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miércoles, 26 de enero de 2011

Lista de imperfecciones por Bella Swan,capítulo 22:La pequeña de papá

Capítulo 22:La pequeña de papá

BPOV

¡Pero yo te quería a ti maldita sea!

¡Me importan una mierda todas esas chicas!

Que me vieras como algo más que tu simple mejor amigo...

Ok.

Esas palabras si que me daban para pensar ¿Cómo no hacerlo? Lo se, estamos hablando de Edward, pero...¡Dios santo, soy una chica! ¿Qué chica no ama que le digan esas cosas? Si, esta bien, no fue lo mas perfecto del mundo, pero de todas maneras... A Bella Swan si le habían gustado, y por una razón, que a estas alturas de mi vida no me es extraña, aquellas abejas zumbantes en mi estomago volvieron a aparecer; recordando también las alitas de colibrí que tengo en vez de corazón.

Me estire a lo largo del sofá. Mamá estaba en la cocina preparando la comida, mientras tarareaba una de las tantas canciones que nunca lograba aprenderse, Emmett gruñía a toda voz en su cuarto jugando Wii y papá estaba en el sofá frente a mi, leyendo el periódico. Suspire y volví a acomodarme, por enésima vez, papá me miro por encima del papel y alzo una ceja en señal de interrogativa, le sonreí restandole importancia, y suspire una vez mas. Cerré mis ojos y comencé a recordar; esos tiempos, en los cuales Edward y yo habíamos sido solo los mejores amigos, esos tiempos en que nos reíamos de las idioteces de los demás, tiempos donde no me importaba cuanta chica pasara por su persona...tiempos en los que no sabia lo que sentía el realmente, jum, tiempos en los que nunca pense encontrarme en esta posición.

— Esta bien, hablemos — La voz de Charlie me sobresalto, me acomode en el sofá para quedar sentada y lo mire interrogante — Algo te pasa Bells, puedo parecer un viejo ignorante, pero no lo soy — agrego sonriendo, haciendo que las pequeñas arrugas que enmarcaban sus ojos se acentuaran. Le sonreí devuelta y comencé a negar con mi cabeza lentamente.

— Tranquilo papá, estoy bien — conteste, sin siquiera creérmelo yo misma — Es enserio, nada me pasa — rodé mis ojos.

— Isabella — la expresión en su rostro se suavizo — Cariño, eres mi pequeña, e insisto — sonrió — Puede que no este aquí siempre, pero te conozco linda — sonreí con ternura, papá demostraba su cariño muy pocas veces y cada vez que lo hacia mi pecho se inflaba con un calor indescriptible — Ahora dime ¿Quién es el? ¿Lo conozco? ¿Te hizo algo? — Sip, pero al final del día seguía siendo un papá celoso, como todos.

— Espera ¿Porqué crees que es por un chico? — pregunte confundida, aunque en mi interior trataba de aguantarme los nervios.

— ¿Porqué mas va a ser? — me pregunto devuelta —¿Porque tuviste una mala calificación? — su pregunta estaba cargada de diversión ¡No era mi maldita culpa que el profesor de matemáticas me odiara! infle mis mejillas infantilmente y me cruce de brazos.

— Es Edward, ¿Lo conoces? Sip, creo que muy bien papá, y no; no me ha hecho nada — contesté de sopetón, omitiendo algunos aspectos, los ojos de papá se abrieron enormemente. Pasaron alrededor de unos minutos y comencé a preocuparme ¡Oh Dios Mio! ¿Y si le daba algo por mi culpa? mis manos comenzaron a sudar, entrecerré mis ojos y pregunte con vos temblorosa — ¿Pa-papá? — Charlie ni siquiera pestañeaba — ¿Papá? — su ojo izquierdo hizo un raro movimiento — ¡Papá reacciona! — chille, poniéndome de pie.

Uno, dos, tres.

Charlie pestañeo lentamente.

Charlie me miro con su ceño fruncido.

Eh, el rostro de papá ardía, literalmente.

— ¡Renée! — vocifero. El piso de arriba quedo en una completa calma, los gritos de Emmett ya no se escuchaban. En la cocina, la llave había sido cerrada, así que el sonido del agua golpeando contra el lavabo no existía. En un dos por tres Emmett y mamá estaban junto a nosotros.

¡Genial, reunión familiar!

— ¿Que sucede, cariño? — le pregunto mamá a papá con voz dulce, mientras secaba sus manos en el dobladillo de su delantal. Emmett me miraba alzando una ceja, mientras se cruzaba de brazos y se echaba en el sofá, sin quitar la estúpida sonrisa de su rostro.

— Bella — dijo papá, clavando sus achocolatados ojos en mi — Ella... Oh Dios, dime que no es cierto — Mamá lo miro esperando una aclaración, mientras que el mastodonte mordía su labio tratando de contener la risa. Rodé mis ojos y bufe, desparramándome al lado de Emmett en el sofá.

— ¿De qué hablas amor? — Renée miro a papá con una inocente sonrisa pasmada en su rostro, escondí mi cabeza en mis manos para tratar de quitar el maldito sonrojo que se apoderaba de mi más y más. Charlie bufó, mientras su rostro se ponía igual de rojo que el mio...pero claro, por diferentes motivos.

— ¿Enserio tengo que decirlo, amor? — La voz acongojada de papá al decir eso le saco una pequeña risita a Emmett, quien callo inmediatamente al ver la asesina mirada de mamá. Rodé mis ojos ante el show que papá estaba haciendo. No era la gran cosa tampoco ¡Ey, su hija tiene un enamoramiento! como ven, nada de extraño.

— Vamos cariño, no creo que sea tan terrible ¿no? — Mamá me dio una leve mirada y me guiño un ojo.

— Bueno, um — papá me miro y frunció el ceño tenuemente — Tu, sabias, estabas — movió su cabeza y suspiro mientras volvía su vista a mamá — ¿Sabias que Bella tenia...que ella sentía'cosas' por... — papá gruño algo bajo su aliento, y antes de que terminara Emmett salio en acción.

— ¿Edward? Oh si papá, todos lo sabemos — la expresión de sorpresa en el rostro de papá me superaba completamente — Oh Charlie, pero eso — Emmett remarco el 'eso' y me dio una picara mirada — Eso, querido padre, no es todo — frunci el entrecejo al no entender a que se refería Emmett — Bueno papi, te contare desde el principio — se giró y me miró con la duda en su rostro — ¿La lista era lo primero, o las idioteces de Edward? — mis ojos se abrieron de par en par cuando caí en la cuenta.

Después de una hora de los 'como sucedió' y 'porque sucedió' ¡Oh! y de ver las mil y una caretas que papá ponía cada vez que Emmett le soltaba una información, fue suficiente para anunciar mi retirada ¿Quedarme para esperar el ataque del siglo? ni loca. Me escabullí lentamente de la sala, gracias al cielo tanto papá como mamá estaban demasiado al pendiente de las boberias que Emmett decía como para tomarme atención, subí lentamente la escalera y me escondí en mi recamara.

Ahora con papá enterado de toda la situación 'Edward' mi vida sera un completo fastidio.

Tome mi teléfono celular del buró y me senté a la orilla de la ventana, busque el numero de Alice entre los contactos y la llame. Cinco tonos y la enana aun no me respondía, corte y resoplé ¡Cuando la necesitaba no estaba! Volví a llamar, con la frustración saliendome de los poros, al segundo tono la voz agitada de Jasper me contesto.

— ¿Jazz? — pregunte algo incomoda. Dios, espero no haber interrumpido algo — Um ¿Esta Alice? digo, si están ocupados yo...— La risa de Jasper resonó al otro lado del auricular.

— Tranquila Bella, no estamos ocupados — Me sonroje al darme cuanta de que era una maldita pervertida — Es solo que a mi querida Alice se le había caído este estúpido aparato detrás de la lavadora, y Dios como cuesta sacarlo de ahí — rodé mis ojos, Alice — Ella esta aquí, enseguida te la paso — luego de unos murmullos y el característico tintinear de campanas que simulaba la risa de Alice, su eufórica voz me contesto.

— ¡Bella! — chillo, dejándome aturdida por unos segundos — ¡Pero que gradable escuchar tu voz! — sonreí.

— Alice, ni siquiera te he dicho 'hola' — Alice solto otra risita, y yo sonreí una vez más ante las locuras de mi amiga.

— Bueno, ahora lo hiciste — rodé mi ojos — Dime ¿A que debo esta llamada? — Ese era mi pase libre para poder desahogarme abiertamente con alguien.

Y así comencé a contarle de como Emmett acababa con mi vida lentamente.

Después de contarle mi triste problema a Alice, quien, esta mas que decir, no paraba de reírse con cada cosa que le decía, decidí salir de mi habitación; primero, verifique que Emmett hubiera terminado con su charla hijo a padre. Cuando escuche los enajenados gritos de su habitación y algo como '¡tírala bien imbécil!' supe que podía bajar tranquilamente, sin encontrarme con una escena poco favorable para mi persona.

— Si, si — Mamá asintió y soltó una risita — Si querida, ahí estaremos todos...¡¿Qué? — Chillo igual que Alice, mientras daba pequeños saltitos — Te lo dije Esme, una madre nunca se equivoca — Una gigantesca sonrisa se asomo por sus labios — ¡Alice y Rose tendran que ayuarnos con la boda! ¡Lo puedo ver! será tan hermoso...

Mierda.

¿Boda?

Renée y sus divagaciones no era nada bueno, y menos si Esme estaba en complot con ella.

¿Mamá? — trate de sonar tranquila, Renée me miro por sobre su hombro y cuchicheo algo con Esme antes de colgar el teléfono.

— ¿Si cariño? — me pregunto inocentemente, dando una de esas sonrisas que dicen 'yo no estaba haciendo nada malo'.

— Nada, olvídalo — di media vuelta dispuesta a subir a mi recamara nuevamente, pero el llamado de Renné me dejo congelada a mitad de camino.

— Verás cariño, Esme me llamaba para invitarnos a una pequeña reunión en su casa — la sangre se me heló en las venas — Tu sabes dulzura, Esme, Lillian y yo ¡Hace mucho que no nos vemos! Además tu padre quiere hablar sobre algo con Carlisle — Oh claro, ¿Tendría que ver yo en ese algo? — Alice y Rose...

— ¿Te ayudaran a preparar una boda? — pregunte irónicamente, mientras me cruzaba de brazos. Mamá solto una risa nerviosa.

— ¿No te enseñe que escuchar conversaciones ajenas es de mala educación, Isabella? — me pregunto juguetonamente. Rodé mis ojos y volví a subir la escalera. De tan solo pensar en la casa de los Cullen un escalofrío subía por mi espalda y finalizaba en la punta de mis dedos.

Charlie, Edward...en el mismo espacio.

Jum, eso no era un buen presagio.


El ambiente estaba tenso.

No se quien había tenido la maravillosa idea de sentarme justo en medio de papá y Edward ¿Había hecho yo algo malo para merecer esto? Charlie me miraba de reojo cada vez que podía, era como si esperara que le saltara encima a Edward, o sea ¡Que demonios papá! Edward se removió incomodo a mi lado, claro, la inescrutable mirada que recibía de Charlie de vez en cuando le dejaba los pelos de punta a cualquiera, incluso a un tipo tan fortachón como Emmett. Esme y Renée se mandaban mirada furtivas, creo que ellas pensaban que aquellas miradas pasaban desapercibidas para todos; claro, si eso fuera verdad, Lillian no estaría guiñándome un ojo ahora mismo.

— ¿Que demonios esta pasando? — susurro Edward junto a mi oído, alejándose inmediatamente cuando papá carraspeo molesto. Rodé mis ojos ante la situación.

— Papá ¿Podrías dejar de hacer eso? — murmure, cuando el ambiente estaba algo mas calmado, y todos hablaban de cosas triviales.

— ¿Hacer que? — me pregunto inocentemente — Solo tenia una molestia en la garganta ¿Eso es malo? — bufe y volvi mi vista al frente.

— Si claro, papá, lo que tu digas — Una sonrisa se asomo por sus labios, enmarcando los hoyuelos que Emmett había heredado de él.

La comida que habían preparado paso amenamente luego de ese comienzo, incluso Charlie y Edward entablaron una pequeña conversación. Decir que estaba nerviosa era de menos, digo ¿Porqué estarlo? Oh, ya lo recuerdo. Prácticamente todas y cada una de las personas presentes en esta mesa estaban al tanto de Edward y Bella, excepto el chico en cuestión, y créanme cuando digo que yo, Isabella Marie Swan, aún no pensaba decirle lo que sentía realmente.

Es más.

Ni siquiera estaba segura de lo que sentía realmente.

¿Como estarlo después de escuchar un 'te amo' de sus labios?

¡A mi solo me gustaba! O eso creía, hasta ese fatídico día.

— ¿Que es lo que ocurre con Charlie, Bells? — me pregunto Rose, dándole una pequeña mirada a papá que mantenia sus ojos pegados en Edward.

— Esta loco — conteste mientras resoplaba — Tu querido Emmy bear le conto...— mis mejillas se sonrojaron ¡No era tan fácil decirlo después de todo! — Bueno, tu sabes, le conto todo acerca de 'eso' — Rose asintio en forma de entendimiento.

— Claro, por eso ha intentado toda la tarde de matar a Edward con la mirada — soltó una pequeña risita de burla.

— No es gracioso, para nada — conteste de mal humor, mientras le daba una mirada de advertencia a papá.

Papá me regalo una hermosa sonrisa, mientras caminaba en mi dirección. Se posiciono junto a mi y paso su brazo por sobre mis hombros, me empujo lentamente hasta donde se encontraba Carlisle junto a Edward. Rodé mis ojos, era como si el novio fuera a presentarse formalmente...

Oh Mi Dios.

— Papá ¿Qué estas haciendo? — pregunte temerosa, mientras caminabamos lenatmente a nuestro destino.

— Sabes que te quiero ¿no? — asentí — Bueno pequeña, solo quiero que seas feliz — rodé mis ojos, no entendía nada de nada — Así que haremos las cosas bien ¿si? — asentí no muy segura de lo que significaba eso. Cuando llegamos frente a los susodichos, Carlisle y papá hicieron un extraño saludo con su cabeza, Edward me guiño un ojo, a lo que yo le respondí con un lindo gesto, en donde se involucraba mi dedo medio.

— Carlisle, creo que tenemos que hablar — El serio tono de voz que papá empleo para decir esa pequeña frase me erizo los vellos del brazo. Carlisle le dio una mirada divertida a papá y paso su brazo por sobre los hombros de su hijo, quien, por cierto, me miraba de un extraña manera que me estaba sacando de quicio.

Suficiente tenia con papá como para seguir con miradas molestas.

— ¿De que tenemos que hablar, Charlie? — Le pregunto Carlisle, pasivamente.

— Bueno, de nuestros hijos — Mierda, mis ojos casi volaron, mientras que Edward fruncía levemente el ceño.

— ¿De nuestros hijos? — Carlisle se hacia el desentendido ¡Vamos! como si Esme no lo hubiera puesto al tanto de lo que sucedía.

— Ya sabes, ahora que...bueno — papá se arreglo su camisa y prosiguió — Bella y Edward...— papá se quedo callado por unos segundos y su vista voló fieramente a Edward, quien respingo por la intensidad de esta — Mira chico, lo único que quiero es que la cuides ¿si? — Edward parpadeo un par de veces, mientras que la confusión se hacia presente en su rostro.

— Eh, ¿De que esta hablando? — Le cuestionó Edward, incomodo por la, ahora, diversión que Charlie emanaba se sus ojos.

Mientras yo, esperaba que un rayo cayera sobre mi.

— Vamos chico, Bella ya me lo confeso todo... — jale el brazo de mi papá, y le hice unas señas con las manos.

— Papá, porfavor no — suplique en un susurro, Charlie negó con su cabeza y se volteo nuevamente a donde Carlisle y Edward, me dio una mirada de soslayo y murmuro.

— Cariño, no tienes de que avergonzarte — Me quede pasmada, esperando mi final — Como decía Edward, solo pido que cuides a mi pequeña — Carlisle hacia de todo para aguantar la risa, mientras me daba una divertida mirada con sus ojos azules, Edward me miraba tratando de descifrar que demonios estaba diciendo Charlie.

— Lo siento, Charlie, pero...realmente no entiendo de que estas hablando — Edward paso una de sus manos por su cabello repetidas veces en señal de frustración.

— Bella ya me lo dijo, que tu le gustas y esas cosas — Charlie se encogió de hombros restandole importancia — Nunca se paso por mi mente que a mi pequeña le gustaría su mejor amigo — Charlie sonrió, dandole una pequeña palmada en el hombro a Edward.

Ajá.

Después de que Charlie soltara la bomba tan sutilmente...

Unos orbes esmeraldas se quedaron pegados completamente en mi rostro, tratando de encontrar algo que desmintiera aquello.

Y yo...ya no queria darle mas vueltas al asunto.

Así que me rendí.