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miércoles, 26 de enero de 2011

Lista de imperfecciones por Bella Swan,capítulo 25:Una mente sin recuerdos.

Capítulo 25:Una mente sin recuerdos.

EPOV

— Ok, ahora dinos para que estamos aquí — Alice tenia una enormes sonrisa en su rostro cuando dijo eso, Rosalie me miraba con una de sus perfectas cejas rubias enarcadas. Suspire y agache la mirada. No podía creer en lo que estaba apunto de hacer.

— Alice, hermanita — Sonreí y luego dirigí mi vista a Rose — Rosalie querida — junte mis manos sobre la mesa y continué — Um, bueno, necesito su ayuda — solté, mirándolas expectante.

La rubia chica sonrió socarronamente, Alice no dejaba de dar brinquitos en su lugar, soltando repetidas veces 'lo sabia, lo sabia'

Así fue como, entre miles de cafés y unos cuantos panecillos por parte de Alice, les conté lo que tenia ideado para la cita con Bella. Recibí unos cursis 'aww' cuando termine lo que quería decirles, mis mejillas se sonrojaron levemente ante su estúpida reacción. Vamos no era tan, tan balndito como ellas me hacían ver.

— Esta bien, tendremos todo listo con Rose a las... siete y treinta — Asentí — Le pediremos ayuda a Emmett, el sabrá donde conseguir una de esas cosas — Rosalie asintió dándole la razón — Y lo demás déjalo en nuestras manos hermanito, ya verás que saldrá todo bien — Alice me guiño un ojo y se puso de pie, mientras hablaba por teléfono con alguien.

Ajá, me dejo a la deriva con el demonio de cabellos dorados.

Rosalie me examinaba con sus calculadores ojos azules, tan iguales y diferentes a los de Jasper ¿Podía siquiera eso ser posible? ya lo creo. Me removí incomodo, gracias a la mirada que Rosalie me estaba enviando en estos momentos, alzo una de sus cejas y con demasiada lentitud dejo la taza de café sobre la mesa. Resoplo y cruzo sus brazos por sobre su pecho. Hice una mueca con mis labios y me enderece en el asiento, tomando una posición casi igual a la de ella, claro, con menos seguridad de la que Rosalie destilaba.

— Y bien... — Rosalie sonrió con sorna y volvió a tomar su café — ¿Qué es lo que realmente pretendes con Bella? — Ahora fue mi turno de alzar una ceja.

— Y ¿Qué demonios se supone que significa eso? — Me hice un poco mas adelante con la silla, viendo fijamente los ojos de Rosalie.

— Edward, estas conciente de que si vuelves a comportarte como un maldito troglodita no te salvaras esta vez ¿cierto? — Con que era eso, ella estaba defendiendo a su amiga. Como ven, la chica tiene sentimientos. Asentí, sin poder retener la sonrisa divertida que se asomo por mis labios — Claro, los dos se comportaron como unos verdaderos idiotas pero... bueno, entiendes ¿no? — Asentí una vez más.

— Tranquila Rosie, idiota una vez, nunca dos veces — Le guiñe un ojo y tome un panecillo para echármelo a la boca.

— Bien — Me dijo, con una tenue sonrisa adornando sus labios.

— Bien — agregue, sonriéndole de vuelta.

— ¡Todo esta listo! — chillo Alice, guardando su teléfono celular en aquel pequeño bolso que llevaba — Anda Rose, levántate, hay mucho que hacer — Rose se tomo la ultima gota de café que le quedaba y se levanto. Las chicas se despidieron de mi haciendo un simple ademan con su mano y desaparecieron por la puerta del café.

Me quede recargado contra la silla por un buen tiempo luego de que ellas se fueron, cuando estaba preparado para pagar; si, porque yo había tenido que pagar su descomunal desayuno, una mano en mi hombro me impidió la tarea de ponerme de pie. Me gire y vaya la sorpresa que me encontré al ver a Alec tras de mi. Alce una ceja con asombro cuando este tomo asiento justo a mi lado.

Whoa, las vueltas de la vida ¿Huh?

— Um, ok, estos es incómodo — No encontré nada mejor que darle la razón — Bien, yo, quería darte las.. las gracias — Una sonrisa de burla se planto en mis labios. Esto si que era un momento épico, el rubito agradeciéndome ¡Pero que ironía!

— Vaya, um, de nada, supongo — respondí, encogiéndome de hombros para restarle importancia a la situación. Alec suspiro y se estiro en la silla.

— Si no hubiera sido por Bella, nunca hubieras escuchado un gracias de mi parte — agrego, mirando fijamente por la ventana — Que te quede claro.

— Ajá — le conteste — Y, um, ¿Cómo esta Jane? — le pregunte, rascando mi cabeza con incomodidad. Alec sonrió como un completo idiota ante la mención de la chica. Me pregunto si yo pondré la misma cara cuando el nombre de Bella sale a colación.

— También te agradece el que hayas hecho eso — asentí.

Después de todo Bella tenia razón.

Hacer una buena acción dejaba una tranquilizadora sensación en tu interior.

Más si el chico que estaba tras tu chica se encontraba fuera de juego ahora.


Eran ya las cuatro de la tarde.

Tenía que llamar a Bella para dejar clara la hora de nuestra cita.

Nuestra cita, sonaba tan bien aquello.

Tome el teléfono que descansaba en mi buró por enésima vez. Busque el número de Bella en la agenda, sonreí por inercia recordando cuando ella buscaba el número de Jane. Cuando finalmente lo encontré, suspire, no era como si fuera la primera vez que salia con Bella, pero si que había una gran diferencia. Antes lo hacíamos al modo de 'amigos' ahora ni siquiera sabia que eramos exactamente.

El tono se escucho al otro lado de la linea, y las manos me sudaban a mas no poder.

¡Estaba actuando como un jodido imbécil!

Era Bella por todo lo santo.

— ¿Si? — La voz de Bella resonó por la linea, y el aire se me quedo atascado en los pulmones. ¡Me encontraba en blanco! — Um, ¿Diga? — volvió a repetir, un poco mas impaciente — ¡Oh vamos! si es una de esas maldita bromas telefónicas te juro que... — Una risita escapo de mis labios — ¿Edward? — pregunto avergonzada — Mierda, siempre olvido ver quien es el que llama ¿Porque no contestabas? — Piensa Edward, piensa.

— Yo, um... ¿Cómo estas? — Y ese fue un patético intento de cambiar el rumbo de la conversación. No podía dejarme al descubierto diciéndole que mis nervios estaban mas activados que nunca porque tendríamos una cita.

— Eh, bien — Contesto — Mhm, ¿Y tú? —Sonreí, parece que no era el único nervioso aquí.

— Excelente — le respondí — Bella yo, quería, bueno... ¿Te parece bien a las ocho? — Pregunte estúpidamente, enredándome con las palabras. La respiración de Bella era lo único que se escuchaba.

¿A las ocho? — Susurro — ¡Oh, a las ocho! — Una nerviosa risita escapo de sus labios — Um, si, a las ocho esta bien — Fruncí el ceño.

¿Había olvidado nuestra cita?

— Lo olvidaste — Sentencie. Una punzada se clavo en mi pecho ¡Y yo que estaba como un completo idiota perdiendo la cabeza en esta cita! Hmpf, ella va y lo olvida.

— N-no, no lo olvide, es solo que... — Un suspiro escapo de sus labios — Bueno si, en realidad lo había olvidado ¡Pero tu nunca me dijiste cuando seria! — Cierto, un punto a su favor. Una risa volvió a escapar de mis labios, mientras desordenaba mi cabello por ¿Cuarta vez?

— Lo siento — agregué — Bueno, entonces nos vemos a las ocho — murmure, sin querer cortar la llamada.

— Mhm, nos vemos a las ocho Edward — dijo, antes de dejar la linea muerta.

Nunca en mi vida deseé con tanto fervor que la horas pasaran rápidamente.


Me encontraba en la estancia de la casa Swan.

Ajá, frente a la calculadora mirada de Charlie y Emmett...

Si, Emmett.

Por una extraña razón Emmett me tenia entre ceja y ceja; esta demás decir que me encontraba mucho mas incómodo con su mirada de lo que debería estar ¡Pero es Emmett, un maldito mastodonte que puede sentarse sobre mi y acabar con mi vida! Oh mierda, ahora estoy todo un 'Drama Queen' simplemente ge-ni-al. Mire el reloj que llevaba en mi muñeca por octava vez, y gracias a aquel pequeño gesto casi me pierdo la llegada de Bella. Su padre y su hermano se pudieron de pie, mientras ella bajaba la escalera y soltaba un sonoro bufido, con una de sus manos les hizo un gesto y les indico que se fueran de la sala, a regañadientes 'los machos alfa' de la familia Swan se despidieron, no sin antes recibir un 'te estoy observando' por parte de Emmett. Sonreí cuando Bella llego a mi lado, estaba tan simple y hermosa a la vez, algo que solo ella podía alcanzar. Le tendí mi brazo y le di una sonrisa torcida, su respuesta fue nada mas ni nada menos que uno de sus adorables sonrojos, mientras ligaba su brazo con el mio.

— ¿Lista? — Le pregunte, abriendo la puerta de entrada.

— Lista — declaro, sonriendo dulcemente.

...

El telón se mostraba a lo largo del árbol, gracias a la ayuda de Emmett las chicas pudieron conseguir un proyector, el resto fue fácil; Alice me ayudo con la película y voilà todo marchaba sobre ruedas. Mire de soslayo la expresión de Bella, una hermosa sonrisa adornaba su sonrojado rostro mientras su vista paseaba por todo el lugar, examinando. Se giro y su sonrisa se acrecentó, si es que era posible, tomo mi mano y camino a la manta que se encontraba sobre el césped, entre el proyector y el telón. A un costado de la manta había una pequeña cesta, cortesía de Rosalie, que contenía miles de pequeños panecillos de todos los tipos. Bella tomo asiento y jalo de mi mano para que me sentara junto a ella, lo hice.

— Whoa, Edward, esto es...hermoso — susurro, dándole un leve vistazo al cielo, las estrellas se podían ver con claridad gracias a que nos encontrábamos en un lugar privado de las excentricidades de la ciudad.

— Bueno, seria mejor si las estrellas no fueran tan brillantes como ahora, así veríamos la película mejor — Bella rodó sus ojos y sonrió. Me acerque a la canasta y saque dos panecillos, le ofrecí uno a Bella y el otro me lo deje para mi. Me levante y camine al proyector, cuando la película estuvo en su lugar, una imagen apareció en el telón. El gemido de sorpresa que dio Bella fue música para mis oídos. Camine lentamente y me volvi a sentar junto a ella, sus ojos estaban pegados a la pantalla.

— ¿Co-como lo hiciste? — Me pregunto, sin retirar la mirada de la película — ¿Como conseguiste esta película para un proyector así? — Se giro y clavo sus enormes ojos marrones en los míos, la emoción era tangible en aquellos pozos sin fondo que me observaban expectantes.

— Cariño, tengo mis contacto — Le respondí, guiñándole un ojo. Bella sonrió y volvió su atención a la película.

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, siempre me había preguntado que era lo que Bella encontraba fascinante de esta película, en mi opinión, todo acababa cuando Kate Winslet aparecía con el cabello de color azul en la pantalla y claro, Jim Carrey en esta faceta tan 'anormal' para su persona. Pero no, para ella siempre haba sido alucinante, como el amor los hacia tomar la drástica decisión de borrar sus mentes; enserio, no le encuentro nada alucinante a eso. Pero bueno, supongo que son cosas de chicas que nunca llegaré a entender. Cuando la película iba en aquella parte en la que el ya no quiere que borren los recuerdos de su chica, los ojos de Bella se encontraban en estado de transición: Rojos, brillosos, inundados en lagrimas. Me levante, sin que Bella me tomara atención alguna, y me posicione tras ella, dio un respingo cuando pase mis piernas a los costados de su cuerpo y la atraje a mi pecho, se relajo luego de unos segundos y se acomodo sobre mi pecho.

— Cuando tenga una hija su nombre será Clementine — Dijo Bella, cuando la película llego a su fin — Um, sip, se llamará Clementine Orange — Una enorme carcajada broto desde lo mas profundo de mi pecho, Bella me golpeo juguetonamente, con una sonrisa cursando sus labios.

— Simplemente no puedes hacerle eso a tu hija — le dije, tratando de contener la risa que amenazaba con salir nuevamente. Bella dirigió su vista al cielo una vez más y frunció sus labios, ensimismada en sus pensamientos.

— ¿Por qué no? le vendría el nombre si sale con tu cabello y...— Los ojos de Bella se abrieron de par en par al igual que los míos, mientras que sus mejillas adquirían una hermosa tonalidad rosácea. El silencio predomino un instante entre nosotros, un silencio un tanto incómodo.

Dios, ¿Escuche bien, ella realmente dijo eso?

— Um, ¿Qué acabas de decir? — le pregunte, desordenando mi cabello nerviosamente.

— Nada — Contesto cortante, echando un panecillo entero a su boca, sin poder articular palabra.

— Bueno, seria un buen nombre si saliera con mi cabello — Comente como si nada, para aligerar el ambiente. Bella se removió entre mis brazos — Aunque, solo pido que tenga tus ojos, con eso me basta — finalice con una sonrisa, mire a Bella de reojo, sus mejillas estaban arreboladas y jugaba impacientemente con un panecillo entre sus manos.

— Edward... — Un enorme suspiro abandono sus labios, y su vista volvió al cielo — Me encantan... — susurro, con una suave sonrisa en su rostro — Las estrellas, son tan... tan maravillosas — Dirigí mi vista al cielo, la luna junto a las estrellas alumbraban en todo su resplandor.

Nos quedamos en silencio observando las estrellas.

Una cantidad de cosas pasaban por mi cabeza; una de ellas era que me gustaba estar así. Bella entre mis brazos, sin ninguna preocupación, dejando de lado la bendita lista ¿Acaso así era el cielo? Bella se acomodo nuevamente entre mis brazos, se recargo contra mi y apoyo sus brazos sobre los míos, que se encontraban sobre su estómago.

Ahí fue cuando me di cuenta de que ya no podía esperar mas.

Había esperado tanto tiempo, había hecho tantas idioteces solo para llamar su atención, me había comportado como un autentico crío frente a ella. Y no podía mas, no podía seguir esperando. Quería poder estar así con ella cuantas veces quisiera, sin tener que trazar planes ni nada por el listo, solo porque ella y yo lo quisiéramos así; acariciar su rostro interminables veces, besar sus malditos labios que me tenían desquiciado ¿Era mucho pedir? ¿Seria realmente malo preguntarle si estaba lista?

Una mente sin recuerdos... — Susurre sin darme cuenta. Bella me miro por sobre su hombro y frunció el ceño.

— ¿Por qué dijiste eso? — Me pregunto en un murmullo, mire sus ojos directamente y sonreí levemente.

— Bella... — Se deshizo de mi agarre y se sentó frente a mi, a lo indio — Una oportunidad — Bella alzó una de sus cejas, un tanto confundida — Es todo lo que te pido, una oportunidad para demostrar que... que puedo ser diferente por ti — agache la mirada y continué — Olvidémonos del pasado y centrémonos en el ahora, en el nosotros que podría existir — Finalice, jugando con el césped entre mis dedos. Ella me miro atónita, luego abrió su boca y soltó aire súbitamente.

— Edward, yo... — Pose mi dedo índice suavemente sobre sus labios y le sonreí.

— Solo una oportunidad cariño, es todo lo que pido.