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miércoles, 26 de enero de 2011

Lista de imperfecciones por Bella Swan,capítulo 26:¡Gracias, Lauren!.


Capítulo 26:¡Gracias, Lauren!

BPOV

Una oportunidad.

¿Qué era una simple oportunidad?

Había que estar conciente de las dos posibilidades:

Si le decía no; me arriesgaba a seguir con este bizarro juego de 'tira y afloja', seguiría excusándome tras los puntos de la lista y peor aún, trataría de convencerme de que hice lo correcto. Y ahí estaba la otra posibilidad, el si; esta pequeña palabra, la cual contiene un gran significado en estos momentos, me llevaría a la felicidad, por decirlo de alguna manera, después de todo, aprendí que debo dejar de engañar al resto y a mi misma especialmente. Una oportunidad no era la gran cosa ¿no?

Me arriesgaba a que Edward se aburriera de mi y me partiera el corazón.

Nah, no era la gran cosa.

Así que haciéndole caso a Edward, dejando atrás el fatídico pasado, Bella tendría una mente sin nada de recuerdos.

— Solo una — susurre, mirando mis manos — Solo una oportunidad Edward — Levante la vista y sonreí a los hermosos ojos que me miraban destilando emoción.

— N-no, no estas bromeando ¿Cierto? — Pregunto, entrecerrando sus ojos con duda. Resople y golpee su hombro suavemente con mi puño mientras negaba con mi cabeza y mis mejillas se sonrojaban a mas no poder — ¡Ey! de ti se puede esperar este tipo de cosas — Murmuro, con una dulce sonrisa en sus labios.

— No, idiota, no estoy bromeando. Quiero... quiero que nos demos una oportunidad. Lo dije, ¿Contento? — Le dije, volviendo a sentir mis mejillas arreboladas. Edward estiro su mano y acaricio mi mejilla cariñosamente, por simple inercia incline mi rostro hacia la palma de su mano y suspire, cerrando mis ojos.

Se sentía tan bien estar así.

— Entonces... esto es una oportunidad ¿huh? — Murmure, acurrucándome a su lado, Edward me rodeo con su brazo y me atrajo hacia si, apoyo su cabeza sobre la mía y soltó un suspiro.

— Mhm — murmuro, perdido en quien sabe donde.

— Me gustan las oportunidades — susurre, cerrando mis ojos y dejándome llevar por el momento.

— Um, ¿Bella? — Rodé mis ojos, abriéndolos lentamente ¡Había arruinado el momento!

— ¿Qué? — le pregunte, girándome para quedar cara a cara con él. Edward sonrió y besó mis nariz dulcemente.

— ¿Esto quiere decir que eres mi novia? — Me pregunto, frunciendo el ceño.

— Eh, supongo — Le conteste encogiéndome de hombros — Edward ¿Quieres ser mi novio? — Le pregunte de un sopetón, regalandole una hermosa sonrisa. Edward alzo sus cejas y comenzó a reir — ¿Qué? — Volví a preguntar, frunciendo el ceño.

— Se supone que yo debo preguntar eso, cielo — Rodé mis ojos.

— Da igual, lo que importa es la respuesta ¿No? — Edward resoplo — Así que... solo responde — Una sonrisa torcida se posos en sus labios. Acertaron, esa sonrisa.

Edward tomo mi barbilla con una de sus manos y se acerco lentamente a mi. Solté un suspiro cuando nuestros labios se juntaron. Me encantaban sus besos, la forma en que sus labios se acoplaban perfectamente con los míos era... sensacional; Acostumbrarme a ellos seria un completo desafío, enserio ¿Como decirle a mi corazón que deje de revolotear dentro de mi cada vez que Edward se acerca? ¿Como alejar los zumbidos de las abejas que se alojaban en mi estomago con un simple toque?. Un gritito de jubilo se escondía en mi interior ¡Ahora tendría esto todos los días!

— ¿Enserio debo responder eso? Por si lo olvidaste, yo fui el que pidió una oportunidad — Susurro, con nuestros labios separados por escasos milímetros. Fruncí el ceño y tome su labio inferior entre mis dientes, dándole una leve mordida — Ok, ok. Si cariño, quiero ser tu novio — Me dio un corto beso y luego se separo — Y no creas que lo dije porque me mordiste. No te imaginas cuanto ame eso— Sin darme tiempo a hablar, se apodero de mis labios nuevamente.

¿Y quien soy yo para rechistar?

Bien hecho Bella, tomaste una buena y sensata decisión.

...

— Cuando... Esa vez cuando Jane se presento como mi novia, tu, bueno — Edward paseo su mano derecha por sobre su cabello nerviosamente — ¿Yo te gustaba en ese momento? — Me pregunto, con un leve rubor en sus mejillas.

— Ajá — Respondí, dándole una mordida al panecillo que tenia entre mis manos.

— Espera, ¿Yo te gustaba? — Asentí, Edward frunció el ceño — ¿Y tenias novio? — Rodé mis ojos y me gire para quedar frente a él, golpee su pecho dos veces con mi dedo índice.

— Oye, yo no te pregunto porque estuviste con todas esas chicas si supuestamente yo era 'la que te quitaba la respiración' — Comente, haciendo comillas en el aire con mis dedos, mientras Edward hacia una mueca de desagrado con sus labios — Además... te mentí, no tenia novio — Sonreí dulcemente y Edward frunció el ceño.

— ¿Como que no tenias novio? ¿Y el idio... — Le di un golpe en su cabeza, acompañado de 'la mirada' — Lo siento, el simpático de Alec — corroboro, rodando sus ojos.

— Alec era el chico de las pizzas y... te engañe — Volví a sonreír — ¿Y qué? Igual yo podría tener un novio — me cruce de brazos — No seré tan guapa como Jane, pero tengo lo mío — le guiñe un ojo. Edward tomo mi cintura y me jalo, haciendo que cayera junto a el recostada en la hierba.

— Boba, eres hermosa — me dijo, besando mi mejilla derecha — Un poco gruñona, pero preciosa — ahora beso mi frente dulcemente — Y me alegra saber que no tuviste nada con ese Alec — Se acerco para besar mi mejilla izquierda y yo me aleje con cuidado, mordiendo mi labio inferior levemente.

— Um, bueno — rasque mi cabeza en un gesto de nerviosismo — No es tan así — Edward me miro confundido — ¡Dios! No eras el único que andaba repartiendo besos ¿Entiendes ahora? — Rodé mis ojos y me estire en la hierba nuevamente.

No había tenido una relación relación con Alec, pero no me quejo de aquellos besos que existieron entre nosotros. Después de todo Alec es Alec ¿Quien en su sano juicio se quejaría por los besos de un chico tan amoroso como el? Además no tenia nada de malo que yo 'experimentara' cuando Edward andaba saltando de chica en chica y luego se estanco con Jane. Edward me miraba minuciosamente, con sus cejas juntas y sus labios en una extraña mueca, mire directamente sus ojos y alce una de mis cejas, mientras cruzaba mis brazos tras mi cabeza.

— ¿Qué? — espeté, moviéndome incómodamente sobre la hierba por lo penetrante de su mirada en mi persona.

— Nada — dijo, girando su cabeza y posando su vista en el cielo — Lo siento... — agregó luego de unos segundos — Siento todo lo que te hice — Y aquí vamos de nuevo.

Ese era uno de los tantos problemas que Edward tenía.

El chico no entendía cuando tenía que cerrar la boca.

— Si empezamos a disculparnos no terminaremos nunca, créeme — Murmure, imitando su posición — Además, ¿Para que estamos con cosas? Los dos la jodimos, dejemoslo así — Gire mi cabeza y me encontré con una hermosa sonrisa por parte de Edward, la cual correspondí.

— Te quiero — Me dijo, soltando un suspiro — No sabes cuanto, Bella — Estiro su brazo izquierdo y acaricio mi mejilla, la cual se encontraba de su ya característico color carmín.

— Lo sé — comente, con una socarrona sonrisa en mis labios, para alejar la vergüenza en mi — También te quiero — Edward sonrió — Pero... ahora yo tengo una pregunta — agregue, mientras fruncía mi entrecejo frente a la atenta mirada de Edward.

— Dispara — Me dijo, cruzando sus brazos por sobre su pecho.

— Kate — Murmure, acariciando mi barbilla con mis dedo índice — ¿Realmente tu y Kate... — Un escalofrío recorrió mi cuerpo — Ya sabes, tu y Kate, en la parte trasera del Volvo — Alce ambas cejas y lo mire expectante.

Tal vez una vena masoquista se escondia dentro de mi.

Solo tal vez.

— No — Me respondió con una sonrisa — Yo y Kate nada en la parte trasera del Volvo — Fruncí el ceño y resople.

— Ya, y ¿Yo tengo que creer eso? — Edward movió su cabeza a modo de afirmación.

— Puede que luego de esa pequeña discusión que tuvimos, yo, inconcientemente, haya estado hablando sobre las cosas que me dijiste — Fruncí mis labios y lo mire sin comprender que mierda estaba hablando — Ok, ok. Me refiero a que quizás mencione tu 'sugerencia' — agregó, haciendo comillas con sus dedos en el aire — Además, ¿Enserio me crees capaz de hacerle eso a mi querido auto? Pensé que me conocías mejor, Bella — Golpee su hombro juguetonamente con mi puño — Oh, lo olvidaba, mira lo que tengo aquí — Edward metio su mano derecho en el bolsillo de su pantalón, de ahí extrajo una hoja de cuaderno hecha bolita.

Edward comenzó a estirar el papel y ¡Válgame Dios! era la estúpida lista ¿Como demonios tenia la lista si yo misma había visto que esta se había 'evaporado' a causa de la lluvia de 'aquel' día? Se la arrebate rápidamente de las manos, y exactamente, ahí estaba la lista; solo que esta vez la pulcra letra de Edward resaltaba en el blanco papel, lo mire alzando una de mis cejas a lo que el se encogió de hombros restandole importancia.

Bah, y yo era la de la vena masoquista.

— Me puedes explicar, um, ¿Porque reescribiste la lista? — Le pregunte, pasando mi vista por cada uno de los puntos ahí presentes.

— Bueno, tal vez para recordar no debo hacer algunas de esas cosas — Comento, encogiéndose de hombros nuevamente, sentándose sobre la hierba y acercándose más a mi — Egocéntrico ¿Huh? ¿Realmente me miro tanto en los espejos? digo, ¿Acaso no es normal? — Me pregunto, desordenando su cabello — Y estas equivocada, no babeo por mi reflejo — agregó, cruzándose de brazos, enfurruñado.

Aw, se veía tan adorable así.

— Bueno, tal vez exagere un poco las cosas — Sonreí — y si babeas por ti, no lo niegues — Edward rodó sus ojos.

— No lo hago.

— Si, Edward, babeas por tus músculos, tu sexy cabellos y todo eso — Comenté, articulando con mis manos.

— No, solo babeo por ti — Una sonrisa torcida se poso en sus labios, y el rubor llego a mis mejillas nuevamente.

— Oh cállate — Le dije, lazandole el papel en la cara.

Promiscuo... — Alce una de mis cejas antes de que comenzara a excusarse — Esta bien, saltémonos ese — Rodé mis ojos, con una divertida sonrisa en mi rostro — Esta si que puedo responderla — Me acerque a el y puse mi cabeza junto a la suya, para leer lo que decía el papel — Cobarde, por no tener el valor de decirte lo que sentía realmente — Murmuro, mirando el papel. Me acerque a su mejilla y le di un dulce beso.

— Ya lo hiciste, así que no importa — Recargue mi cabeza contra su hombro y suspire — Y, aparte, creo que te hubiera mandado al infierno si me hubieras dicho lo que sentías en esos momentos — Edward soltó una pequeña risita, que sacudió su cuerpo y mi cabeza de paso.

— Lo hiciste, por si no lo recuerdas — Infle mis sonrojadas mejillas y resople.

¡Yo no había hecho eso! literalmente.

— Solo... sigue leyendo.

— ¿Sabias tu que la bipolaridad es una enfermedad muy grave? — Asentí — ¿Enserio piensas que tengo bipolaridad? — Rodé mis ojos, Dios, Edward a veces podía ser tan, tan ingenuo.

— Edward, no quería decir que padecías esa enfermedad, eso solo un... — Edward me miraba con una expresión de no entender nada — Olvídalo cariño, solo olvídalo — Sonrió; con una hermosa y gigantesca sonrisa, se acerco a mi y me dio un rápido beso en los labios — Y eso ¿Porque?.

— No lo se, tal vez porque me dijiste cariño — Comentó restandole importancia — Celos... No creo que sea necesario que explique eso, ¿O si? — Negué con mi cabeza — Y tu oveja, yo no tengo celos de tu oveja... bueno, tal vez porque pasa mas tiempo contigo que yo y... — Solté una gran carcajada que no lo dejo seguir.

— ¡Edward! ¡Es un peluche! — Chille divertida. Las mejillas de Edward se sonrojaron tenuemente.

Seguimos revisando la lista. El alegaba en algunas ocasiones, como en la numero seis; cuando puse que era un maldito impulsivo, diciendo que aquello no era una imperfección justificable y sacándome en cara que yo había correspondido aquel beso, así que, en otras palabras, ese punto no contaba.

Y luego, en la numero siete, se volvió a disculpar, dejándome claro que era lo que 'quería probar'; y es que realmente este chico necesitaba aprender un poco de tacto para decir las cosas, si en ese momento hubiera sabido que el quería saber si yo estaba interesada en el, no me hubiera causado tanta ira, creo.

Cruel — susurro, y una nueve de culpa y arrepentimiento cubrió sus ojos — Tengo algo que decir en esto...

— No es necesario, de todas forma, no mentiste cuando me dijiste todas esas cosas — Rodé mis ojos restandole importancia — Duele que te digan tus verdades de frente — Edwrad iba a replicar y lo mande a callar — El sarcasmo forma parte de mi vida, teniendo a Emmett como hermano es lo mejor — sonreí — No soy ruda, bueno si, o no, ¡Ah mierda no lo se! — Edward soltó una pequeña risita y yo golpee su hombro con mi puño, me miro alzando una de sus perfectas cejas mientras pasaba su mano por el 'lugar afectado' — Esta bien, soy ruda — Resoplé — Testaruda y orgullosa... eso no necesito aclararlo.

— Eres hermosa, ya te lo había dicho y lo vuelvo a decir — Edward acaricio mi mejilla y luego le dio un tierno beso — Cariñosa, con las personas que quieres serlo — Rodé mis ojos y mis mejillas se colorearon tenuemente — Pero lo más importante es que eres única cariño, y te amo así — Beso la punta de mi nariz y yo sonreí.

Con imperfecciones o no, yo también lo quería así.

Edward comenzó a doblar la hoja de papel en pequeños trocitos, luego la metió en el bolsillo de su pantalón nuevamente, miro el reloj de pulsera que llevaba, frunciendo el ceño levemente y poso sus esmeraldas en mi.

— Cariño, es hora de irnos — resople y me volví a estirar boca arriba sobre la hierba.

— ¿No podemos quedarnos solo un ratito mas? — Imite el puchero de Alice, haciendo sobresalir mi labio inferior un poco. Edward rió y paso su pulgar sobre mi labio dulcemente.

— No podemos, cielo — Hice una mueca de desagrado con mis labios — Um, no quiero que tu padre piense que he corrompido a su pequeña — Me dijo, guiñándome un ojo mientras se ponía de pie, me ofreció una de sus manos para que me levantara, la tome y Edward me ayudo a ponerme de pie, jalandome demasiado cerca de su persona.

— Te quiero, bobo — besé sus labios castamente.

Y sí, nunca me cansaría de repetirlo.


Llegue sumamente agotada a casa, Emmett me esperaba sentado en el sofá, con sus grandes brazos cruzados sobre su pecho y una de sus cejas alzadas. Rodé mis ojos y camine lentamente a donde se encontraba, tome asiento junto a el, quedando en un raro silencio. Comencé a tamborilear mis dedos sobre mis piernas, y mordía mi labio incesantemente, Emmett movía su pie rápidamente, en un claro movimiento de que 'esperaba algo' Resoplé y me gire para quedar cara a cara con el, apoye mis dos manos en mis piernas y tome una gran bocanada de aire.

— Edward y yo somos novios, ¿Feliz? — Su ceño se frunció por una fracción de segundos, abrió su boca y luego la cerro rápidamente, lo único que recibí de el fue un asentimiento de cabeza — ¿Eso es todo lo que me vas a decir? — Emmett volvió a asentir — Bueno entonces... yo me voy — Me levante lentamente del sofá, pero una mano tan conocida me jalo de vuelta a mi lugar.

— ¿Así que, son novios? — Asentí, sintiendo el calor subir a mis mejillas — ¿Quién se lo pidió a quien? — Fruncí el ceño y le conteste de todas maneras, sin entender a que quería llegar con esa pregunta.

— Um, bueno, Edward me pidió una oportunidad para que estuviéramos juntos, pero... — Emmett soltó una maldición bajo su aliento, que me desconcertó aun mas — Eh, pero yo fui la que le pregunto si quería ser mi novio — Una enorme sonrisa se planto en el rostro de Emmett, remarcando sus hoyuelos.

— ¡Si! ¡Jasper me debe cincuenta dólares! — Rodé mis ojos y deje caer mi cabeza contra la cabecera ¡Era demasiado obvio que todo esto tenia que ver con una estúpida apuesta!

Emmett tomo su celular y marco rapidamente un numero. Comenzó a gesticular con sus brazos unos gestos de victoria, mientras comenzaba a cantar una extraña canción, luego de su minuto de fama, se acerco a mi y me entrego el teléfono celular, con el altavoz encendido y una expresión sombría en el rostro.

— ¿Qué? — Le pregunte, mirándolo a el y al teléfono celular repetidas veces.

— ¡Edward dice que el tomo la iniciativa! Jasper no quiere pagar mis cincuenta dólares — Me encogí de hombros y alargue mi mano con el celular, entregándoselo — ¡Bella! ¡Dile a tu estúpido novio que no arruine mi victoria! — Un puchero se formo en mis labios, y como era costumbre, es gesto pudo mas que mi control.

¡Tu eres el estúpido Emmett! — La voz de Edward se escucho al otro lado de la linea.

— ¡Ey! no insultes al pobre de Emmett... eso solo lo puedo hacer yo — Una boba sonrisa apareció en mis labios — Y déjate de tonterías, yo te pedí que fueras mi novio — Edward soltó un resoplido, de fondo se escuchaban las risas de Rose, Alice y Jasper.

¿Vamos a empezar otra vez? Yo fui el que te pidió una oportunidad cariño — Era una idiotez, pero cada vez que escuchaba la palabra 'cariño, cielo' salir de sus labios mi estúpido corazón se ablandaba un poquitín más.

El amor cariño, el amor.

— Edward Anthony Cullen ¿Enserio quieres discutir conmigo? — Unas fuertes carcajadas se escucharon al otro lado de la linea, Emmett me miraba y alzaba sus pulgares en señal de apreciación, y la boba sonrisa que había aparecido en mi rostro se acrecentó.

No, Bella — Me respondió, por el tono de voz que empleo pude intuir que se encontraba avergonzado.

— Así me gusta cariño — Solté una pequeña risita — ¡Así que dile a Jasper que le pague al idiota de mi hermano, y que dejen de hacer apuestas a costas de otros! — Chille. Emmett alzó su puño al aire y comenzó nuevamente con su danza.

Creo que no es necesario que se lo diga — Edward dejo escapar una musical risa de sus labios — Bien, ve a dormir que ya es tarde. Te amo, ¿Lo sabes, no? — Un coro de 'Aws' resonó, y el color volvió a mis mejillas.

— Lo sé, yo también te amo — Y con la mima sonrisa boba corte el teléfono, mientras mi mente viajaba al país de las maravillas.

— ¡Ey, Bella! — Levante mi rostro y me encontré con un sonriente Emmett — ¿Porque no me ayudas a hacer una lista de imperfecciones sobre Pam Anderson? Estoy seguro de que ella me ama, pero tenemos ritmos de vidas tan diferentes... Se que se acuesta con esos tipos solo para hacerme sufrir — soltó un dramático suspiro y la almohada que le lance le llego de lleno en el rostro.

¿Quién iba a decir que un simple papel iba a ser mi perdición y a la vez mi salvación?

El amor duele...

¡Demonios que duele, y mucho!

Pero el verdadero amor siempre triunfa, por sobre todas las cosas.

Oh mierda, acabo de comprobarlo: Gracias a Edward me convertí en una blandita.

Y por supuesto, que yo me enamorara de Edward, que Edward y yo hubiéramos pasado por tantas cosas y que finalmente Edward y yo fuéramos novio, aparte de la lista, se lo debía enormemente a una sola y querida persona. Así que aquí viene un enorme agradecimiento a aquel personaje que me llevo a todo esto:

¡Gracias Lauren, muchas, muchísimas gracias, cariño!


~ FIN ~