward, mi corazón comenzó a bombear con mas fuerza ¡Ya veía su regaño venir!

― Supongo...que tu no tienes nada que ver con esto ¿no? ― Se giro lentamente, mirándome con una de sus rubias cejas arqueadas. No encontré nada mejor que encogerme de hombros ― Ya... ¿Y tu esperas que te crea eso? ― Asentí, sin ser capaz de articular palabra. Jo, si habría la boca una sarta de estupideces saldrían de ella ― Bien, vamos por ese helado ― Alec suspiro y volvió a coger mi mano, jalo de mi, haciendo que volviera a la realidad.

A paso rápido pasamos por el lado de los chicos, no pase desapercibida la mirada atónita que Jane nos dio, mientras que Edward nos miraba con el ceño fruncido. Alec pidió dos helados de frutilla rápidamente, luego de que un compañero de trabajo le hiciera un descuento y nos entregara el pedido, me guió a una mesa que se encontraba en la otra punta del local, lejos de Edward y Jane. Suspire mientras tomaba asiento, no estaba saliendo como lo planeado, ¡Se suponía que ellos se verían y se preguntarían '¿Que estas haciendo aquí?' y luego, cuando quedaran ensimismados en su mundo, llegaría la hora de retirada mía y de Edward!

― ¿No comerás tu helado? ― Alec me pregunto, dándole una larga lamida a su helado de frutilla, asentí, dirigiendo una discreta mirada a la mesa donde se encontraba Edward, quien tenia sus ojos fijos en nuestro lugar ― ¿Qué ves? ― Me pregunto inocentemente, mirando por sobre su hombro.

― Nada ― Respondí rápidamente, dándole una probada a mi helado. Alec se volteó y me regalo una sonrisa un tanto extraña ― ¿Estas bien? ― Mierda, esa fue una mala pregunta de mi parte. Alec alzo una ceja y soltó una carcajada.

― Perfectamente ― Contesto ― Ok, dime la verdad Bella ― Su rostro cambio rápidamente a una mueca de seriedad ― Se que tienes algo que ver con...eso ― Dijo, apuntando con su cabeza en la dirección de donde se encontraban los chicos.

― Si te digo que no ¿Me creerás? ― Le pregunte tímidamente, tanteando el terreno, no quería que se enojara conmigo por esto. Alec negó lentamente con su cabeza, suspire ― Tal vez tenga algo que ver ― Le conteste insegura ― Yo solo...

― ¿Querías ayudar? ― Asentí agachando la cabeza, sintiéndome como la estúpida mas grande del planeta ― Tonta, Bella ― dijo cariñosamente, estirando su mano y acariciando mi mejilla dulcemente ― Gracias, um, creo ― dijo, sonriendo.

― ¿Gracias, porqué? ― le pregunte confundida y un tanto sorprendida por su reacción.

― Por preocuparte por mi cariño ― Sonreí, dándole una nueva la mida a mi helado.

Luego de eso comenzamos a hablar de temas sin sentido, me había resignado a que el plan había fallado en su totalidad; eso no quitaba que Edward y Jane siguieran sentados en la mesa que estaba a solo unos pasos de nosotros, pero si Alec podía ignorara a la chica, pues yo también lo haría, solo por el. Ya vendría después las disculpas con Edward al hacerlo pasar por todo esto. Hubo un momento en que Alec se acerco demasiado con su helado, manchando mi mejilla de paso, justo cuando estiro su mano con la servilleta en ella para ayudarme a limpiarla, otra mano tomo su muñeca y la volvió a alejar. Sip, al levantar mi vista el helado se me quedo atorado a la mitad de la garganta, Edward me daba una sonrisa que expresaba mucho, o algo así como 'Luego hablaremos de esto' y a su lado estaba Jane, que veía intercaladamente de Alec a mi, con sus ojos mas opacos que de costumbre.

― Ok, ya basta ― Dijo Edward, me tomo del brazo y me hizo ponerme de pie en un santiamén ― Creo que Jane es la que debe ocupar ese lugar ― comento, apuntando el lugar donde me encontraba yo anteriormente.

― Mira, Cullen... ― Alec hechaba chispas, se iba a poner de pie, pero la mano de Edward en su hombro se lo impidio.

― Escúchame ― Le dijo Edward, con la voz ronca ― No querrás cometer errores, créeme cuando te digo que luego te arrepentirás de ello, lo sé por experiencia ― Edward desordenó su cabello y le dio una última mirada a Alec ― Ahora, se mas valiente de lo que yo fui y no la dejes escapar ― Le guiño un ojo y tomo mi mano.

Jane y Alec nos miraban estáticos mientras nos alejábamos de ellos.

Lo último que vi fue una dulce sonrisa en el rostro de Alec y las mejillas arreboladas de Jane mientras tomaba asiento.

― Whoa, tu...― No tenia palabras para explicar lo que Edward había hecho exactamente.

― Lo sé, soy genial ― Comento, dándole un apretón a mi mano. Golpee sus costillas con mi codo juguetonamente ― Descubrió tu 'plan' ¿Cierto? ― me pregunto divertido, sonriendo torcidamente. Bufe, inflando mis mejillas y asentí ― Lo sabía.

― Fue lindo lo que hiciste ― Murmure luego de unos segundos ― Ya sabes, decirle todo eso, aunque fuera con esas tan 'sutiles' palabras ― Rodé mis ojos, y una sonrisa se poso en mis labios. Edward soltó una pequeña risita.

― Bueno, el estuvo contigo cuando yo me comportaba como un idiota, tenia que agradecerle de alguna forma ¿No crees? ― Me pregunto, posando sus verdes ojos en los mios, sonreí tenuemente y agache la mirada ― No soy tan cruel e insensible, Bella ― Agregó, seriamente.

― Lo sé, yo, solo...gracias ― Susurre, dándole un suave apretón a su mano que seguía unida a la mía.

― Todo por una cita contigo, cariño ― Mis mejillas se sonrojaron cuando dijo aquello ― Como ves, no soy tan despreciable después de todo.

¿Acaso el recordaba todas las palabras que había escrito en la lista al pie de la letra?

Cada vez que hacia alguna alusión a la bendita lista, mi corazón se estrujaba poco a poco.

Tal vez, y solo tal vez me había pasado de la raya en algunas cosas.

Y tal vez, el no sea el único que debe cambiar algunos aspectos de su persona.

Es mas ¿Porque cambiar, si a fin de cuentas, el me comenzó a gustar cuando era lo que era?

Bueno, tendría esa cita para despejar ciertas dudas que crecían en mi querida cabecita.

Cita, la sola palabra hacia que un escalofrió recorriera mi columna vertebral.